El denominado “monocultivo” consiste en la siembra de “soja
sobre soja” sin alternar el uso del suelo, entre una y otra temporada,
con el cultivo de otros granos o con la práctica de la ganadería.
El informe, titulado “El INTA ante la preocupación por la sustentabilidad
a largo plazo de la producción agropecuaria argentina”, advierte
que esta metodología provoca “erosión, pérdida de
materia orgánica, balance negativo de nutrientes, desertificación
y reducción de la biodiversidad”.
A los daños ambientales agrega “los efectos sociales tales como
el despoblamiento del medio rural por falta de oportunidades de empleo y la
sustitución de actividades intensivas en mano de obra por otras extensivas” con
menos requerimientos de trabajadores. Los altos precios obtenidos por la soja
en los últimos años a nivel internacional hacen que su cultivo
garantice una “alta rentabilidad” que influye en la decisión
del productor.
Fuente de riqueza y divisas
Entre enero y octubre de 2003 la certificación de exportaciones
de soja sumaron 17.991.759 toneladas, por un valor de 2.370 millones
de dólares, según informó el Servicio Nacional
de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
La rentabilidad no alcanza sólo a los productores, sino que además
significa una fuerte inyección para el estado, que retiene el 20% de
valor de las exportaciones.
Las exportaciones de poroto de soja en los primeros diez meses de este año,
sumaron 9.010.012 toneladas, registrando un crecimiento del 57% respecto a
2002. De ese total, 6.432.076 toneladas se enviaron a China por un total de
1.352 millones de dólares, un 128% más que el año anterior.
De acuerdo con los datos registrados por el SENASA, la certificación
de exportación de aceite de soja alcanzó las 2.231.199 toneladas
por la suma de 378.268.000 dólares, donde China también se destacó como
el principal comprador.
No obstante, el Inta cree que las “señales del mercado” no
guardan relación con “las dimensiones social y medioambiental” igualmente
importantes en el diseño de una agricultura sustentable, puntualizó el
documento.
“ La combinación siembra directa más el monocultivo de soja
(transgénica) tolerante a glifosato no constituye en la región
pampeana una alternativa sustentable a los planteos que incluyen rotaciones”,
agregó el INTA.
En cuanto al proceso de agriculturización en el noreste y noroeste del
país “atribuible en su casi totalidad a la expansión del
monocultivo de soja”, la entidad oficial dijo que resulta “incompatible
con la sustentabilidad de la producción agropecuaria en esas regiones” .
También mencionó los “contratos de arrendamiento por un
año” de duración que son utilizados en “más
del 50%del área agrícola del país” obligando a obtener
el máximo beneficio en una sola campaña y constituyen “restricciones” a
la adopción de un modelo productivo “sustentable en el mediano
plazo”.
El informe advirtió que los altos precios internacionales de la soja
no serán permanentes.
Si “luego de la sequía que lo afectó este año” Estados
Unidos, primer productor mundial, retoma sus “niveles normales” de
producción y Brasil, segundo productor mundial, aumenta sus cosechas
con la incorporación de la soja transgénica, “la caída
del precio puede ser importante”.
Fuente: Río Negro (Río Negro - Argentina)
Diciembre 09, 2003 |