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El nuevo funcionario podría aprobar controles
que dispuso desde una empresa
Objetan la designación que hizo Obeid para la Secretaría
de Medio Ambiente
El elegido para ese cargo es actualmente gerente de una industria que
genera residuos peligrosos
El designado secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de
la provincia podría terminar aprobando controles que él
mismo dispuso en su condición de gerente de una de las empresas
que más controversias disparó en la región por temas
de contaminación.
El ingeniero químico Oscar Raúl Quintero fue nombrado
por el gobernador Jorge Obeid, tras una propuesta de la Fundación
Libertad, aunque recién asumirá en enero porque hasta ese
momento trabajará en la empresa Sulfacid, una de las que luego
pasará a controlar desde su nuevo cargo.
Esa circunstancia motivó que distintas organizaciones relacionadas
con la defensa del medio ambiente y organismos no gubernamentales criticaran
al funcionario así como a la fundación que lo propuso por
carecer de antecedentes en la defensa de la problemática ambiental.
Uno de los cuestionamientos más severos apunta que al nuevo funcionario
provincial le ha tocado hasta ahora defender la postura de la empresa
a la que pertenece, en muchos casos contrario a los parámetros
de cuidado del medio ambiente que debe propiciar la provincia.
Por su actuación en la materia muchos se arriesgan a afirmar
que Quintero llegará al cargo con un "pasivo ambiental" difícil
de obviar.
Una cava polémica
Según relatan funcionarios políticos de la zona industrial
del Gran Rosario, Sulfacid -ubicada en Fray Luis Beltrán- tiene
pendientes varias cuestiones en lo que hace al cuidado ambiental. Una
de las principales apunta a que la empresa mantiene en un predio de su
propiedad una cava de aproximadamente 120 metros de largo por 80 de ancho
y 8 de profundidad donde se depositan residuos tóxicos peligrosos.
Los mismos han quedado expuestos al ambiente agrediendo al suelo y exponiendo
a las aguas subterráneas a una inevitable contaminación.
Para muchos de los que viven en la zona, el referido pozo, tarde o temprano,
podría acabar por impactar en la salud de la población.
Según denuncian vecinos, la cava no sólo carece de control
ambiental, sino que está colmada en su capacidad, lo cual la convierte
en un verdadero peligro.
La cava contiene miles y miles de toneladas de metales pesados tóxicos
como cadmio, plomo y cinc. Quienes ven en este depósito un sitio
de alta peligrosidad aseguran que no posee medida alguna de estanqueidad
(calidad de estanco que impida filtraciones) y consideran que "se
trata de la prueba de un acto de características cercanas a lo
criminal que data de más de un cuarto de siglo de impunidad e
inacción".
Una aprobación pendiente
Sulfacid, bajo su propio riesgo y responsabilidad, inició ahora
la construcción de un denominado relleno de seguridad, aunque
no cuenta todavía con la aprobación de la autoridad ambiental
provincial, organismo que debió efectuar un estudio previo de
impacto ambiental (EIA), exigido por la ley provincial de medio ambiente
y desarrollo sustentable.
No pocos se preguntan si la intención de la industria es exigir
la aprobación apoyándose en la estrategia del hecho consumado.
Tanto apuro para encontrar un nuevo sitio donde volcar los barros tóxicos
obedece, como se indicó, a que la cava está saturada. Pero
además del agotamiento del terreno, la Secretaría de Estado
de Medio Ambiente de la Nación nunca extendió a esta industria
el certificado ambiental correspondiente para poder funcionar como confinamiento
de seguridad de residuos peligrosos.
De no mediar una súbita aprobación antes de que asuma
el gerente propuesto para prestar servicios a la provincia, será él
mismo quien deba resolver sobre la cuestión. La situación
que se daría entonces, sería, sin siquiera considerar aspectos éticos,
por lo menos comprometida.
De Sulfacid a Medio Ambiente
También las organizaciones ambientalistas se preguntan "¿cómo
es posible que quien pueda llegar a desempeñarse como protector
del medio ambiente haya tolerado y acaso fomentado hasta hoy que estos
productos sean almacenados a metros de la población sin tomar
medidas que resuelvan la situación".
"No es aventurado -dicen- llegar a la conclusión de que
la política de medio ambiente puede deparar a los santafesinos
algunas sorpresas indeseadas. Como por ejemplo, ser más tolerantes
con quienes contaminan reformando los actuales valores o eximiendo del
pago de multas y cánones cuando se violan las leyes de protección".
Para ellos, "el problema ambiental en la planta de Sulfacid, a
juzgar por la falta de aplicación de las normas vigentes, permanece
irresuelto. Y la situación es muy grave si se considera que uno
de los responsables de esa violación, el gerente, ingeniero Quintero,
puede ser quien deba ejercer en el futuro el contralor de las industrias
pasibles de contaminar". Para algunos, como se dice popularmente,
resultaría algo así como poner al zorro a cuidar las gallinas
en el gallinero.
Fuente: La Capital (Rosario - Santa Fe - Argentina)
Diciembre 17, 2003
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