|
AMBIENTE-BRASIL:
Arrancan locomotoras a biodiesel
RIO DE JANEIRO, dic (Tierramérica) - Los trenes se incorporan
a la carrera para promover un gran consumo de biodiesel en Brasil, y
podrían destrabar un programa que el país intenta poner
en marcha hace más de 20 años.
La empresa América Latina Logística (ALL), con 15.000
kilómetros de ferrocarriles en áreas estratégicas,
como Argentina y el sur de Brasil, decidió sustituir un cuarto
del combustible derivado del petróleo que consume por el llamado
biodiesel, producido a partir de aceite de soja, renovable y menos contaminante.
Si todo va bien, ALL utilizará 35 millones de litros anuales
de biodiesel en sus 580 locomotoras, ”suficientes para hacer factible
una planta de producción” del combustible, dijo a Tierramérica
uno de los responsables del proyecto y coordinador del área de
provisiones de la empresa, Antonio Tomasi Filho.
La idea es emplear una mezcla de 20 por ciento de biodiesel y 80 por
ciento de diesel, denominada B-20, que presentó desempeño
similar al del derivado petrolero puro en experimentos de dos centros
tecnológicos.
En los próximos tres meses, ALL efectuará pruebas de campo
con dos locomotoras para comparar detalles como desgaste de componentes
del motor y residuos generados.
La ALL también opera 3.000 camiones ”propios y agregados”,
pero se optó por iniciar el proyecto con los trenes por el gran
volumen de combustible que consumen, explicó Tomasi.
Además de crear una demanda que justifique la producción
de biodiesel a escala industrial, se facilita su distribución
por los mismos ferrocarriles, lo que exige pocos puestos de abastecimiento
y permite poner en marcha el proyecto.
La elección del aceite de soja se debe a su abundancia en Brasil,
especialmente en el sur.
Pero el biodiesel se obtiene de cualquier aceite vegetal e incluso de
grasa animal. El Laboratorio de Desarrollo de Tecnologías Limpias
de la Universidad de Sao Paulo, cuyas investigaciones sirvieron a ALL,
hizo pruebas exitosas con aceites de once especies vegetales, como algodón,
girasol, maíz, maní y palma.
La ventaja es que se puede usar el de mayor producción local,
expandiendo la propia agricultura.
El combustible se produce sometiendo el aceite o grasa a una reacción
con metanol o etanol, en una proporción de nueve partes a una,
respectivamente.
Brasil es gran productor de etanol de caña de azúcar,
renovable y limpio. Europa, más avanzada en el uso del biodiesel,
recurre al metanol derivado del petróleo o el carbón, y
por tanto más contaminante, dijo a Tierramérica el director
técnico del Instituto Tecnológico de Paraná (TECPAR),
José Domingos Fontana.
El TECPAR, que también coopera con ALL, comprobó que el
B-20 usado en autobuses que circulan por la meridional ciudad de Curitiba,
capital del estado de Paraná, produce entre 18 y 33 por ciento
menos de contaminación que el diesel convencional.
Además se eliminan los hidrocarburos aromáticos del diesel,
de difícil combustión y que al ser expelidos desencadenan
enfermedades pulmonares y cáncer, destacó Fontana.
Proteger el ambiente es hoy el estímulo más evidente de
muchas iniciativas brasileñas con biodiesel. Sus ventajas económicas
están por comprobarse, pues los costos de la producción
industrial aún no se conocen, observó Tomasi.
Pero la escala exigida por las locomotoras de ALL puede representar
ganancias, acotó.
En términos nacionales los beneficios son claros. Brasil sigue
importando 15 por ciento de los 40.000 millones de barriles de diesel
que consume anualmente. Reducir esas importaciones mejorará la
balanza de pagos y generará empleos y desarrollo, argumentó Fontana.
El esfuerzo para sustituir derivados petroleros por combustibles vegetales
empezó en los años 70, cuando los precios del petróleo
subieron, contribuyendo a la crisis de la deuda externa y al estancamiento
de la economía nacional desde inicios de 1980.
Brasil dependía en más de 80 por ciento del petróleo
importado y su industrialización se basó intensamente en
la producción de vehículos..
La gasolina fue en gran parte sustituida por alcohol en un programa
pionero que ahora ofrece amplias perspectivas de exportación,
ya que muchos países empiezan a mezclar etanol al combustible
para reducir la contaminación.
Pero los planes de sustitución del diesel no prosperaron.
Ahora motivos ambientales y sociales son los principales impulsores
del biodiesel.
Una gran producción de aceite de ricino con fines combustibles
podría representar la redención para el nordeste pobre
y semiárido.
En el meridional estado de Río de Janeiro se espera mover todos
los autobuses y camiones con el biodiesel elaborado a partir de la grasa
recogida de aguas servidas urbanas. Las posibilidades son inmensas y
variadas, se entusiasma Fontana.
La soja, única oleaginosa de gran disponibilidad en Brasil con
casi 60 millones de toneladas cosechadas este año, ofrece solo
20 por ciento de aceite al ser procesada.
Sería necesario ampliar en 20 por ciento la cosecha nacional
para producir 2.000 millones de litros de biodiesel que el país
necesitará si adopta una mezcla de sólo cinco por ciento
(B-5).
Pero las fuentes pueden diversificarse y hacer rentable la pequeña
agricultura en muchas zonas, promoviendo desarrollo e inclusión
social, destacó el experto. Además, Brasil puede convertirse
en el gran exportador de combustibles renovables.
Por Mario Osava
Fuente: IPS (International Press Service)
Diciembre 27, 2003
|