Se realizará durante 2004
Buenos Aires, sede de la reunión sobre cambio climático
La propuesta fue apoyada por la región


* La ciudad ya realizó el encuentro en 1998

* Participarán más de 5200 personas

* Se debatirá la puesta en práctica del Protocolo de Kyoto

MILAN.- La Argentina propuso ayer, en esta ciudad, que Buenos Aires sea la sede de la próxima conferencia de las partes a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. La iniciativa cuenta con el endoso de los países de América latina y el Caribe, lo cual la convierte prácticamente en un hecho, ya que el turno de realizar el evento corresponde en 2004 a la región.

" Será un gran honor para mi gobierno poder contribuir de esta manera a los esfuerzos para alcanzar el objetivo de la convención", dijo el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Atilio Savino, durante el plenario de la Novena Conferencia de las Partes (COP 9), que se realiza en esta ciudad.

Buenos Aires ya fue sede de negociaciones climáticas internacionales en 1998, cuando celebró la COP 4. Las siguientes reuniones fueron en Bonn, La Haya, Marrakesh y Nueva Delhi. Por cuestiones de logística, la COP 10 se realizaría nuevamente en Buenos Aires y no en el interior, ya que participarían más de las 5200 personas presentes en Milán.

" Esto es un gran desafío para la Argentina. El país tiene que darle una impronta a la conferencia, y eso no es sencillo," dijo a LA NACION Raúl Estrada Oyuela, representante especial para Negociaciones Ambientales Internacionales de la Cancillería.

Delegados de casi 200 países están reunidos desde hace 10 días en Milán, afinando estrategias para combatir el fenómeno de recalentamiento de la Tierra. Este hecho ha sido ligado a la acumulación de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono, que se emiten por el uso industrial de hidrocarburos.

La temperatura global aumentó 0,6 grado centígrado desde la era preindustrial, y sólo un aumento adicional de 1,4 grado sería tolerable antes de que el planeta sufra catástrofes ambientales y epidemias, según el consenso científico. Para frenar esta tendencia la convención diseñó el Protocolo de Kyoto, que establece metas para la reducción de emisiones en los países desarrollados. El número de ratificaciones de países requeridas para que Kyoto entre en vigor se lograría con la adhesión de Rusia, prometida por el presidente Vladimir Putin, pero muy demorada. Kyoto ha sido aprobado por la mayoría de los países ricos, con la notable excepción del más grande emisor de gases nocivos: Estados Unidos.

Tras 10 días de trabajo y discusiones técnicas en Milán, se inició ayer el capítulo de alto nivel del encuentro, con la presencia de ministros de medio ambiente de casi 200 países. Fue notoria en la inauguración de este segmento la ausencia del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

Estrada Oyuela, experimentado negociador argentino en temas climáticos, subrayó la falta de un mensaje claro y peso político en la conferencia.

" Esta ha sido una conferencia anodina, con poca definición, porque se centró una expectativa excesivamente alta en lo que iba a ser la respuesta rusa. Eso fue poco realista, ya que la respuesta no se va a producir ahora", dijo Estrada. "Y no hubo liderazgo para encontrar otro tema que fuera atractivo para los delegados."

Según Estrada, que dirigió el plenario de Kyoto en 1997 en ocasión de prepararse el protocolo, se está perdiendo en Milán la oportunidad de extender la visión de la Convención sobre Cambio Climático más allá del final del primer período de compromisos de Kyoto, o sea más allá de 2012.

Luego, no sólo se deberá reforzar dramáticamente la acción del mundo industrializado, sino que adquirirán también un rol protagónico los países en desarrollo.

Por Carmen Pignotti

Fuente: La Nación (Argentina)
Diciembre 11, 2003