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Peligro: mercurio en casa
PILAR, Diciembre 04, (MECOM Producciones-webpilar) Paradójicamente,
algo aparentemente tan inocente como el termómetro para medir
la fiebre, puede convertirse en un riesgo para la salud. Debido a esta
situación, la Academia Americana de Pediatría solicitó que
se dejen de usar todos los termómetros que contengan mercurio.
Desde 2002 en el Estado de California se prohibió la venta de
este producto.
Por más pequeña que sea la cantidad de mercurio debe tratarse
como algo serio: la cantidad de mercurio que contiene un termómetro
puede contaminar los peces de un lago de 8 has. Imagínese qué producen
400 toneladas, que es lo que estaría enterrado cerca del Parque
Industrial de Pilar.
El mercurio es un metal que se utiliza dentro de las viviendas en termómetros
y otros instrumentos médicos, en tratamientos dentales, en los
focos fluorescentes y en las pilas o baterías y fundamentalmente
en el pescado.
El mercurio ingresa al cuerpo principalmente por el pescado, se encuentra
en la carne no en la grasa y es peligroso fundamentalmente para las mujeres
embarazadas y los niños pequeños. El atún enlatado
también contiene algo de mercurio.
En las luces fluorescentes también hay mercurio, por lo que se
recomienda enviarlas a un lugar donde se reciclen, lo cual es difícil
de encontrar o enviarlos a un centro de desechos peligrosos, lo mismo
con las pilas.
En el atún
El atún tiene facilidad para absorber mercurio.
Desde hace años, la OMS, Organización Mundial de la Salud,
se preocupa por los riesgos del mercurio y su influencia en la salud
humana, ya que la cadena alimentaria es uno de los puntos en que se concentra
este mercurio indeseadamente presente en el ambiente. Al ir remontando
las cadenas alimentarias, el mercurio pasa de unos predadores a otros
y buena parte de él acaba en el ser humano, esencialmente por
el consumo de pescados como el atún y el pez espada, que tienen
una especial facilidad para absorberlo. Según los especialistas
en el tema, la contaminación atmosférica global del hemisferio
Norte acaba depositándose en el mar y por ello se encuentra en
cantidades relativamente elevadas en la pesca de alta mar. El mercurio
se acumula en los seres vivos que lo absorben fácilmente pero
no consiguen excretarlo. La cantidad que normalmente recibe una persona
no es mayor que un tercio de lo que la OMS estima como umbral de la peligrosidad.
Sin embargo, y sobre todo para reducir el riesgo en ciertos colectivos,
niños, ancianos, enfermos, etc., es deseable y prudente evitar
estos niveles.
Otra fuente contaminante de mercurio son las centrales térmicas
de carbón.
Efectos en humanos
El mercurio es dañino para el cerebro en desarrollo y puede causar
problemas de aprendizaje, afecta el cerebro humano, la médula
espinal, los riñones y el hígado. También afecta
el sentido del gusto, la vista, la habilidad de sentir y de movimiento.
En las mujeres embarazadas afecta el desarrollo normal del feto haciendo
que el cerebro y el sistema nervioso no se desarrollen correctamente.
En los niños se evidencia disminución de la inteligencia,
dificultad para oír y una coordinación muscular inadecuada,
necesitan más tiempo para desarrollar sus habilidades verbales
y motrices.
El Mercurio (ionizado) se acumula en los riñones, la médula ósea,
el bazo, el hígado, los pulmones, la piel, el cabello y los eritrocitos.
El ión mercúrico atraviesa la placenta y puede afectar
el feto (el cerebro del feto es 5 a 10 veces más vulnerable que
la de un adulto).
Los niños expuestos al vapor mercúrico pueden desarrollar
la llamada "enfermedad rosada". Este raro síndrome causa
severos calambres en las piernas, irritabilidad y dedos rosados y dolorosos,
resultando a veces en la exfoliación de la piel de las manos.
Los vapores del Mercurio metálico son fácilmente absorbibles
a través del parénquima pulmonar.
En el tracto gastrointestinal se absorbe menos del 0.01 % del total de
una dosis de Mercurio líquido ingerido. El Mercurio y sus derivados
se distribuye por todo el organismo y se acumula en el sistema nervioso
central.
La intoxicación aguda, no severa, por Mercurio inorgánico
produce: dolor abdominal, náuseas, diarrea, dificultad para respirar
e insuficiencia renal.
Si la intoxicación es severa, pueden aparecer signos y síntomas
neurológicos, tales como: incoordinación en la actividad
muscular voluntaria, disminución de la agudeza visual, que puede
llegar a la ceguera, retardo mental, espasmos mioclónicos y patrones
encefalográficos anormales. (MECOM Producciones-webpilar).
¿Qué hacer con el agua?
Vecinos de la zona
se comunicaron con WebPilar.com para pedir asesoramiento acerca de qué hacer
con el agua. Según indicó Garat, «agua que no se
extraiga de más de 60 metros no es apta para el consumo, porque
más allá que haya mercurio o no, tiene cromo que es tanto
o más peligroso».
El Ing. Hugo Moreno, del Laboratorio de Bromatología de Pilar,
nos acercó algunas recomendaciones para el consumo de agua potable:
1) Contratar personas o empresas de confianza para realizar la perforación
2) Eliminar toda perforación que se encuentre en la primer napa
ya que se encuentra generalmente contaminada. En lo posible no hacer
perforaciones de menos de 40 metros de profundidad que deben estar encamisada
y con filtro, y a más de 10 metros del pozo ciego más cercano
(propio o del vecino)
3) Proteger las perforaciones de posibles filtraciones del exterior,
como agua de lluvia, aceite de la bomba, etc.
4) Ante cambios de color, olor y/o sabor no consumir y solicitar su análisis
5) Si por algún motivo se deja de utilizar la perforación
de agua, una vez extraída la bomba, se deberá sellar, para
evitar que se introduzcan contaminantes que pueden perjudicar a otros
usuarios
6) Desconfíe de presupuestos mágicos, donde hacen perforaciones
de mala calidad y a pocos metros de profundidad donde extraerá seguramente
agua no potable y generalmente sin factura o remitos que los identifique
7) Realice un análisis de agua en forma periódica, especialmente
si hay niños menores de 5 años. En el caso de haber lactantes
solicite una determinación de nitratos
Si por algún motivo se debe realizar la desinfección del
pozo de agua proceda así:
1) Verter 5 litros de lavandina concentrada (60g/l) o cloro para piletas
en el espacio entre el caño camisa y el caño chupador.
Dejar 30 minutos para que difunda y encender el la bomba
2) Abrir la canilla de la bomba hasta que perciba olor a cloro y cerrar.
Apagar la bomba y no utilizar por 24 horas
3) A Las 24 horas encender la bomba y dejar salir el agua por la canilla
del mismo hasta que no se perciba olor a cloro. (MECOM Producciones-webpilar).
Fuente: Punto Cero - Boletín Digital
Diciembre 04, 2003
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