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España: El Gobierno busca la unidad de las
eléctricas
para afrontar el reto de Kioto
La brecha abierta entre Iberdrola y el resto de las compañías
eléctricas ante la aplicación del Protocolo de Kioto sobre
reducción de gases contaminantes ha colocado al Gobierno en una
situación apurada. Casi tanta como la de la patronal del sector,
Unesa, que se enfrenta al cisma de sus escasos pero poderosos socios.
Las maniobras se dirigen ahora a encauzar hacia la unidad de acción
al disidente consejero delegado de Iberdrola, Ignacio Sánchez
Galán, que, desde hace tiempo, viene insistiendo en que el sector
eléctrico puede cumplir con el Protocolo de Kioto, 'porque, a
diferencia de otros sectores, tiene la tecnología adecuada'.
Por el contrario, Endesa, Fenosa y Cantábrico consideran que
los objetivos fijados para España (que puede incrementar las emisiones
un 15% hasta 2012) son excesivos en unos años de fuerte crecimiento
económico y, consecuentemente, de incrementos significativos de
la demanda de energía. En definitiva, su aplicación, que
puede suponer unas inversiones superiores a los mil millones de euros
para las empresas, terminaría repercutiendo en la factura eléctrica.
Detrás de cada uno de los argumentos se encuentra el llamado
mix de generación de cada una las compañías: mientras
Iberdrola parte de una posición ambientalmente favorable, pues
sólo un 6% de su parque de producción se alimenta con carbón,
la situación de Endesa y Unión Fenosa es poco favorable,
pues tienen un 30% y un 38% del mismo, respectivamente.
El coste vendrá o por las inversiones para adaptar las centrales
de carbón a las nuevas directrices o por la obligación
de comprar cuotas de emisión para mantener la producción,
en función de la directiva que está elaborando la Comisión
Europea.
Negociaciones
Para los próximos meses se dibuja un escenario de alta tensión.
El Gobierno tiene que elaborar el Plan Nacional de Asignaciones (PNA)
para otorgar las cuotas correspondientes a las compañías
afectadas y que ha de entregar en Bruselas antes del 31 de marzo.
Sin embargo, y aunque resulte paradójico, la división
entre las eléctricas supone, en esta ocasión, un inconveniente
para el Ejecutivo. En una reunión celebrada el miércoles
pasado en la sede de la CEOE entre Economía y las patronales de
los sectores afectados, su titular, Rodrigo Rato, apeló a la unidad.
En el ministerio no están dispuestos a favorecer a una compañía
para perjudicar a las demás.
Así, un alto cargo de Economía asegura que 'son necesarias
todas las tecnologías', y que la posición de Iberdrola
de sacar beneficio del perjuicio de Endesa 'no es admisible'. Según
uno de los presentes en la reunión, Rato dejó claro que
'no ha habido ninguna directiva sobre Kioto que se haya echado atrás',
en respuesta a las esperanzas que guardan algunos empresarios de que
la UE retroceda si Rusia no suscribe el protocolo, para lo que tiene
de plazo hasta octubre.
Sin embargo, Rato está dispuesto a pedir que la propuesta española
se retrase hasta abril, alegando, como han hecho otros países,
que en marzo hay elecciones generales, y que el porcentaje del 15% se
incremente. Fuentes de las empresas presentes en la reunión extrajeron
el siguiente mensaje: 'La situación requiere un largo proceso
de negociaciones en los próximos meses y nadie puede aspirar a
soluciones unilaterales'.
Posibilidad de acuerdo
La propuesta firme de Iberdrola, que implica la sustitución progresiva
del carbón y el fuel por ciclos combinados y renovables, ha colocado
a Unesa en una delicada situación. Fuentes del sector aseguran
que Íñigo de Oriol (presidente de la patronal y de la propia
Iberdrola) 'va a frenar a Sánchez Galán'. En la patronal
reconocen que 'hay posiciones de partida distintas, pero no se puede
concluir por ello que no haya acuerdo posible'.
Al secretario de Estado de Energía,José Folgado, le esperan
unos meses de fuerte presión,ante la elaboración del Plan
Nacional de Asignaciones (PNA) de las cuotas de emisiones. Economía
aboga, en este caso,por la unidad del sector,y no parece dispuesto a
defender el objetivo de Iberdrola de 'yo tuerta,pero Endesa ciega', tal
como ilustra un alto cargo del ministerio la situación que se
ha creado.
La tercera empresa del sector, al igual que Cantábrico, se ha
aliado con las tesis de Endesa. Fenosa aboga por una solución
que suponga 'un mínimo coste, que sea gradual, prudente y tenga
el mínimo impacto sobre el precio de la electricidad'. La compañía
que preside Antonio Basagoiti, exige también que se tengan en
cuenta los derechos históricos. Fenosa tiene un mix equilibrado
entre el carbón y los ciclos combinados.
El consejero delegado de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán,
no quiere que se desvirtúe la posición de la compañía. Ésta
aboga por el cumplimiento de Kioto sustituyendo parte de las centrales
de carbón por ciclos combinados y renovables. La compañía
recuerda que el 50% de los ciclos combinados que se han construido en
los últimos años son suyos, que 'ha hecho los deberes'
y pide que se premie a quien no contamina.
A Íñigo de Oriol, presidente de Iberdrola y de Unesa,
se le atribuye ya escaso poder tanto en la empresa como en la patronal.
Sin embargo, en el sector confían en su intervención para
alcanzar el consenso. De hecho, algunas fuentes aseguran que Oriol ha
puesto manos a la obra para convencer a Sánchez Galán,
porque 'lleva muy mal que éste se cargue Unesa, que fue una creación
de su padre'.
En Iberdrola aseguran que mantienen una posición diferente a
las eléctricas 'clásicas', pero la empresa no se considera
aislada porque sus tesis también las comparten Gas Natural y Viesgo.
Sin embargo, la eléctrica asturiana, controlada por Enel, todavía
no se ha pronunciado oficialmente y espera ofrecer una posición
común con el grupo italiano, que se verá muy afectado por
el Protocolo de Kioto.La actitud de la compañía que dirige
Ignacio Sánchez Galán es una respuesta, según sus
responsables, al nuevo escenario de competencia y 'Unesa deberá adaptarse
a él y actuar como el resto de las patronales, que se pronuncian
cuando hay consenso '.
En todo caso, también en Iberdrola confían en 'un acercamiento
de las posiciones' y consideran 'imprescindible que siga existiendo Unesa'.Estos
aires de supuesta competencia (tan sólo 190.000 clientes han pasado
al sistema de tarifa libre desde la apertura del mercado el pasado mes
de enero) también soplan en otra caja de truenos abierta por Iberdrola:
su declaración ante la CNE de que los costes de transición
a la competencia (CTC) se están cobrando a un ritmo superior de
lo previsto, con un exceso de 1.604 millones de euros, del que se ha
beneficiado especialmente Endesa.
La compañía que preside Manuel Pizarro se enfrenta a la
nueva directiva de comercio de emisiones con la siguiente petición:
'que el reparto se haga de forma que no introduzca elementos de distorsión
en los mercados normales y que se mantenga el crecimiento económico'.
La primera eléctrica recuerda que, según la directiva,
el reparto de cuotas 'no debe producir beneficios extraordinarios a ninguna
empresa'.
Fuente: Cinco Días (España)
Diciembre 10, 2003
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