|
Los cinco cóndores andinos vuelan desde ayer
entre el mar y la meseta
Sierra Pailemán fue el escenario de la liberación. Hubo
emoción y festejos entre los que presenciaron. Tras varios intentos
fallidos, los pájaros consiguieron volar.
SIERRA PAILEMAN (Enviado especial, Pedro Caram)-
Los cinco pájaros
ya recorren el cielo patagónico. Las escarpadas sierras cercanas
a la meseta de Somuncura, a un centenar de kilómetros del golfo
San Matías, se abrieron generosas para recibir a los cóndores
andinos y servirles de lugar de residencia, como dicen que ocurría
hace doscientos años.
Minutos después de las 13, bajo un sol cálido que quemaba
y un viento sur que se le oponía, los cientos de personas que
se acercaron hasta el campo de Manuel Botana, a pocos kilómetros
del paraje Sierra Pailemán, pudieron ver como los pichones emprendieron,
inseguros, sus primeros vuelos.
Vanessa, una de las jóvenes voluntarias que intervienen en el
proyecto, fue la encargada de abrirles la puerta. Tras dos meses de cautiverio
en pleno cerro, alojados dentro de reductos especialmente preparados
para que vayan adaptándose paulatinamente al medio natural, los
cinco ejemplares pudieron conocer la libertad plena.
La tomaron con cautela, sin desesperación, como manifestando
el temor que provoca lo diferente. Cada uno de ellos dio saltitos y se
paró sobre las enormes piedras de la punta del cerro. A pocos
metros los observaban ocultos en refugios especiales, una veintena de
fotógrafos y camarógrafos de medios regionales, nacionales
e internacionales. Al pie del cerro, en posición privilegiada
para la observación directa, los reporteros y el público,
desde sendos toldos camuflados, seguían atentos los movimientos
de las aves.
Tras un breve período de silencio total, hubo un suspiro general.
Peuma, el macho de más años, extendió sus alas,
y voló. Primero poco, luego más y finalmente se alejó hasta
perderse de la vista de los observadores ocultos. Los demás fueron
menos decididos. Wichi y Malén, dos hembras de tres años,
Malky, un macho de 2 y la hembra Guaytamari de uno, recorrieron las piedras,
con vuelos cortos, tratando de buscar los mejores vientos para entrenar
su desplazamiento seguro por el cielo patagónico.
La liberación significó el regreso del Cóndor a
la región marítima de Río Negro. Una zona en la
que habitó hace muchos años y en la que se extinguió por
la acción desaprensiva del hombre.
Los directivos del programa binacional de conservación del Cóndor
Andino, que incluye entre otras actividades la liberación de estos
cinco ejemplares en el marco del proyecto Retorno del Cóndor al
Mar, que llevan adelante la Fundación Bioandina y el Zoo de Buenos
Aires, expresaron su confianza en que el Cóndor pueda establecerse
en el lugar, nidificar y empezar a poblar la zona en la que alguna vez
vivió. Para evitar que la triste historia se repita, los realizadores
del proyecto desarrollaron en los meses previos a la suelta, una fuerte
difusión en las localidades cercanas, sobre las características
del animal, desmitificando el erróneo concepto ampliamente repetido
de que estas aves podrían afectar al ganado o al ser humano.
Ante la mirada de cientos de testigos que por los difíciles caminos
rurales del lugar se acercaron a presenciar el magnífico espectáculo,
los cinco cóndores recuperaron su libertad. Referentes de distintos
países relacionados con la preservación del medio ambiente,
estuvieron observando el hecho trascendente. Hubo lágrimas y llantos
de felicidad por la tarea cumplida, por la emoción de ver a los
cinco pichones buscando su rumbo. Ya no habrá barreras entre el
mar y la meseta para estos grandes pájaros, que ayer pasaron a
formar parte de la increíble naturaleza salvaje de la estepa patagónica.
Nadie se lo quiso perder
Mucho público se dio cita en el lugar. Sorprendió el interés
que la liberación provocó en la región y en todo
el país. Durante los días previos a la suelta muchas personas
se acercaron a conocer el sitio donde estaban alojadas las aves.
Lo llamativo fue también la numerosa comitiva que acompañó al
gobernador Miguel Saiz, a un acto que, aunque reviste de cierto interés
particular para el gobierno, no tiene directa relación con su
acción específica, ya que es llevado adelante por fundaciones
independientes. Ministros, legisladores, intendentes de la zona, concejales,
comisionados, funcionarios de primeras y segundas líneas de la
Provincia y Municipios llegaron a pleno campo, cerca de la meseta de
Somuncura. Y periodistas de los más diversos medios regionales
y nacionales.
Estos últimos arribaron desde Buenos Aires en un avión
charteado para poder trasladarlos desde Capital Federal. Hubo una especial
insistencia desde el Ejecutivo rionegrino para que se le dé amplia
cobertura a la suelta. Y allí estuvo Saiz con varios de sus funcionarios,
observando los pájaros y poniendo distancia del importante acuerdo
que hoy deberá discutir con Roberto Lavagna para comenzar a darle
solución a algunos problemas clave para el desarrollo de la Provincia.
Un rezo mapuche en la liberación
Manuel Cayul subió al cerro y rezó. Lo hizo en su lengua
y a su Dios, el Futachao o Nguenechen. Con su voz temblorosa por la emoción
y los años de lucha, Manuel habló.
"Me arrodillé y agradecí por poder ver a los hermanos
cóndores volando nuevamente aquí donde mis antepasados
los vieron y convivieron con ellos", asegura el responsable de la
comunidad mapuche Pehuenche, de Los Berros.
Un intermediario
Con sus 70 años, Cayul recordó que para los indígenas
el Cóndor no era solamente un ave. "Era el intermediario
entre Dios y mi gente, lo que se conocía como un huerquén,
un secretario", dice el hombre de ojos llorosos, manos curtidas,
pecho henchido, humildad absoluta y convicción profunda.
Tras su breve rogativa, los hijos de Manuel Botana, propietario del
campo en el que se realizó la liberación, lanzaron plumas
de cóndores al aire.
"Las plumas simbolizan a los cóndores que algunas vez habitaron
el lugar. Son un homenaje a ellos y una forma de manifestar la esperanza
de que estos cinco sucesores puedan adaptarse y conformar una población
estable.
Fuente: Río Negro (Río Negro - Argentina)
Diciembre 23, 2003
|