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Plantea reducir emisiones de carbono de manera más
«gradual y flexible» - Los grupos ecologistas de EEUU han acusado
al presidente de «lavar» su imagen con una propuesta ambigua
e irrealizable
Bush propone una alternativa «gradual» a
Kioto y se enfrenta a 180 países
El presidente pretende vincular la reducción
de las emisiones al crecimiento económico
NUEVA YORK. George W. Bush se desmarcará hoy con una incierta
alternativa al Protocolo de Kioto. El presidente norteamericano propondrá
reducir las emisiones de carbono de una manera más «gradual
y flexible», siempre y cuando no se comprometa el crecimiento económico
del país más contaminante del planeta.
Los grupos ecologistas han acusado de antemano al presidente de querer
«lavar» su imagen con una propuesta tan ambigua como irrealizable.
«Si condicionamos las emisiones al crecimiento económico,
lo más probable es que no consigamos ninguna reducción real»,
declaró Eileen Claussen, del Pew Center sobre Cambio Climático
Global.
Bush ondeará hoy la bandera patriótica y la guerra a la
recesión para justificar su contraoferta al Protocolo de Kioto.
El presidente se escudará en el informe elaborado durante los ocho
últimos meses por su equipo de economistas, e insistirá en
la necesidad de vincular cualquier objetivo sobre la reducción de
gases invernadero a la marcha de la economía.
Ayer no trascendieron las metas que pretende fijar el Gobierno norteamericano,
que el año pasado se desmarcó del protocolo suscrito por
180 naciones y que propone una reducción del 5,2% de las emisiones
de los países industrializados entre los años 2008 y 2012.
«Objetivos variables»
Bush pedirá hoy que la reducción sea más lenta y
flexible, y que los «topes obligatorios» dejen paso a «objetivos
variables», en función del crecimiento económico. Bush,
defensor a ultranza de la «autorregulación», propondrá
seguramente también que se dé un voto de confianza a la industria
norteamericana y que las medidas se implanten con carácter «voluntario».
El presidente seguirá casi al pie de la letra las recomendaciones
de su Consejo de Asesores Económicos, que en su reciente informe
sugiere «una aproximación gradual que ponga en los dos lados
de la balanza la necesidad de reducir las emisiones y la necesidad del
crecimiento económico».
El informe sostiene que la «nueva aproximación» permitirá
también sacar provecho «de los nuevos hallazgos de la ciencia
y de los nuevos progresos de la tecnología».
«Al menos la Administración Bush va a reconocer formalmente
que existe un problema llamado 'cambio climático', y eso es ya un
avance», afirma Dan Lashof, portavoz del Consejo para la Defensa
de los Recursos Naturales. «Se trata de un pequeño paso hacia
la fijación de límites obligatorios de emisiones, aunque
seguimos sin tener claro cómo y cuándo entrarán en
vigor».
Lashof coincide con otros grupos ambientalistas en que la decisión
de vincular la reducción de emisiones al crecimiento económico,
tal y como propone Bush, «es un arma de doble filo y puede resultar
muy poco efectiva».
El presidente norteamericano vuelve a estar en el disparadero de los
grupos ecologistas tras la drástica reducción en el presupuesto
de Medio Ambiente para alimentar la maquinaria de guerra. Bush ha pedido
a los norteamericanos que «en nombre del patriotismo y de la seguridad
energética» suscriban no sólo la perforación
petrolífera de la Reserva del Artico en Alaska, sino la de otros
dos enclaves limítrofes con los parques del Yellowstone y de Redrock
Canyon, en Utah.
La decisión del Gobierno de Bush de abandonar el Protocolo de
Kioto, en marzo de 2001, recibió duras críticas internacionales,
ya que EEUU es el país que más emisiones lanza a la atmósfera.Sin
embargo, Washington insistió en que el Protocolo excluía
a países en vías de desarrollo, entre los que se encuentran
China e India, los más poblados del mundo, y que lanzan cada vez
más emisiones a la atmósfera, aunque muy bajas en relación
a su población.
Fuente: El Mundo
Febrero 14, 2002
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