Encuentro con senadores uruguayos por la instalación de las papeleras sobre el Río Uruguay

Los senadores de la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable, encabezados por la senadora Luz Sapag mantendrán el próximo lunes 15 de agosto una reunión con los integrantes de la Comisión de Medio Ambiente del Senado Uruguayo, en la ciudad de Montevideo. Los legisladores argentinos propiciaron dicho encuentro con el objetivo de abordar el tema de la instalación de dos plantas de producción de pasta de celulosa en la costa del río Uruguay en el vecino país, así como otros temas de protección ambiental de los recursos naturales compartidos.

El tema de la instalación de las papeleras sobre el río Uruguay es un tema que la comisión de Ambiente del Senado Argentino viene trabajando desde hace tiempo. Su presidenta, la senadora Sapag, junto a otros legisladores visitaron la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, invitada por un grupo de senadores mesopotámicos a una reunión con vecinos, ONG’s ambientalistas locales y autoridades municipales. En dicho encuentro se pudo percibir claramente la gran preocupación de la población por el impacto ambiental de estos proyectos, que pueden afectar su salud, recursos naturales y actividades socio-económicas. En este marco, la senadora Sapag sugirió realizar esta reunión conjunta entre las Comisiones Ambientales de ambos Senados, a la vez de proponer acciones posibles de ser implementadas por el Poder Legislativo con el objetivo de proteger la calidad de vida de los habitantes de la zona, así como sus recursos naturales.

Asimismo, la Senadora Sapag propuso realizar un seguimiento de las actuaciones en diferentes organismos nacionales involucrados en el análisis de los estudios de impacto ambiental de ambos proyectos. Así es que su equipo técnico estableció contacto y mantuvo reuniones de trabajo con el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, la Comisión Administradora del Río Uruguay, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y el área Ambiental de Cancillería.

La Senadora instruyó que se recopilara la información disponible sobre los proyectos papeleros y sus evaluaciones ambientales, y se pusiera a disposición de los interesados. Es así que los estudios ambientales de ambos proyectos, correspondientes al Grupo español ENCE y a la finlandesa BOTNIA, junto con información de la Dirección Nacional de Medio Ambiente del Uruguay; presentaciones judiciales de Organizaciones Ambientales y otros documentos, integran un Centro de Información que está a disposición de legisladores, autoridades y público en general, en la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Senado (teléfono 011-4010-3000 Internos 3647 y 3649).

Respecto del impacto ambiental de estos emprendimientos, la senadora Sapag sostuvo que “todavía seguimos sin contemplar los costos ambientales, que son especialmente difíciles de cuantificar en las variables que componen el precio de los productos. Estos costos, que afectan al aire, el agua y el suelo, son de un alto valor pero al parecer no son considerados en la composición del precio de los productos. Yo me pregunto, ¿cuánto sería el precio de la celulosa si se contemplaran las variables agua y aire?

Ocurre que es más fácil competir con productos que no incluyen estos costos
ambientales y sociales. Es más fácil seguir evitando estas realidades”.

La tecnología de producción de pulpa de papel prevista en el diseño de estas industrias, denominada ECF, que en sus siglas en inglés significa “Libre de Cloro Elemental”, utiliza compuestos clorados para hacer blanco el papel, alcanzando el nivel de calidad que exige el mercado. Esta tecnología es similar a la que emplean otras plantas ya instaladas en Argentina, que precisamente se ubican en la región atraídas principalmente por el gran caudal de agua dulce de los ríos de la Cuenca del Plata y por normativas aún no tan exigentes, coronando un período previo de fuerte promoción a las actividades de forestación.

Si bien estas industrias contaminan menos que sus antecesoras, que empleaban un cloro muy contaminante, los efluentes líquidos vertidos al río en importantes caudales y los gaseosos emitidos por las chimeneas contendrán determinadas cantidades de dioxinas y furanos, productos que preocupan por sus efectos cancerígenos sobre la salud y el impacto en la flora y fauna de la región.

En este sentido, Sapag sostuvo que “Europa ha comenzado a exigir a las industrias que se instalen en el Mercado Común Europeo, el empleo de una nueva tecnología, denominada TCF, la cual es totalmente libre de cloro y por lo tanto mucho más apta ambientalmente, aunque a un costo de producción mayor. Por eso las empresas industriales que no se encuentran favorecidas por la legislación ambiental en sus países de origen, emigran a los países en vías de desarrollo que sacrifican su naturaleza”.

Informes elaborados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y por técnicos del Instituto Nacional del Agua y del Servicio de Hidrografía Naval, todos ellos de Argentina, recomiendan que no se emplee la tecnología ECF, y proponen el empleo de la TCF, precisamente por cuestiones de protección ambiental, recomendación que debería hacerse extensiva a los proyectos existentes en la región y los futuros a ser propuestos.

Al respecto la senadora Sapag sostuvo que “es hora de que entendamos que el crecimiento de un país no pasa solo por la rentabilidad económica, es necesario pensar en el conjunto de variables que hagan posible el desarrollo humano, donde las condiciones ambientales sanas son indispensables para asegurar la integridad de la población”.

Despacho Senadora Sapag TE: 40105825

Fuente: Movimiento Popular Neuquino
Agosto 09, 2005