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El PNUMA señala que las madereras
han talado 200 millones de hectáreas de bosques naturales en el
mundo entre 1980 y 1995
El organismo internacional exige
a las administraciones que desarrollen las políticas adecuadas
para preservar el medioambiente Los datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
indican que la industria maderera ha acabado con 200 millones de hectáreas de
bosques en el mundo en el periodo comprendido entre 1980 y 1995. En la actualidad
sólo subsiste el 22% de los bosques que poblaban la Tierra y de ese
porcentaje, el 32% lo hace en malas condiciones.
En la actualidad, América Latina es el continente que sufre los
efectos más significativos de la deforestación. En esta
zona anualmente se tala una superficie de terreno equivalente a la extensión
de Bélgica.
Concretamente, Argentina ha sufrido los efectos de la creciente deforestación.
Según datos del primer Inventario Forestal de Bosques Nativos
en el país andino sólo quedan 32 millones de hectáreas
de bosques naturales, de los 105 millones de hectáreas que poseía
hace 90 años.
Por ejemplo, en la provincia de Córdoba cerca del 87% de los
bosques han sido talados, lo que ha llevado a que el Gobierno de la región
haya paralizado las explotaciones forestales, medida que también
han tomado gobiernos regionales como el de Santiago del Estero y Santa
Fe.
Por el contrario, el Gobierno argentino de Tucumán, que solamente
en la década entre 1973 y 1983 sufrió la tala de unas 185.000
hectáreas, no ha puesto en práctica ninguna medida para
reforestar los territorios afectados. La provincia argentina ha perdido
el 60% de sus bosques, de los que sólo quedan 800.000 hectáreas
que además están seriamente amenazadas por los procesos
de urbanización.
El PNUMA ha alertado de la gravedad de estas acciones, señalando
que las talas masivas de árboles repercuten en la economía
de modo indirecto, ya que los gobiernos se ven obligados a financiar,
con impuestos, obras de infraestructura para evitar inundaciones que
no ocurrirían si hubiera zonas forestales.
La tala también pone en peligro la fauna de las regiones afectadas
y muchas especies que habitaban en ellos no pueden reubicarse y terminan
por morir.
Fuente: Consumer.es
Agosto 03, 2005
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