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Su tratamiento y disposición final
será en Bélgica
Esta mañana salieron de la reserva
ecológica los residuos peligrosos
El contenedor con los plaguicidas depositados en la Reserva Ecológica
desde 1996, fue trasladado esta mañana hasta la terminal 7 del
puerto de Buenos Aires, donde será embarcado en el Buque Grande
Brasil con destino al Puerto de Amberes, Bélgica, para su tratamiento
y disposición final.
Así se termina un proceso que comenzó en 1996 cuando el
Gobierno de la Ciudad se hizo cargo de un cargamento de raticidas que
habían sido adquiridos con anterioridad para emplearlos en dependencias
de la Comuna. Fueron 5910 kg. de hexaclorociclohexano y de 543 kg. de
sulfato de talio, que vencieron antes de poder utilizarse. Una orden
judicial determinó que debían disponerse los materiales
transitoriamente en un galpón situado en el sector sur de la Reserva
Ecológica para tratarlos o exportarlos.
Entre 1997 y 2003 se hicieron diversos intentos para que el material
pudiera ser tratado en el país:
En primera instancia la Procuración del Gobierno de la Ciudad
ordenó una contratación directa para la destrucción
del material y el Juez federal Rodolfo Canicoba Corral designó al
Dr. Josovich (de Procuración) depositario judicial del material.
Entonces se ordenaron medidas de seguridad y también que la Secretaría
de Medio Ambiente de la Ciudad contactase a la empresa que había
vendido los productos para que efectuase el tratamiento y la disposición
final de los mismos. La empresa había cambiado de rubro por lo
que no pudo cumplirse la medida.
Más tarde se envió el material a la localidad de Zárate
pero debió regresar a la Ciudad porque el artículo 28 de
la Constitución de la provincia de Buenos Aires impide recibir
residuos peligrosos de otras jurisdicciones. Más tarde se intentó también
transportarlos a la provincia de Santa Fe, pero tampoco pudo resolverse
el tratamiento de los residuos de esta manera.
Durante este período se realizaron múltiples inspecciones
que determinaron que los productos se encontraban correctamente rotulados,
y preservados de manera que no representaban ningún tipo de peligro
para el ambiente ni la población.
Se logró contactar a dos empresas que podían encargarse
del tratamiento de los residuos “in situ”. Se tomaron las
muestras necesarias y se evaluaron los costos que implicaría.
Sin embargo, estas empresas no pudieron, finalmente, cumplir con los
tiempos y normativas previstas para ser contratadas.
Mientras tanto, y para la mejor preservación de los productos
hasta su traslado, se adecuó el espacio donde estaban depositados
para que tuvieran las condiciones de temperatura, iluminación
y ventilación adecuadas.
Luego de que tras sucesivos intentos ninguna empresa pudiera tratar
el material en el país, se contactó a una nueva empresa,
BEFESA, para que se encargue de su disposición final. De los estudios
realizados por esta firma se desprendió que la única solución
era exportarlos para su tratamiento en plantas habilitadas en el exterior.
Por este motivo, la Secretaría de Producción, Turismo y
Desarrollo Sustentable de la Ciudad y la Secretaría de Medio Ambiente
y Desarrollo Sustentable de la Nación resolvieron la contratación
directa de BEFESA para que prestara los servicios necesarios para la
exportación del material a Amberes, Bélgica. Allí existe
una planta de tratamiento que aceptó recibir e incinerar los residuos.
El costo total del traslado que terminará con este proceso, es
de $228.000, que serán saldados cuando se reciba el certificado
de disposición final extendido por la Planta de Incineración
de Amberes.
Fuente: SPTyDS (Argentina)
Agosto 16, 2005
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