|
Tabaré volvió a defender la instalación
de dos papeleras
"Vamos a seguir con su construcción porque estamos seguros
que no producen daños al medio ambiente", aseguró el
mandatario uruguayo durante un fugaz paso por Buenos Aires.
El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, aseguró
esta mañana que su país seguirá adelante con la instalación
de dos plantas papeleras en la frontera, pese a las quejas de organizaciones
ambientalistas por la contaminación que podrían causar en
la zona.
"Vamos a seguir con la construcción de esas plantas porque
estamos seguros de que no estamos produciendo una agresión ni al
medio ambiente ni a los ciudadanos", aseguró Tabaré
durante un fugaz paso por Buenos Aires para asistir a unas jornadas internacionales
sobre legislación para el control del tabaco.
"El gobierno uruguayo da todas las garantías de que hará
todos los controles necesarios para que se cumpla con la reglamentación
internacional en cuanto al límite máximo permitido de contaminación",
agregó el mandatario, quien no dudó en afirmar que si se
comprueba que las plantas contaminan por encima de los niveles autorizados
"se actuará con responsabilidad y seriedad".
El lunes, alrededor de mil vecinos de Gualeguaychú cortaron en
tres ocasiones la ruta a Uruguay para protestar por la instalación
de las papeleras (Archivo 16/08/2005). Los manifestantes volvieron a pedir
que se frene su construcción debido a los daños que podrían
causar en el medio ambiente, algo que las autoridades uruguayas niegan
enfáticamente.
La alarma en la zona surgió tras la autorización que dieron
las autoridades orientales para que en la ribera del río Uruguay
se instalen dos megaplantas -una de capitales españoles y otra finlandesa-
con una inversión prevista de 1.200 millones de dólares y
que podrían provocar graves daños en agua, aire y tierra.
El proyecto generó un inmediato rechazo. El 30 de abril, 40 mil
argentinos y uruguayos cortaron el puente internacional que une ambos países
para reclamar que se frene el proyecto (Archivo 02/05/2005). Entre las
posibles consecuencias, los ecologistas mencionaron la posible emanación
de gases y azufre con olores nauseabundos, así como lluvia ácida.
Las protestas tuvieron eco en el Gobierno y el pasado 26 de junio la
Argentina pidió ante el Banco Mundial el bloqueo de 1.800 millones
de dólares destinados a financiar el emprendimiento hasta que no
se lleve a cabo un estudio de impacto ambiental.
Esa solicitud provocó un fuerte malestar en Montevideo, a tal
punto que las autoridades uruguayas decidieron frenar la puesta en marcha
de una comisión destinada a tal efecto hasta que la Argentina no
retire el pedido efectuado ante el organismo multilateral.
Finalmente, ambos gobiernos acordaron la realización del estudio
pero con carácter no vinculante, lo que generó la protesta
de las organizaciones ecologistas entrerrianas e incluso el propio gobernador
provincial, quien esta mañana volvió a afirmar que el conflicto
"podría llegar a terminar en un tribunal internacional".
Fuente: Clarín
Agosto 19 de 2005
|