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Mercurio, otra amenaza amazónica
Por Mario Osava
RÍO DE JANEIRO, ago (Tierramérica) - El mercurio amenaza
la salud de la población de la Amazonia. En Brasil, más
de 2.000 toneladas de ese metal pesado fueron volcadas al ambiente por
el ”garimpo” (minería artesanal) desde 1980, pero
algunos investigadores afirman que una cantidad mucho mayor existe en
la propia naturaleza amazónica.
El ”garimpo” aportó sólo tres por ciento del
mercurio presente en la Amazonia brasileña, ya que ”la región
es rica en mercurio natural”, sostuvo Reinaldo Peleja, biólogo
de la Universidad Federal de Pará (UFPA), con base en la cooperación
de investigadores brasileños y canadienses que examinaron suelos
de la cuenca.
El origen natural se comprueba por los peces contaminados en áreas
lejanas a los ”garimpos” y en represas sin una fuente identificada
del metal, indicó el especialista. El río Negro, de poca
actividad minera, tiene casi el doble de mercurio que el río Tapajós,
de cuya cuenca se extrae mucho oro.
La contaminación de áreas mineras y ríos preocupa
desde el auge del oro amazónico en los años 80. Los ”garimpeiros” usan
el mercurio para recoger partículas de oro dispersas en la tierra,
por amalgama, que posteriormente se calienta a elevadas temperaturas
para que el mercurio se evapore, lo que contamina a las personas cercanas
y el ambiente en general.
Cuando el mercurio permanece en suelos se mantiene en su forma inorgánica
menos tóxica, pero llevado a los ríos, por aire y por agua
de la lluvia o inundaciones, entra a la cadena alimentaria de los peces
y se transforma en metilmercurio, cuyo exceso en el ser humano provoca
principalmente problemas neurológicos.
”Ya siento un síntoma, el temblor en las manos. Conocía
los riesgos pero quemé mucha amalgama”, confesó Ivo
Lubrina, de 57 años de edad, garimpeiro hace 31 años y
actual presidente de la Asociación de Mineros de Oro del Tapajós.
En la Reserva Garimpeira de la Cuenca del Tapajós, que ocupa
23.000 kilómetros cuadrados en el oeste del norteño estado
de Pará, trabajan unos 70.000 mineros y otras 20.000 personas
les prestan servicios, calculó.
Una investigación local del Centro de Tecnología Mineral
del Ministerio de Ciencia y Tecnología (en el marco del Proyecto
Mercurio Global de la Organización de las Naciones Unidas, desarrollado
en seis países), halló peces con hasta 40 veces el índice
de mercurio considerado aceptable, además de vegetales y suelos
con alta contaminación.
Ahora se hará una campaña para convencer los garimpeiros
a trabajar de forma más segura, con tecnologías ya conocidas.
El uso del mercurio está prohibido en Brasil desde 1989, por
una ley que no se cumple. ”Hay que demostrar las ventajas de las
alternativas, con beneficios cotidianos inmediatos, no para un futuro
lejano”, destacó Zuleica Castilho, experta en evaluación
de riesgos ambientales y coordinadora de esa campaña.
Los garimpeiros ”no son inocentes”, conocen el riesgo y
también la necesidad de equipos protectores, pero ”por la
cultura de matar o vivir y la prisa por jaranear (después de la
labor)” abandonan los cuidados, lamentó Lubrina.
Por suerte, la mayoría de ellos proviene del noreste del país,
donde estaba acostumbrada a la carne de vacuno, y se libra de un factor
de contaminación al no comer tanto pescado como los amazónicos,
indicó.
Se conoce poco acerca de los daños biológicos del mercurio
en humanos y peces, destacó Peleja, investigador de la UFPA en
Santarém, donde el Tapajós desemboca en el río Amazonas.
El límite considerado recomendable para humanos es 50 partes por
millón (ppm) del metal, pero él supo del caso de un hombre
con 176 ppm y salud ”aparentemente normal”.
Es ”un problema silencioso, crónico, que avanza hacia una
situación grave dentro de 20 a 30 años”, previó.
”No habrá una epidemia de enfermedades neurológicas” en
la Amazonia, confía Sandra Hacon, bióloga doctorada en
geoquímica, quien argumenta que el mercurio se libera en ”dosis
homeopáticas” y que muchos síntomas hoy atribuidos
a la contaminación se confunden con otras enfermedades frecuentes
en la región, como malaria y epilepsia.
Las pruebas válidas en Europa y Estados Unidos no sirven para
la realidad amazónica, donde es necesario distinguir ”síntomas
sutiles” y concentrar los exámenes en los niños,
para detectar dificultades de aprendizaje y concentración, sostuvo
Hacon, investigadora de la Escuela Nacional de Salud Pública,
en Río de Janeiro.
La bióloga participa en la elaboración de un Plan de Acción
que la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica
pretende impulsar en sus ocho países miembros (Bolivia, Brasil,
Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela) y que prevé tener
listo en septiembre.
El primer paso es componer un banco de datos y sistematizar los casi
400 estudios publicados sobre el tema, explicó. Los ocho países
son productores de oro mediante minería artesanal. Se calcula
que puede haber de 100 a 200.000 garimpeiros en Colombia, igual cifra
en Perú y el doble en Brasil.
Colombia trata de diseminar las tecnologías que reducen la contaminación
de forma participativa, con ayuda de cooperativas de mineros, y en Perú hay
estudios interesantes sobre la región de Iquitos, informó Hacon.
Pero algunos de esos estudios no han sido publicados y son escasas las
informaciones, incluso en Brasil, que tiene ”un enorme pasivo ambiental” con
el mercurio, acotó.
En opinión de Julio Wasserman, oceanógrafo y experto en
geoquímica de metales pesados, faltan investigaciones más
amplias de especialistas residentes en la Amazonia, que pueden trabajar
allí en periodos prolongados, pero ellos son muy pocos y les faltan
recursos.
* El autor es corresponsal de IPS. Publicado originalmente el 6 de agosto
por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica. (FIN/2005)
Fuente:Tierra América
Agosto 09, 2005
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