|
Científicos señalan que el Ártico
ha perdido espesor de 8 a 10% en 30 años
La expedición, patrocinada por el PNUMA, tiene el propósito
de identificar los efectos del cambio climático y prever con más
precisión sus consecuencias
Durante los próximos dos años, un equipo de científicos
a bordo de la goleta francesa Tara navegarán por los hielos del
océano Ártico para estudiar las consecuencias del cambio
climático en los hielos polares. El Tara zarpó el 11 de
julio del nororiental puerto francés de Lorient hacia el mar del
Norte. Tras escalas en Oslo y en la septentrional terminal rusa de Murmansk,
el navío hizo su última parada continental en el puerto
siberiano de Tiksi, a unos mil 600 kilómetros del Polo Norte.
Su tripulación está compuesta por 15 expertos en ecología,
fauna y flora ártica, marinos y personal médico.“Nuestro
propósito es identificar lo más precisamente posible los
cambios climáticos que ocurren actualmente en los glaciares, la
atmósfera y el océano en el Polo Norte, como consecuencia
del calentamiento de la atmósfera, para mejorar la capacidad científica
de simular cambios futuros”, dijo a Tierramérica Etienne
Burgeois, propietario del navío Tara y codirector de la expedición
en marcha.
“Nuestras investigaciones permitirán evaluar exactamente
los diferentes impactos que el deshielo en el océano Ártico
tendrá sobre el ambiente del polo y, como consecuencia de ello,
en todo el hemisferio norte”, añadió Burgeois. La
expedición, Arctic-Damocles, forma parte del cuarto Año
Polar Internacional, que, bajo el patrocinio del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), desde marzo de 2007 coordinará estudios
internacionales multidisciplinarios en oceanografía polar, sociología,
economía y ecología.
El año polar celebrará 125 años del primer acontecimiento
de esa naturaleza, que tuvo lugar en 1882-1883 por iniciativa de Karl
Weyprecht, marino y explorador austriaco .La odisea del Tara hacia el
océano Ártico también forma parte del programa europeo
de investigación polar Damocles, centrado en la investigación
del deshielo en el Polo Norte.Burgeois dijo a Tierramérica:“La
observación vía satélite del Polo Norte ha permitido
establecer un deshielo del Ártico de entre 8 y 10% durante el
verano en los últimos 30 años”.
Observaciones hechas por submarinos de EU a fines de la década
pasada sugieren una disminución de 40% del espesor de los glaciares
en el mismo periodo, añadió Burgeois.“Estos cambios
en el océano Ártico proporcionan una indicación
precoz de las futuras consecuencias climáticas y sociales del
efecto invernadero”, afirmó Burgeois.
Si el deshielo del océano Ártico continúa a este
ritmo, en algunas décadas sus glaciares desaparecerán durante
el verano, provocando graves desórdenes climáticos y ambientales,
incluyendo un ascenso dramático del nivel del mar y la probable
desaparición de miles de especies.
Para estudiar estos fenómenos, el Tara está dotado del
equipo electrónico más moderno disponible, que permitirá recolectar
y analizar pruebas de hielo, aire y agua durante los dos próximos
años. El navío, con una enorme plancha de vela hecha de
aluminio, dispone de turbinas de viento para generar energía limpia
y puede almacenar hasta 200 toneladas de equipo, material médico
y alimentos. Pese al deshielo del Polo Norte, en invierno el Ártico
se congela.
Esto hará que el Tara quede atrapado por el hielo, debiendo seguir,
por meses, las corrientes naturales de la región. Durante los
dos inviernos a pasar en el hielo, el navío se convertirá en
una plataforma de observación y de investigación sobre
las degradaciones del ambiente Ártico. Será visitado regularmente
por científicos y equipo médico, y estará en contacto
regular con los centros de coordinación del PNUMA, Damocles y
otros programas científicos europeos.
De acuerdo con Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, “la
expedición del Tara permitirá comprender los cambios climáticos
que ocurren en la región ártica y diseminar el mensaje
de que tales fenómenos en las regiones polares interesan a toda
la raza humana”. El Tara, velero hecho para dejarse arrastrar por
corrientes marinas, perteneció al legendario marino neocelandés
Robert Blake. Con el nombre Seamaster, sirvió a Blake, representante
especial de la ONU asesinado por piratas en diciembre de 2001 en una
expedición en la Amazonia.
En 2003, tras la trágica muerte de Blake, Burgeois, apasionado
marino de 45 años, adquirió el buque para utilizarlo en
expediciones científicas. Durante el verano austral de 2005, por
ejemplo, Burgeois pasó varias semanas en la Antártida,
junto con el renombrado fotógrafo brasileño Sebastião
Salgado, en el Tara.Esta vez, a Burgeois lo acompañan, entre otros,
el marino y activista francés Bernard Buigues, de 51 años —que
organizó numerosas expediciones al Polo Norte y Siberia en casi
dos décadas— y Christian de Marliave, de 53 años,
autor de varios libros sobre la ecología del océano Ártico
y de la Antártida, y considerado uno de los más importantes
especialistas en las regiones polares.
< El jefe de la expedición es el neozelandés Grant
Redvers, doctor en Ciencias Ambientales de 33 años, quien, pese
a su juventud, posee una larga experiencia en exploraciones marinas científicas,
tanto en su país de origen como en la Antártida, en la
Patagonia y en Georgia del Sur. Otros miembros de la tripulación
científica del Tara son los ambientalistas marinos Hervé Le
Goff, de Damocles, Sergey Pisarev, del Instituto Ruso de Oceanología,
y la periodista rusa Svetlana Murashkina.
Julio Godoy
Fuente: IPS
Agosto14 , 2006
|