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Científicos gallegos
estudian el uso del lodo procedente de la industria láctea como
fertilizante
Santiago de Compostela, (EFE).- La Universidad de Santiago y una empresa
gallega están avanzando en las investigaciones para utilizar como
fertilizante el lodo procedente de la industria láctea, compuesto
de aguas residuales procedentes del lavado de las instalaciones junto con
restos de leche.
Según informó ayer el Centro de Innovación y Transferencia
de Tecnología de la Universidad de Santiago, esta institución
y la empresa Lactalis-Leche de Galicia ha puesto en marcha esta experiencia,
ya que consideran que estos lodos constituyen un recurso valioso para la
fertilización de praderas en climas húmedos.
De estos residuos se destaca su riqueza en materia orgánica y
nutrientes, así como su bajo contenido en metales pesados, por lo
que se está elaborando un sistema de información geográfica
(SIG) para gestionar su reutilización.
El sistema permitirá obtener información sobre la evolución
de los terrenos donde se aplican los lodos, que pueden utilizarse en el
forraje de praderas en explotaciones de carne de carácter extensivo.
En este sentido, el equipo que participa en la investigación ha
creado ya una base de datos que almacena información sobre los usuarios
de las explotaciones, superficies de aplicación, tipos de suelo
o clima, entre otras cuestiones.
A partir de esta información se ha obtenido un modelo que permite
identificar las parcelas que son más aptas para recibir este tipo
de fertilizante, así como excluir las que no cumplen los requisitos
necesarios para la reutilización del lodo.
La profesora Elvira López Mosquera, del Departamento de Producción
Vegetal de la Escuela Politécnica Superior de Lugo, que dirige este
proyecto, recordó que las aguas residuales procedentes de estas
industrias ya se utilizan en otros países como abono para el campo.
López Mosquera defiende este proyecto como un ejemplo más
de buena gestión ambiental por parte de las empresas, un apartado
cada vez más importante, señala, dentro de la competitividad
comercial, que a la vez hace a la industria esforzarse porque su proceso
productivo resulte lo más inofensivo posible para el entorno.
Fuente: Tecnología Ambiental (España)
Abril 30, 2003
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