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Audiencia Pública por los contratos de concesión
en la ciudad
Debaten el control de la recolección de
residuos
El punto que más preocupa a los vecinos es cómo se
garantizará la calidad del servicio.
Uno de los puntos que más preocupa a los vecinos porteños
de la licitación para la recolección de la basura es quién
se encargará de controlar a las empresas concesionarias. Así
lo demostra ron en la audiencia que se realizó ayer en el Teatro
General San Martín, donde vecinos, funcionarios, candidatos a jefe
de gobierno y cartoneros tuvieron cinco minutos para dar su opinión
sobre el pliego que preparó el Gobierno de la ciudad.
La audiencia empezó con casi una hora de demora. El secretario
de Medio Ambiente y Planeamiento Urbano, Eduardo Epszteyn y la diputada
María Laura Leguizamón fueron los encargados de presidir
el encuentro. Primero hubo una presentación corta del pliego y luego
se anunció a los primeros oradores, que debieron esperar unos minutos
para subir al escenario .
La diputada Vilma Ripoll denunció que el orden de las listas había
sido cambiado. El resto del público coincidió. Y todo tuvo
que empezar de nuevo. En total se habían anotado para hablar 169
personas; 143 vecinos y 26 expositores funcionarios, legisladores
y candidatos. Pero concurrieron sólo 56 vecinos y 13 expositores.
El Gobierno de la ciudad paga 160 millones por año por la recolección
de la basura en la Ciudad. Según un estudio que preparó la
facultad de Ingeniería de la UBA, en la Ciudad se recolectan un
promedio de 5.000 toneladas diarias. La concesión de ese servicio
tuvo varias prórrogas pero finalmente venció en febrero de
este año. Pero hasta que no se resuelva la licitación, el
servicio sigue a manos de empresas privadas.
Al Gobierno porteño le interesa cerrar la licitación antes
de que termine su gestión. Pero esta audiencia fue sólo uno
de los pasos que todavía le falta dar. La audiencia no es vinculante,
es decir que se podrá tomar algunas de las propuestas de los vecinos
para incorporarlas al pliego, cuya redacción definitiva no estará
lista antes de un mes. La ruta de los contratos sigue en la Legislatura,
que deberá aprobar la propuesta del Ejecutivo. Y después
otra audiencia pública, y el regreso final a la Legislatura.
El pliego propone varios cambios para la nueva licitación. Por
ejemplo, la Ciudad pasará a estar dividida en seis zonas en lugar
de cinco, como hasta ahora. Además, las empresas que se encarguen
de este servicio deberán tener una planta de separación de
residuos. Ya no se pagará por tonelada de basura, sino por zona
limpia.
Esos fueron tres de los puntos más cuestionados por la mayoría
de los expositores. El pliego tampoco establece que las concesionarias
de basura sean controladas por el Ente de la Ciudad, que es el organismo
encargado de controlar los servicios públicos. En cambio, propone
un sistema de control vecinal por medio de encuestas que realizarán
las mismas empresas.
Uno de los primeros en hablar fue José Luis Di Lorenzo, interventor
de ese Ente. "Un pliego no puede ignorar ni anular un organismo que
fue creado para controlar y garantizar la calidad del servicio que se les
da a los vecinos de la ciudad. La consulta vecinal no tiene el poder de
sancionar a las empresas", se quejó.
"Nadie nos garantiza que la calidad del servicio se respete. Adónde
irán a parar nuestras quejas si las encuestas están a cargo
de las mismas empresas que concesionan el servicio ", dijo con indignación
Graciela Torre, una vecina de la zona de Palermo que se acercó al
San Martín.
A su turno, el defensor adjunto del Pueblo, Antonio Brailovsky, advirtió
que "en este pliego no se toman en cuenta los residuos peligrosos
y patológicos; se los considera faltas leves y no se establece ningún
mecanismo de control".
Por su parte, Marcelo Ramal, candidato del Partido Obrero a jefe de Gobierno,
sostuvo: "Cambian el concepto de pago por tonelada por el de área
limpia porque en los últimos 2 años, con la devaluación,
el ingreso de los contratistas cayó un 25%".
Los cartoneros también estuvieron presentes en el teatro. "El
negocio del reciclado de toda la basura orgánica e inorgánica
tiene que seguir siendo de los cartoneros y este pliego no reconoce los
derechos que hemos adquirido. Queremos una gestión integral de recolección
que garantice la creación de empleos", dijo uno de los cartoneros
de la cooperativa El Ceibo, de Palermo.
"Los recolectores informales son perfectos docentes sociales, que
han enseñado a la sociedad lo que significan los residuos y su reciclaje.
Estos pliegos no contemplan a los cartoneros del modo en que pretendemos.
Así que pedimos que se adapten a la ley aprobada, y no al revés",
sostuvo el diputado Eduardo Valdés.
Costanza Durán
Fuente: Clarín (Argentina)
Abril 10, de 2003
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