Editorial II
Aves migratorias en riesgo

La migración de aves es uno de los fenómenos más extraordinarios del mundo animal, que sorprende al ser humano desde hace siglos. Sin embargo, los investigadores comenzaron a entender sus secretos hace apenas 100 años, al anillar las primeras aves para estudiar sus desplazamientos.

Este fenómeno se explica porque muchas especies, para aprovechar recursos donde son más abundantes, deben buscar alimento en latitudes más templadas para evitar fríos extremos. Si bien hay distintas variantes, se destaca la migración de chorlos y playeros, porque sincronizan sus viajes en bandadas de miles de individuos que recorren distancias muy alejadas entre sí.

Al respecto, la Argentina es un escenario migratorio fascinante, ya que desde América del Norte, en distintas temporadas, nos visitan miles de individuos de diferentes especies, de las cuales la más característica es la golondrina, lo mismo que el playero rojizo, que llega desde el Artico por la costa atlántica de América hasta Tierra del Fuego. Pese a ser un excelente volador, necesita sitios de descanso en donde alimentarse en viaje y reponerse del desgaste, ya que puede recorrer 16.000 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta. Por eso la protección de estas paradas es vital para que continúen sus vuelos.

Entre los principales lugares para chorlos y playeros se destaca San Antonio Oeste, en la provincia de Río Negro. Esta temporada pararon allí, por ejemplo, unos 8800 individuos de playero rojizo, que constituyen más de la mitad de la población mundial, además de otras 19 especies que también usan estas playas como escala de descanso y alimentación. Por esta razón, la zona es conocida en otros continentes; en 1993 fue declarada área natural protegida provincial, reconocida por la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras como sitio internacional y es considerada por Aves Argentinas un área de importancia para la conservación de las aves.

En los últimos años, y luego de los trabajos de la Fundación Inalafquen junto a otros organismos gubernamentales y no gubernamentales, se detectó una alarmante reducción de individuos de playero rojizo, estimada en un 50 por ciento de la población total. Si bien la causa principal sería la disminución de una de sus presas en el hemisferio norte, es imprescindible invertir recursos en el manejo de este sitio para no sumar otro motivo que debilite aún más sus poblaciones.

Al respecto, hoy en San Antonio Oeste preocupa la puesta en marcha de una fábrica de soda solvay con su respectivo muelle en Punta Delgado. Esta obra aún debe cumplir con los requisitos ambientales que exige la provincia, pero ya destruyó una de las principales paradas de descanso. Por otra parte, el creciente turismo local, que es bienvenido, está invadiendo las playas con vehículos todo terreno que impactan sobre los apostaderos de las aves. Es imprescindible planificar el uso de estas playas considerando la biodiversidad local y frenar las construcciones ilegales en la zona.

Un avance ha sido la iniciativa de la Secretaría de Turismo de la municipalidad de San Antonio Oeste junto con el Consejo Provincial de Ecología y Medio Ambiente y la Fundación Inalafquen llamada Cuerpo de Guardias Ambientales. Se trata de personal apostado en sitios críticos para las aves playeras que, de diciembre a abril, explican a los visitantes el valor de las aves y la reserva natural.

A nivel mundial, las aves playeras están en declinación y su conservación es un desafío compartido por la mayoría de las naciones del planeta. Estas causas globales no deben desdibujar nuestro papel, ya que la Argentina es signataria de la Convención de Especies Migratorias y, por lo tanto, responsable de contribuir con la conservación de este maravilloso grupo de aves. Fortalecer, pues, las reservas naturales costeras y fomentar en el nivel nacional la necesidad de un turismo responsable y comprometido con la conservación de la naturaleza sería un buen comienzo para ayudar a que tanto las aves como los turistas puedan seguir disfrutando de nuestras playas.

Fuente: La Nación (Argentina)
Abril 28, 2005