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Los peligros de la contaminación
Desde Humahuaca hasta Río Turbio hay más de dos mil basurales
a cielo abierto y sin control, los cuales provocan efectos contaminantes.
En nuestro país sigue siendo una práctica frecuente el
dejar la basura a cielo abierto o arrojarla a cursos de agua. Esto sucede
en Jujuy con los desechos domiciliarios, pero también en la Capital
y el Gran Buenos Aires, donde los residuos industriales y los efluentes
cloacales contaminan el Río de la Plata, el Luján y el
Matanza. Ríos y arroyos de Catamarca, Santa Cruz, Tucumán
y San Luis, así como lagos de Córdoba, Chubut y Santiago
de Estero, se encuentran también contaminados por ácidos
y toxinas.
Por esta situación, organizaciones de la sociedad civil, como
la Fundación Ambiente y Recursos Naturales y Greenpeace, coinciden
en la falta de ejercicio de un control real, que convierte en letra muerta
la legislación ambiental.
Así, se está dilapidando el agua, mientras que se degrada
la calidad de los suelos y del aire y se pone en peligro la salud de
las poblaciones.
Es notable que en ese problema confluyen las responsabilidades de organismos
nacionales, provinciales y municipales, que no sólo han permitido
el desarrollo de focos contaminantes sino que, en muchos casos, hacen
caso omiso de los reclamos planteados por vecinos y organizaciones involucradas
en el cuidado del medio ambiente.
La eliminación de los basurales y la reducción de la contaminación
es, por lo tanto, una deuda pendiente del Estado, en todos sus niveles,
con la sociedad.
En todo el país existen basurales de cielo abierto que constituyen
focos de contaminación para el agua y el aire y afectan la salud
de las poblaciones. Su erradicación es una deuda pendiente del
Estado con la sociedad.
Fuente: Clarín (Argentina)
Abril 07, 2004
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