El gobierno
advirtió que la población de focas está "a
punto de explotar", mientras que los bancos de peces de los que
se alimentan corren el peligro de extinguirse.
La caza del animal ha sido retomada silenciosa y paulatinamente en
los últimos años, pero la temporada lanzada este lunes
representa el reinicio formal y masivo de la caza comercial.
Presiones internacionales
Los grupos defensores de los derechos de los animales esperan nuevamente
poder atraer la atención del público para detener la
caza de focas.
Los activistas afirman que la captura será ahora más
intensa y brutal que nunca y que las cuotas han sido elevadas a niveles
históricos debido al crecimiento de la demanda de la industria
de la moda en Europa, Rusia y China.
Sin embargo, los funcionarios en Canadá indican que el incremento
de la población de focas y las necesidades económicas
de unos 12.000 cazadores locales justifican el incremento.
El comercio global de piel de foca colapsó virtualmente en los años
80 debido a una intensa campaña en contra encabezada por figuras como
la actriz francesa Brigitte Bardot.
Estados Unidos prohibió la importación de productos
derivados en 1972 y la Unión Europea siguió a ese país
una década después cuando ilegalizó el comercio
de las pieles blancas de las crías de foca.
Como resultado de esto, el gobierno canadiense redujo la cuota de
caza a 15.000 al año para ser destinada al consumo local de
sus carnes y pieles.
Sin embargo, el año pasado se aumentó el límite,
resultando en que un millón de focas serán cazadas en
los próximos tres años.
Las autoridades estiman que hay 5,2 millones de focas en el Atlántico
Norte en la actualidad.
También aseguran que, lejos de estar en peligro, las focas
son responsables de la disminución de los bancos de bacalao.
Fuente: BBC (Inglaterra)
Abril 12, 2004 |