Las empresas europeas podrán obtener créditos de emisión a cambio de proyectos en países pobres

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado que las empresas puedan obtener "créditos" por proyectos que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en países en vías de desarrollo, con el objetivo de favorecer la aplicación del Protocolo de Kioto.

Esta modificación del régimen europeo de comercio de emisiones contaminantes, que empezará a funcionar en 2005, se recoge en una "directiva de vinculación" que permite que las empresas de la UE compensen sus esfuerzos de reducción de los gases de efecto invernadero. La Eurocámara ha tardado menos de nueve meses en tramitar en primera lectura esta medida, que la Comisión propuso la Directiva en julio de 2003.

Los créditos que obtengan podrán sumarse a los derechos de emisión de que disponen en la UE, aumentando así su cuota de contaminación permitida. Mientras que la Comisión planteaba que dichas medidas de compensación sólo se apliquen cuando se haya ratificado el Protocolo de Kioto, el PE propone que no se espere y que estos "mecanismos flexibles" para las empresas se introduzcan aunque no se haya ratificado el Protocolo, por lo que se adelantaría su aplicación del 2008 al 2005. El comité de representantes permanentes (COREPER) ante la UE ha dado ya luz verde, desde el punto de vista político, a este adelanto.

La comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström, señaló que este esquema, que es el más grande en el mundo, reducirá gastos para las empresas que participan en el comercio de emisiones y proporcionará a los inversores en tecnología verde la seguridad que necesitan. "Esto también promoverá la transferencia de tecnología ecológicamente sana a países en vía de desarrollo", agregó.

Además, se propone que cada Estado Miembro sea responsable de definir los límites o porcentajes dentro de los cuales se pueden utilizar los mecanismos flexibles, que deberán respetar todos los operadores en el momento de la restitución de las cuotas de emisiones. Se ha decidido que las actividades forestales no pueden ser usadas en el sistema de intercambio de cuotas.

El PE reclama además lo acordado en la directiva sobre derechos de emisión: un 50 por ciento como mínimo de los esfuerzos de reducción de gases invernadero se realizará en el interior de la UE y un 50 por ciento como máximo fuera de ella. No obstante, la explicación razonada detrás de los mecanismos de flexibilidad es que las emisiones de gases invernadero son un problema global y que el lugar donde las reducciones se producen es de menor importancia.

ESQUEMA EUROPEO.

El esquema europeo de comercio de emisiones pretende anticiparse a un futuro comercio mundial, estableciendo un sistema piloto en el que participarán algunos sectores industriales. Cada Estado miembro tiene asignados unos derechos de emisiones que distribuirá entre las empresas cubiertas por la directiva según las emisiones históricas.

Durante la primera fase (2005-2008), al menos el 95 por ciento de los derechos se asignará gratuitamente. Los Estados miembros podrán subastar hasta el 5 por ciento de los derechos. Para la segunda fase (2008-2012) al menos el 90 por ciento se asignará gratuitamente.

En una primera fase sólo estarán afectados los sectores de energía (combustión, refinerías, hornos de coque) y la industria de metales férreos,papel y minerales, pero se prevé que cuando la Comisión proponga una ampliación del mecanismo, en principio este año, se valore, entre otros, la inclusión del sector químico, el aluminio y los transportes. En ese momento se analizará también la extensión del programa a otros gases invernaderodistintos al CO2.

Las empresas cubiertas son unas 10.000, que generan aproximadamente el 46 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono de la Comunidad.

Fuente: Europa Press
Abril 21, 2004