UN RECURSO DE 200 MILLONES DE DOLARES
Por la escasez de calamar, frenan la pesca y piden un gesto a Londres
Este año la captura de calamar será la más baja en años. Por eso el Gobierno ordenó el regreso de la flota argentina. Y solicitó a Londres que haga lo propio con los barcos que operan en las Malvinas.

La espesa bruma que rodeaba ayer a la flota que pesca calamar brindaba el marco adecuado para la mala noticia. El Gobierno ya decidió ordenarle que regrese a puerto en los próximos días, debido a que la temporada ha sido un gran fiasco y ese recurso corre peligro. Pero para enfrentar la crisis las autoridades tomaron una medida adicional: le reclamaron a Gran Bretaña y a otros países que también retiren sus barcos de la zona.

No es que haya buques ingleses. Pero cada año, las autoridades de Malvinas venden más de 100 licencias a buques extranjeros que ingresan a pescar la cotizada especie en aguas controladas por los británicos. Como la Argentina no reconoce a los kelpers como interlocutores, el pedido para que esa flota deje de pescar se hizo directamente a Londres. El episodio diplomático se produce pocos días después de que los británicos protestaran porque el rompehielos "Almirante Irízar" interceptó a pesqueros extranjeros cerca de las islas.

Gerardo Nieto, subsecretario de Pesca, confirmó a Clarín que en las próximas jornadas el Gobierno decidirá el cierre anticipado de la pesca al sur del Paralelo 44, que aporta 70% de las capturas. Es que allí los resultados están siendo catastróficos: desde que en febrero se abrió la temporada, cada buque capturó en promedio magras 4 toneladas por noche, cuando el año pasado levantaban 20 toneladas. Hasta el lunes, la flota nacional había logrado apenas 28.251 toneladas.

En la zona adyacente a las 200 Millas el resultado era peor. Se estima que los más de 100 buques habilitados por Malvinas no superaron las 10.000 toneladas y muchos ya emprendieron la retirada. Entre ellos hay barcos japoneses, taiwaneses, chinos y de otros países asiáticos, que todos los veranos se instalan en la Milla 201 (en un número de 250 a 300), a veces incursionan ilegalmente en aguas argentinas, y otras recurren a las licencias de los kelpers, en lo que constituye la mayor fuente de ingresos para Malvinas. La Argentina siempre cuestionó esta metodología, pero en las negociaciones con Inglaterra el tema prosperó poco y nada.

Ahora hay crisis en puerta y la que estaría en juego es la sustentabilidad de ese recurso pesquero, uno
de los más abundantes del mar austral e importante fuente de divisas para la Argentina, que lo exporta por unos 200 millones de dólares. De allí el reclamo para que todos den por concluida la temporada. En la última década, en rigor, los extranjeros se llevaron el 41% del calamar disponible en esas aguas.

Nadie sabe explicar muy bien qué pasa, pero el calamar no aparece. Este será el tercer año consecutivo en que el Gobierno se ve obligado a cerrar el caladero antes de tiempo (la temporada en el sur usualmente dura hasta junio) y, en ese marco, algunas voces ya advierten sobre las consecuencias de una pesca desmedida, como ya sucedió con la merluza. Pero determinar las causas no resulta tan fácil, ya que el calamar es una especie anual y de comportamiento bastante "errático".

De todos modos, en el Gobierno hay luces de alarma. Desde 1999, las capturas vienen reduciéndose rápidamente. Entonces fueron de 732.000 toneladas para el conjunto de las flotas, incluyendo los barcos extranjeros. En 2003 cayeron a 278.000 toneladas. Y este año no llegarían ni a la mitad. Sólo para la Argentina, caerían de 135.000 toneladas a menos de 70.000. Y eso solo si en mayo, cuando se habilita la pesca al norte del paralelo 44, no se repite la escasez. Hasta tanto, los nacionales permanecerán en puerto, afectando a pesqueras y a 3.000 tripulantes argentinos.

Matías Longoni. - mlongoni@clarin.com

Fuente: Clarín (Argentina)
Abril 01, 2004