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Nueva ofensiva contra el asbesto
Autoridades laborales de Brasil promueven la prohibición del mineral
cancerígeno que se usa en más de tres mil productos. Se
prevé resistencia de parte de las empresas.
La Sociedad Anónima Minería de Amianto (Sama), única
productora de asbesto en el país, exportó 140 mil toneladas
del mineral en 2003.
RIO DE JANEIRO.- El Ministerio de Trabajo y Empleo de Brasil sostuvo
por primera vez que debe prohibirse extraer, industrializar, vender y
usar asbesto, como en otros 36 países, porque causa cáncer
pulmonar y otras enfermedades respiratorias irreversibles.
Si esa prohibición se concreta, será un triunfo personal
de Fernanda Giannasi, inspectora de Trabajo y la más conocida
militante en Brasil contra el asbesto, que en el país se llama
comúnmente amianto, como el mineral similar y más flexible.
Pero aún falta que el Poder Ejecutivo formule un proyecto y que
el parlamento lo discuta, seguramente con resistencias empresariales.
Giannasi teme que se conceda a la industria un largo plazo para eliminar
el asbesto, como el quinquenio fijado por la Unión Europea que
terminará al final de este año.
El Ministerio del Trabajo creó a fines de marzo un grupo técnico
con 90 días de plazo para detallar la cadena de producción
y los usos de la fibra. Eso ayudará a una comisión con
representantes de seis ministerios a definir los términos de la
prohibición.
"Cinco años es demasiado, espero la proscripción
inmediata o en un año como máximo, porque las empresas
ya ganaron mucho tiempo", comentó Giannasi, invitada a asesorar
a esa comisión.
"El asunto ya fue muy discutido, falta una decisión política",
dijo a Tierramérica.
En opinión de la inspectora, no corresponden nuevas postergaciones
porque los daños a la salud causados por el asbesto están
comprobados, y hay materias primas y tecnologías alternativas.
En colaboración con la Asociación Brasileña de
Expuestos al Amianto, Giannasi registró entre esos daños
52 muertes y centenares de casos de cáncer, asbestosis (enfermedad
pulmonar crónica) y otros males que causan invalidez permanente.
La Sociedad Anónima Minería de Amianto (Sama), única
productora del mineral, y las industrias que lo emplean sostienen que
no es peligroso el uso controlado de asbesto, de acuerdo con leyes vigentes.
En Brasil sólo se emplea el llamado asbesto blanco o crisotila,
la variedad menos tóxica, permitida en muchos países, arguyen.
El año pasado, la Sama exportó 140 mil toneladas de asbesto,
dos tercios de su producción, y sus ingresos fueron 110 millones
de dólares.
Esa empresa señaló que tiene derecho a explotar 60 años
más el yacimiento de Minaçú, en el interior del
centrooccidental estado de Goiás, y alegó que si el gobierno
se lo prohíbe deberá indemnizarla.
La industria transformadora sostiene que sustituir el asbesto elevaría
costos, pero algunas empresas ya prueban alternativas porque el mercado
lo demanda. Una de ellas es Infibra/Permatex, que usa fibras vegetales
y sintéticas para producir el fibrocemento con que hace depósitos
de agua.
“Eso aumenta 10 por ciento el costo, pero hay consumidores que
lo prefieren”, dijo a Tierramérica Luiz Fernando Marchi,
director industrial de esas empresas. Pero la producción alternativa,
con tecnología desarrollada por la Universidad de Sao Paulo, es
muy minoritaria en Infibra/Permatex, que usa asbesto en 90 por ciento
de sus productos.
El fibrocemento también se usa para hacer tejados, y la alternativa,
con tecnología importada de Austria, cuesta 40 por ciento más
sin resolver el problema de la ondulación de las tejas, explicó Marchi.
El asbesto es componente de más de tres mil productos, entre
ellos aisladores térmicos y acústicos, ropas de protección,
frenos y embragues de vehículos, filtros industriales y papeles
especiales. Es difícil hallar sustitutos con similares cualidades
de resistencia a golpes y altas temperaturas, durabilidad y flexibilidad.
La industria argumenta que el bajo porcentaje de la fibra en los productos
reduce sus riesgos, pero el director del Departamento de Seguridad y
Salud del Ministerio de Trabajo, Virgilio Cesar Alves, subrayó en
un artículo que no hay límite seguro de exposición
para evitar el cáncer provocado por el asbesto.
De los 36 países que prohibieron el uso del mineral, la mayoría
son europeos. En América Latina sólo lo hicieron Argentina,
Chile y El Salvador, pero se espera que se sumen pronto Ecuador y Perú.
“La eliminación en Brasil puede ser gradual”, dijo
a Tierramérica Alves, que consideró razonable el plazo
de cinco años temido por Giannasi.
Una solución como la adoptada por Canadá, al prohibir
el asbesto internamente pero permitir su exportación, puede salvar
a municipios como el de Minaçú, de 34 mil habitantes, que
depende de la minería por más de 800 empleos directos y
muchos otros indirectos, observó.
En Brasil hay cerca de 300 mil personas directamente expuestas a ese
mineral tóxico, por trabajar en empresas que lo utilizan, según
Fundacentro, organismo sanitario del Ministerio de Trabajo. Pero el problema
de salud pública es mucho mayor, porque fibras liberadas de los
productos o en su transporte o de los productos pueden dispersarse a
largas distancias, señaló Alves.
Las enfermedades causadas por el asbesto pueden aparecer hasta 30 años
después de la exposición, y por eso el auge de los casos
en Brasil se espera de 2005 a 2015, ya que la producción se intensificó en
los años 70, explicó.
Fuente: Tierramerica
Abril 23, 2004
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