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Señor Presidente:
Es pública la crítica
situación por la que atraviesa el patrimonio forestal santafesino
y las nefastas
consecuencias que esta problemática acarreará al futuro
de todos.
En esa dirección, a nadie
puede escapar la importancia de los montes y bosques nativos, como proveedores
de bienes y servicios esenciales, ambientales, sociales y económicos
para el ser humano, como asimismo su contribución a la seguridad
alimentaria, a la mejor la calidad del agua y del aire, la protección
del suelo y la absorción de dióxido de carbono.
Estas circunstancias imponen el
deber del Estado de proteger a la foresta provincial, la que sufre en
silencio las consecuencias de la actitud depredadora, que año
a año reduce de manera alarmante su
superficie, condenando a la extinción a toda la biodiversidad
asociada a ella.
Es pertinente reiterar las alertas
que desde distintos ámbitos se vienen produciendo al respecto,
en el
sentido que los bosques y montes están desapareciendo a una tasa
de casi el 1% anual y más de 34.000 especies de plantas (12,5%
de la flora) está en peligro de extinción, teniendo en
cuenta que cada planta superior que desaparece extingue no menos de
30 especies (insectos, hongos, bacterias).
Nuestro país, no ha escapado
a la media mundial y como consecuencia del modelo monocultivista, sobre
todo sojero, los productores para incrementar beneficios amplían
las fronteras agropecuarias, avanzando con sus campos de labranza sobre
bosques y montes naturales.
Hoy asistimos a una drástica
disminución del área de bosque nativo, que desde 1970
y hasta 1980, triplicó la tasa de desmonte anual, lo que se incrementó
aún más desde esa fecha.
Santa Fe no ha sido una excepción
en este aspecto, por lo cual el Estado debe incrementar su deber de
celo y protección, sobre todo en momentos en que empresas agropecuarias,
en gran cantidad de casos de propiedad extranjera, están arrasando
con el último patrimonio forestal santafesino.
Por lo expuesto estamos convencidos
que frente a esta difícil realidad se debe actuar con la celeridad
y
contundencia que el caso requiere, adoptando medidas de excepción
que eviten la destrucción definitiva de este patrimonio de alto
valor ambiental, social y económico.
Por ello, solicito de los Sres.
Legisladores la aprobación del presente.
Presentado: 07 de Julio de 2004.-
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