Nueva modalidad en los zoológicos y en el Acuario de Nueva York
Estimulan la vida psíquica de los animales
Para evitar el aburrimiento y la apatía, juegan, se procuran la comida y hasta van a mirar películas

  • Ahora, no sólo se ocupan de la salud física sino también de la mental
  • Quieren darles la oportunidad de hacer sus propias elecciones y de aprender
NEW YORK (The New York Times).- Antes, los animales del zoológico del Bronx se pasaban los días sin pena ni gloria, entre el ocio y el aburrimiento, dando vueltas en sus pequeñas jaulas, comiendo comidas servidas en una fuente. Eso los había vuelto apáticos.

"Ponían a los primates solos en sus jaulas -dijo la doctora Dana Reiss, investigadora del Acuario de Nueva York, acerca de los antiguos guardianes- y decían ese gorila está bien , cuando cualquier dueño de una mascota podía ver que estaba terriblemente aburrido."
Pero hoy en día los animales alejan el aburrimiento trabajando por su comida.


Un tigre en pleno juego en el zoo de Nueva York
Foto: The New York Times

Los buitres antes simplemente deglutían ratas muertas, ahora las reciben envueltas en papel marrón, que deben rasgar antes de cenar. Los delfines presionan un símbolo en un teclado submarino para elegir un bocado determinado o un juguete y próximamente podrán mirar películas de otros delfines jugando. En la primavera, los sapos de Wyoming son estimulados a ponerse románticos con cantos de apareamiento y lluvias de humedad que simulan precipitaciones típicas de la estación. Y luego de una cena, los tigres ahora pueden relajarse bajo duchas operadas con las patas con controles ajustables de calor y presión.

Desde mediados de la década del 90, los zoológicos de Nueva York -como otros de Estados Unidos- han expandido su definición de cuidado e incluyeron la salud mental de los animales. En la jerga, se lo llama "programa de enriquecimiento cultural y de comportamiento´´.
"Estamos tratando de meternos en los cerebros de los animales", dijo el doctor Don Moore, curador de animales del Zoológico del Central Park. Los guardias del zoo están experimentando con diversas formas de reproducir las tareas, preocupaciones y rutinas de los animales en el mundo natural.


Para incentivar la actividad de los pájaros, no se les da la comida: tienen que encontrarla
Foto: The New York Times

Esto incluye utilizar juguetes, esconder los alimentos y cambiar la temperatura, humedad y olores. Se pone un marcado énfasis en los aromas -dijo Moore-: barro, sangre, aceites acres, olores a glándulas de primates y perfumes. (Los leopardos, por ejemplo, adoran Obsession, de Kalvin Klein.)

"La novedad es muy importante -dijo el doctor Richard Lattis, vicepresidente de la Wildlife Conservation Society, que dirige los cinco zoológicos de la ciudad y su acuario-. Tenemos que inventar cosas nuevas constantemente. Los animales se cansan de los viejos juguetes. Queremos darles la oportunidad de cazar, buscar, jugar."

Embajadores de su especie

Hasta las hormigas africanas, que cortan hojas para cultivar los hongos que comen, están recibiendo diferentes variedades de hojas.

"No sabemos si significa alguna diferencia para ellas -dijo Moore-. El hongo que cultivan es el mismo, pero queremos darles la oportunidad de elegir."

Básicamente, el propósito es prevenir el aburrimiento, pero los científicos tienen metas más elevadas y complejas, que pueden sonar familiares a los padres. "Estamos preguntándonos cómo podemos darles a los animales control sobre sus vidas -dijo Reiss-. Cómo podemos darles una oportunidad de hacer sus propias elecciones, de enfrentar desafíos, de resolver problemas y utilizar sus cerebros, de desarrollar confianza y buenas relaciones con sus guardianes, de enseñarles a aprender". No hace mucho, dijo, los administradores de zoológicos se habrían reído de este punto de vista. Hasta los años 70 y 80, la mayoría de los zoológicos albergaba animales en jaulas peladas e ignoraban el dramático aburrimiento que les causaban a los animales de cerebro grande, como los primates o los elefantes. "Es algo nuevo en los zoológicos -dijo Reiss-, la idea de que los animales pueden pensar y sentir. Antes, los zoológicos mostraban animales como una curiosidad. Ahora que el mundo natural está desapareciendo, los vemos como embajadores de sus especies."

Barbara Stewart

Fuente. La Nación
Abril 16, 2002