Troff, de regreso en Patagonia luego de 23 años de viajes

Por Mariano Sironi y Luciano Valenzuela

La belleza del trabajo con animales salvajes en el campo a veces radica en que al despertar cada mañana, uno no sabe lo que verá ese día, lo que sucederá o cuál será la historia destacada de la jornada. A veces, no hay tal historia y el día pasa sin que ningún hecho sobresaliente lo devuelva al recuerdo luego de terminada la temporada. Pero otras veces, hay acontecimientos que marcan ese día para siempre. La tarde de nuestro último día de trabajo con las ballenas de Valdés en la temporada 2004 trajo consigo uno de esos momentos inolvidables, en compañía de Troff.

Una de las primeras ballenas francas identificadas por el Dr. Roger Payne en su viaje de reconocimiento inicial a la zona de Península Valdés en 1970, fue una hembra de gran tamaño, que por entonces nadaba en las aguas del Golfo San José con su cría. Fue bautizada Troff. Su nombre, adaptado del inglés, significa “valle” o “surco”, pues a lo largo de su lomo Troff tiene una hendidura bastante pronunciada, lo que facilita su reconocimiento en el mar.

Troff fue observada muchas veces en Valdés durante la década del ’70, con aquella primera cría, luego con su ballenato Troll nacido en 1973, y con otra cría en 1979. En 1981 fue vista por última vez en las costas patagónicas, para ser luego avistada en el área de cría del sur de Brasil por investigadores locales en 1988 con un nuevo ballenato, y en 1994 sin cría. Desde entonces, no tuvimos más registros de esta inmensa ballena franca... hasta hace pocos meses.

Troff vuelve a casa

Luciano Valenzuela es investigador del Programa Ballena Franca Austral y realiza su doctorado sobre la dinámica de los grupos de ballenas y su importancia para la supervivencia de las crías. Luciano estudia los lazos de parentesco entre estas ballenas mediante análisis genéticos de muestras de piel, que obtenemos desde un bote.

Troff frente a la base de investigación en el Golfo San José

Hacia fines de octubre de 2004, el último día de trabajo de nuestra temporada de estudios en el campo amaneció ventoso. Imposibilitados de salir en el bote a tomar muestras, con Luciano decidimos hacer nuestra caminata anual hasta las dunas cercanas a la estación de investigación. Al regresar bordeando los acantilados del golfo, divisamos una ballena franca con su cría muy cercanas a la costa, acompañadas por otra ballena inmensa. Su gran tamaño era notorio. Desde lo alto del acantilado, vimos las ballenas tan cerca, miramos el oleaje que había calmado y el bote sobre la playa listo para salir. Minutos más tarde estábamos en el mar, salpicados y sacudidos, pero ansiosos por llegar a este grupo de ballenas. Al acercarnos lentamente, notamos que la ballena sin cría, además de ser inmensa, tenía un surco a lo largo de su espalda. Después de fotografiarla y de obtener una pequeña muestra de su piel, recuerdo haber bromeado con Luciano diciéndole: “¡esta ballena parece Troff!”. Lo curioso es que nunca antes había tenido un encuentro con Troff en el agua, pero algo en ella la hacía diferente a las otras tantas ballenas que vimos durante la temporada.

Días más tarde y de regreso en la ciudad, comparamos las fotos que tomamos aquella tarde, con otras fotos de Troff que teníamos en nuestra computadora. Todo indicaba que “ambas” ballenas eran en realidad una sola. Y fue Vicky Rowntree quien, utilizando las fotos de nuestro catálogo de ballenas, recientemente confirmó la identidad de aquella inmensa ballena que avistamos frente a la estación de investigación con un emocionado: “¡siiiiii, es Troff!”.

Luego de 10 años desde su último avistaje en Brasil, y 23 años después de haber sido observada en Península Valdés por última vez, Troff regresó a las costas patagónicas, y a la misma bahía donde en la década del ’70 crió al menos a tres de sus hijos. Ahora contamos con una muestra de su piel que nos dará información muy valiosa sobre el parentesco de Troff con otras ballenas.

No sabemos dónde estuvo en estos 10 años pasados, ni tampoco si ha tenido nuevas crías o si volverá a tenerlas, ni dónde las criará. Quizás reaparezca en la próxima temporada en el Golfo San José con un nuevo ballenato, quizás lo haga en Brasil, o quizás vuelva a desaparecer de nuestros ojos por una década más.

Lo cierto es que Troff sigue recorriendo los mares australes, y sigue llevando y trayendo consigo muchas incógnitas y también algunas respuestas a los interrogantes que nos planteamos acerca de la vida de las ballenas francas. Son encuentros como éste, con una vieja conocida que nada libre por los mares del mundo para volver cada tanto a nuestra casa, los que nos llevan a seguir adelante con la tarea con la que nos hemos comprometido. Y así, poder seguir encontrándonos con Troff cada tanto, cuando ella lo decida.

Cordialmente,

Mariano Sironi, Vicky Rowntree y Luciano Valenzuela

Troff forma parte del Programa de Adopción del Instituto de Conservación de Ballenas, adoptando a Troff o a alguna de las otras ocho ballenas francas de este programa, estarás contribuyendo al estudio de mayor continuidad efectuado sobre una especie de ballena basado en el seguimiento de individuos a través de la fotoidentificación

Breves

- Lista Franca Junior, una gacetilla pensada para los más pequeños.
Si querés recibir esta lista de correo del ICB y sumergirte en el mundo de la ballenas, escribinos a info@icb.org.ar o suscribite ingresando a http://lists.madryn.com/mailman/listinfo/listafrancajr

- Sumate con tu adhesión a la Campaña para que Uruguay reingrese a la Comisión Ballenera Internacional. Envia tus datos a: Reingreso_cbi@ballenafranca.org


Fuente: Instituto de Conservación de Ballenas.

Marzo 2005