|
Pena de muerte para las focas
El Ministerio de Pesca y Océanos
ha establecido una cuota de capturas trienal (entre el 2003 y el 2005)
de 975.000 crías. El próximo 12 de abril comenzará
la caza en las zonas heladas de Terranova, donde este año se podrán
capturar 319.500 focas, el 95% de las cuales tienen menos de un año
de edad. El Gobierno de Ottawa argumenta en su defensa que la caza de
esta especie representa una salida económica para las comunidades
nativas, indios e inuits del norte del país, y para muchos pueblos
de pescadores que se encuentran especialmente afectados por el cierre
de las pesquerías debido al agotamiento de los bancos pesqueros.
James W. Baird, representante del ministerio en la península de
Terranova y Labrador, sostiene que la explotación de las focas
del Atlántico canadiense parte de un planteamiento de conservación
de los recursos y de equilibrio del ecosistema. «La población
en Canadá es abundante y de ninguna manera está en peligro
de extinción. El número de focas se ha incrementado en
varios millones desde los años setenta», dice. |
|
Pero la tesis oficial del Gobierno no se sostiene ante
los movimientos ecologistas. «Lo que está reduciendo las colonias
de peces es el empleo abusivo de métodos de pesca destructivos y
la sobreexplotación, y no las focas», afirma Robert Rangely,
director de World Wildlife, en Halifax. «La manera en que se acaba
con la vida de las focas es brutal y vergonzosa: son apaleadas hasta la
muerte», explica. El arma es un garrote llamado hakapik, que normalmente
se utiliza para romper el hielo. Según Rangely, equipos internacionales
de veterinarios que observan la caza cada año, han examinado los
cadáveres de las focas desolladas, «y han descubierto que
hasta el 40% son despellejadas mientras aún son capaces de sentir
dolor». Su afirmación contradice al Gobierno: «El Colegio
Veterinario Canadiense ha confirmado que los métodos utilizados
para la captura son incruentos», sostiene James W. Baird que añade:
«Los estudios demuestran que los sistemas de captura son comparables
con los que se utilizan para matar cualquier otro animal doméstico
o salvaje».
| En medio de una nueva polémica, algunos
de los grupos ecologistas más activos, como Sea Shepherd, que
dirige uno de los fundadores de Greenpeace, Paul Watson, han solicitado
el boicoteo de productos canadienses. Pero no sólo las organizaciones
ecologistas están enfadadas con Ottawa. La actriz francesa Brigitte
Bardot, que en la década de 1970 encabezó las protestas
contra la caza de focas, contestó con un «sois unos gilipollas»
cuando un medio de comunicación canadiense la entrevistó
por teléfono para recabar su opinión sobre la matanza masiva
de esta especie. «He escrito durante años a todos los primeros
ministros canadienses, pero no han hecho nada para detenerlo. ¡Nada!»,
exclamó la actriz francesa, que ahora tiene 70 años. |
|
Los grupos ecologistas están
decididos a retomar la lucha contra la caza de focas a los niveles de las
décadas de 1970 y 1980, en las que prácticamente se logró
una moratoria a partir de 1983. De momento, Paul Watson ya ha llevado a
Terranova al actor Richard Dean Anderson, protagonista de la serie McGyver,
y promete que ahora se concentrará en llevar a Canadá a nombres
como Sean Penn o Pierce Brosnan, que ya han expresado su oposición
a la caza de focas harpa.
Fuente: Jonathan Hayward
(La Voz de Galicia)
Marzo 2005

|