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Consumo ecológico: ¿una
moda?
Alrededor de 35 millones de personas,
sólo en los EE.UU., compran productos amigables con el medio
ambiente, convencidas de que con eso basta para evitar el calentamiento
global. Los ecologistas más duros los llaman "verdes
light" y "econarcisistas". Aquí, las reflexiones
sobre el tema y las críticas que dividen aguas
Una visión popular sobre la manera de salvar el planeta:
abandonar las sábanas de fibras de lino de su cama cada mañana
y ponerse un par de jeans de algodón orgánico (que
cuestan 245 dólares) y una camisa tejida biodegradable de
una gran marca. Salir del dormitorio e ir a la cocina remodelada
con madera recuperada. Entrar en el garaje para tres autos iluminado
con bulbos fluorescentes de bajo consumo y ponerse al volante de
un híbrido Lexus, de 104.000 dólares.
Esa idea de una vida ecosensible resulta atractiva
para millones de consumidores, y define a una parte del actual movimiento
ambientalista: preocupación por la tierra, sí, pero
también por lograr un estilo elegante.
Según un estudio, alrededor de 35 millones
de estadounidenses compran regularmente productos supuestamente
inocuos o amigables para el medio ambiente, desde lápices
labiales orgánicos de cera de abejas hasta autos híbridos
Toyota Prius. Es una tendencia que se pone cada vez más de
moda.
Los consumidores han adoptado la idea de "vivir
verde", y en general casi todo el movimiento verde ha adoptado
el consumismo verde. Pero incluso en este momento de alta visibilidad
e impacto de los activistas ambientalistas, un ala de éstos
se ha separado para empezar a criticar a los que han llamado "verdes
light".
Las críticas se centran en el cuestionamiento
de la idea de que podemos evitar el calentamiento global comprando
los así llamados productos "amigables con la Tierra",
desde ropa y autos hasta casas y vacaciones, cuando en realidad
el efecto acumulativo de nuestro consumo sigue siendo enorme y riesgoso.
"Hoy se cree que todo lo que debemos hacer para evitar catástrofes
de escala planetaria es modificar nuestras decisiones de compra",
dijo Alex Steffen, editor ejecutivo de worldchanging.com, un sitio
web dedicado a temas de sustentabilidad del medio ambiente.
La verdadera solución, según los
críticos, es disminuir significativamente nuestro consumo
de productos y de recursos. No basta con construir una casa de vacaciones
de madera reciclada; la verdadera manera de reducir nuestras huellas
de carbono es tener tan sólo una casa. Comprar un auto híbrido
de nada servirá si se trata del ya mencionado Lexus, un modelo
de lujo y de alto consumo.
El tema del consumo verde está provocando
una división en el movimiento ambientalista: "El ambientalismo
abnegado, de la vieja escuela, versus la gente que pretende comprarse
su camino al cielo", sentenció Chip Giller, fundador
de grist.org, un blog ambientalista que alega tener 800.000 visitantes
mensuales. "Durante los últimos meses ha crecido la
preocupación entre los ambientalistas tradicionales por la
frivolización del movimiento verde –agregó–.
Entre los ecologistas tradicionales hay mucha preocupación
por la posibilidad de que gran parte de la población piense
que esto se resuelve fácilmente." Las críticas
han aparecido, sin despertar demasiada atención, en publicaciones
ambientalistas y en la Web.
George Black, editor y columnista de OnEarth,
una revista trimestral del Natural Resources Defense Council, resumió
el estallido de productos y artículos de consumo verde de
gran estilo: "Lo verde es el nuevo negro", expresó.
Es decir, una tendencia de moda, como el "econarcisismo".
Paul Hawken, autor ambientalista y activista,
dijo que el actual boom de productos amigables con el ambiente ofrece
una falsa promesa. Y culpó al mercado y a los medios por
convertir el ecologismo en una moda y distraer así de los
temas serios. "Nos volcamos hacia el consumo porque allí
es donde está el dinero –afirmó Hawken–.
No prestamos atención a la necesidad de tener menos. Entonces
aparecen esas monstruosidades como las viviendas verdes de 150 metros
cuadrados construidas por una financiera en Aspen. O los desfiles
de moda verde."
Los ambientalistas dicen que consumir algunos
productos que se venden como verdes puede ocasionar mayor emisión
de carbono a la atmósfera queconsumir más modesto
o, mejor, no comprar nada.
"La suposición de que comprar algo,
sea verde o no, es la manera de resolver el problema es un absoluto
error", dijo Michael Ableman, autor ambientalista y agricultor
orgánico. "Consumir es una parte importante del problema.
Tal vez la solución sea comprar un solo par de jeans comunes
y no cinco pares de jeans de algodón orgánico."
Pero algunos no creen que sea eficaz, en la lucha
contra el calentamiento global, lograr que los consumidores se hagan
responsables, y apuntan a conseguir que los líderes políticos
de todo el mundo se hagan cargo y entren en acción.
"Una queja legítima contra el consumismo
verde es que, en definitiva, las causas del cambio climático
están más vinculadas a la política y a la economía
que a las conductas individuales", explicó Michael Gelobter,
ex profesor de política ambiental en Rutgers y que ahora
preside Redefining Progress, un grupo sin fines de lucro que promueve
la vida sustentable. "Muchas de las cosas que tenemos que hacer
no tienen que ver con lo que compramos –señaló–.
Tienen que ver con el tránsito masivo, con la densidad habitacional,
con las guerras y los subsidios para la industria del carbón
y los combustibles fósiles."
Por Alex Williams (NYT / LA NACION)
revista@lanacion.com.ar
Traducción: Mirta Rosenberg
Fuente: La Nación Revista
Septiembre 2007
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