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El enigma de los tiburones martillo
Muchos peces forman cardúmenes para evitar
ser cazados. Un banco de peces le ofrece al individuo más posibilidades
de sobrevivir que el hecho de vagar solo por el fondo del mar. Sin duda
este no es el caso de los tiburones cabeza de martillo del Pacífico
que no tienen enemigos naturales, sin embargo, suelen unirse en bancos
de más de cien ejemplares en zonas muy específicas.
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Se desestima que la formación del cardumen
no les permite nadar con menos esfuerzo (método que utilizan frecuentemente
las aves en su vuelo) ya que los ejemplares están demasiado alejados
unos de otros para poder aprovechar la succión del animal que nada
adelante. Entonces quedaba una sola explicación: La formación
de un grupo o banco favorece la reproducción, facilita el encuentro
entre machos y hembras, asegura la cópula y éxito reproductivo
de la especie. Pero los estudios recientes echarían por tierra esta
teoría al demostrar que los animales que forman los cardúmenes
son sólo hembras.
Algunos científicos teorizan sobre el hecho de que las grandes cabezas
de los tiburones martillos recogen las vibraciones de fuentes magnéticas
como montañas volcánicas sumergidas y nadan alrededor de
ellas pero eso no puede explicar por qué los machos no lo hacen.
Otros investigadores se preguntan si no se debe simplemente a que las hembras
son animales altamente sociales, pero ¿puede tener actitudes sociales
un animal con un cerebro del tamaño de una taza pequeña cuyos
dos tercios están destinados al sentido del olfato?
Quizás la verdadera respuesta sea mucho más profunda. Los
tiburones martillos evolucionaron hace 120 millones de años y es
probable que ya en ese entonces nadaran en bancos, 118 millones de años
antes de que el primer mono se irguiera sobre sus patas traseras. Tal vez
nosotros, los seres humanos, con una historia evolutiva de sólo
dos millones de años seamos demasiado jóvenes para preguntarnos
¿por qué?
Tito Rodriguez
Director
Fuente: Instituto Argentino de Buceo
Junio 2002
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