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Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno
Las eléctricas pagan la incertidumbre sobre Kioto
Si hay algún sector que se verá directamente
afectado por el cambio de inquilino en La Moncloa, ése es el eléctrico.
Lo tenían asumido desde hace tiempo los empresarios del kilovatio,
dada la diferencia de criterios del PP y el PSOE sobre el asunto más
importante del año para la industria española: el Protocolo
de Kioto.
Sólo a partir de este hecho puede entenderse el
batacazo en Bolsa de las grandes eléctricas. Antes de la victoria
socialista ya había dudas en el mercado sobre la decisión
que tomaría el Gobierno del PP en materia medioambiental. Un respaldo
estricto de los compromisos de Kioto afecta a las empresas que emiten más
gases contaminantes. Y beneficia a las que llevan la delantera en la inversión
en energías verdes. En el primer grupo están Endesa, Unión
Fenosa, Hidrocantábrico y Viesgo. O sea, todas menos Iberdrola,
que, acompañada por los nuevos competidores que están entrando
en la Península, defiende un parque de generación eléctrica
con poco carbón y muchas centrales eólicas y de gas (ciclos
combinados).
Energía 'verde'
Todo cambia a raíz del triunfo electoral del PSOE,
cuyos responsables han dejado bien clara su apuesta por la energía
verde. De hecho, el partido socialista firmó un pacto con Los Verdes
poco antes de los comicios. Basta con echar una ojeada a las cotizaciones
de las eléctricas para comprobar que hay un temor real entre los
inversores. No es casualidad que las acciones de Endesa sufrieran ayer
la segunda mayor caída del Ibex 35: un 6,8%. Tampoco es casual que
Iberdrola fuera la empresa del sector eléctrico que menos perdió:
un 3,5%, mucho menos que su rival Unión Fenosa, que cerró
la jornada con una bajada del 5,2%.
Asegura Endesa que el cumplimiento a rajatabla de Kioto
-limitar un 15% las emisiones de CO2 en 2010 frente a los niveles de 1990-
podría incrementar los costes del sector en más de 1.200
millones de euros al año. Todo lo contrario piensan en Iberdrola,
cuyos técnicos cifran en 9.000 millones el impacto económico
del incumplimiento durante la próxima década.
El Gobierno se había comprometido a repartir antes
de abril unos derechos de emisiones entre los afectados, una especie de
límites individuales para contaminar. Pero el nuevo escenario político
retrasará la aprobación del Plan de Asignaciones. Ahora le
toca al futuro ministro de Economía decidir el criterio a seguir
para efectuar el reparto. Hay dos opciones: castigar a quien más
contamina o incentivar de algún modo a los menos preparados para
asumir Kioto.
Algunos analistas auguraban ayer que el Gobierno de José
Luis Rodríguez Zapatero respaldará sin lugar a dudas el Protocolo,
lo que podría perjudicar al grupo de eléctricas encabezado
por Endesa. Eso sí, también se tiene claro en el sector que
el nuevo gabinete no será radical en su política medioambiental,
puesto que un posible incremento de los costes empresariales alentaría
el fantasma de la deslocalización industrial.
Fuente: El Mundo
Abril de 2004
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