España, paraíso
de los insectos
España cuenta con la más alta biodiversidad
de Europa, riqueza que también se materializa en el apartado
de insectos. El número de especies que se halla en nuestro país
representa el 30% de la riqueza de toda la Cuenca Mediterránea,
con cerca de 50.000 especies de insectos viviendo en la región
ibérica, islas Baleares y Canarias, de las que un porcentaje
muy alto es exclusiva de nuestros ecosistemas. Entre las especies de
insectos protegidos propios de España destaca por su vistosidad
la mariposa nocturna Graellsia isabelae, que vive en pinares de pino
rojo y pino laricio. Desde hace años, la AeE, el CIBIO y la
Dirección General de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente
vienen colaborando en la protección de este importante patrimonio
natural. De esta colaboración ha surgido por ejemplo la elaboración
del “Libro Rojo de los Invertebrados españoles”,
en el que se incluyen 142 artrópodos, entre ellos 135 insectos,
que deberían tener protección estricta en España.
Desde el CIBIO se apunta que su protección futura dependerá de
la iniciativa que tome este Ministerio y las Comunidades autónomas.
¿Por qué los insectos son tan
importantes?
Los insectos, uno de los grupos animales más
antiguos que viven sobre la Tierra, es también el que mayor
número de formas posee en la actualidad, lo que muestra una
capacidad de adaptación y supervivencia al entorno por encima
del resto de formas de vida animal. Los insectos están involucrados
en la inmensa mayoría de los procesos ecológicos que
se dan en los ecosistemas terrestres y en gran parte de lagos y cursos
de agua. De su participación depende el reciclaje de aproximadamente
el 20% de la biomasa vegetal de la Tierra, siendo también los
principales desintegradores de los cadáveres animales y excrementos.
A esto se añade que más del 60% de las plantas dependen
para sobrevivir de los insectos polinizadores.
Desde un punto de vista científico, los insectos
se utilizan como medio para poder alcanzar numerosos descubrimientos.
Por ejemplo, muchos de los conocimientos genéticos se deben
a la mosca Drosophila; la identificación del cromosoma X determinante
del sexo se debió a una chinche (Heteróptero); algunas
especies son bioindicadores del estado de salud del ecosistema y son
fuente potencial de productos farmacéuticos por descubrir. Asimismo,
los insectos son también básicos en actividades económicas
humanas como la fabricación de miel y sus derivados o en los
procesos agrícolas -la polinización en invernaderos por
abejorros aumenta la producción y muchos insectos son auténticos
controladores de especies dañinas para la agricultura-. No es
de extrañar, por tanto, que algunas civilizaciones antiguas,
que vivían en relación directa con la naturaleza, utilizaran
a algunas clases de insectos como símbolos y llegaran incluso
a deificarlos.
Fuente: Consumer.es
Marzo 2006 |