| Galápagos,
La introducción de especies foráneas y el turismo amenazan
su biodiversidad
Las Galápagos son un conjunto de ocho islas
mayores, seis islas menores y multitud de islotes de origen volcánico.
Se encuentran situadas en el océano Pacífico a unos 1.000
kilómetros al oeste del
continente americano y pertenecen a Ecuador desde 1832. Sus peculiares características
han permitido una diversidad biológica única en el mundo,
la cual sirvió de inspiración a Charles Darwin para concebir
su teoría del origen y la evolución de las especies. Además
de las famosas tortugas gigantes o Galápagos, que dan nombre a las islas,
o las iguanas de aspecto prehistórico, existen más de 5.000 especies
identificadas hasta el momento, de las cuales más de 1.900 son endémicas,
es decir, sólo se encuentran allí, algo que se da especialmente
en casi todas las especies de aves, mamíferos y reptiles.
Sin embargo, la “Lista Roja” que publica la Unión
Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) alerta
de que el número de especies amenazadas y extinguidas ha aumentado
en los últimos años, siendo los mamíferos los más
afectados.
La introducción de especies foráneas por el hombre en
las Islas, un fenómeno del que ya hablara Darwin hace 170 años,
se encuentra entre las principales causas de este problema. La mayor
parte, sobre todo las más peligrosas, como el chivo, el cerdo,
el gato, la guayaba, la cascarilla o el garrapatero, son intencionales,
aunque el número de especies introducidas de manera accidental,
como las ratas y la mayor parte de los invertebrados, que ingresan
gracias al continuo flujo de alimentos y bienes agrícolas desde
el continente, es también considerable. De esta manera, muchas
de estas especies se han convertido en plagas que compiten con las
especies nativas, impidiendo su crecimiento o reproducción
y provocando modificaciones en el comportamiento y cambios evolutivos,
a veces difíciles de prever o detectar. Asimismo, la captura
ilegal de algunas especies amenaza también su conservación.
Por ejemplo, los tiburones, que son capturados por sus aletas para
las famosas sopas, desechando además el resto del animal, o
los pepinos de mar, que se venden como afrodisíaco en Asia,
se encuentran en peligro de extinción.
La inmigración interna, acuciada por la profunda crisis económica
del país, la presión turística y la sobreexplotación
de sus recursos marinos, constituyen otros serios problemas que afectan
a la biodiversidad de las islas. Los habitantes de las Galápagos
han pasado de 4.000 en los años 60 a los casi 19.000 de la actualidad,
a los que se suma una población flotante "ilegal" de
unas 6.000 personas que se ganan la vida gracias a un turismo creciente
que ha atraído durante este año a unas 125.000 personas.
Asimismo, las catástrofes ecológicas, aunque más
puntuales, afectan también gravemente a este ecosistema. El 16
de enero del 2001, el carguero “Jessica” encallaba en la
Bahía de los Náufragos de la isla de San Cristóbal,
derramándose unos 900.000 litros de productos petroleros. El
accidente se debió a una serie de negligencias de la tripulación
de un buque que no cumplía con la normativa internacional sobre
seguridad. El gobierno ecuatoriano tuvo que declarar el estado de emergencia
en las Galápagos.
Por ello, las iniciativas para la protección de este ecosistema
son fundamentales. Las Galápagos fueron declaradas Parque Nacional
en 1959, protegiendo toda la superficie terrestre del archipiélago,
a excepción de la pequeña zona ocupada por asentamientos
humanos. En 1978, la UNESCO incluyó a las Islas Galápagos
en la lista de Patrimonio Natural de la Humanidad, y en 1985 la calificó como
Reserva de la Biosfera, que amplió en 2001 para la reserva marina.
En 2002, la denominada “Declaración de Galápagos”,
firmada por los ministros de Ambiente y Turismo de Iberoamérica,
incidía en que el desarrollo turístico de la región
se realizara de manera sostenible, respetando el patrimonio cultural
y las actividades tradicionales de las comunidades locales y la protección
del medioambiente. Por su parte, el Servicio del Parque y la Estación
Científica Charles Darwin ejecuta un programa de protección
de especies nativas en peligro de extinción, que utiliza un sistema
de cuarentena para las islas, reglamentado oficialmente por el Ministerio
de Agricultura y Ganadería de Ecuador, y que ha servido para
que los problemas que asolan a Galápagos se suavicen en cierta
medida.
Principales datos históricos
El archipiélago se conoce por una
variedad de nombres, como las "Islas Encantadas", debido a que las
fuertes corrientes que lo rodean dificultan la navegación, y a su variedad
climatológica. Se estima que las islas se formaron hace seis millones
de años como resultado de actividad volcánica en el fondo marino.
La principal población es Puerto Ayora, en la isla Santa Cruz, centro
neurálgico de la actividad turística del archipiélago,
y en donde también se encuentra la Estación Científica
Charles Darwin.
Las Galápagos fueron descubiertas al azar el 10 de marzo de 1535 por
el obispo de Panamá, Tomás de Berlanga, cuando se dirigía
a Perú. Desde entonces, las islas fueron utilizadas por piratas ingleses
en sus viajes de pillaje a los galeones españoles, y durante el siglo
XIX, como base para los balleneros del Pacífico, y que además
de estos cetáceos esquilmaron las reservas de tortugas para extraer
su aceite y de focas para su piel. Entre los personajes históricos que
llegaron a las islas se encuentra Alexander Selkirk, que visitó Galápagos
en 1708, el cual sirvió de inspiración a Daniel Defoe para escribir
Robinson Crusoe, y sobre todo, Charles Darwin, que realizó un estudio
geológico y biológico de las Islas en 1835, base para su famosa
teoría de la evolución.
Fuente: Consumer.es
Diciembre 9, 2005 |