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Como ejemplo de que el uso del hidrógeno será
cada vez más frecuente la General Motors aumentó su presupuesto
de investigación de celdas de combustible de hidrógeno para
los autos de 1 millón de dólares anuales en 1990 a 100 millones
este año.
Además, casi todos los principales fabricantes
de automóviles ya disponen de un proptotipo alimentado con este
tipo de combustible, que deja como residuo vapor de agua y cuyo aspecto
externo es el de un vehículo convencional.
La energía primaria para la producción de
hidrógeno por electrólisis, el viento, es gratuita, limpia
y renovable, pero para aprovecharla, se necesita inversión. "Si
el país tuviera un rumbo claro afirma Spinadel ya se
estaría instalando en Santa Cruz la primera fábrica con tecnología
eólica alemana, un proyecto a punto de concretarse en octubre de
2001, pero desactivado a causa de la situación actual. Esa planta,
que demandaría una inversión de 600 millones de dólares,
habría empleado a unas 600 personas". La energía eólica
ya ha creado 30.000 puestos de trabajo en Europa.
Quienes trabajan por una energía limpia y renovable
son, extrañamente, considerados idealistas. No por mucho tiempo,
porque las energías alternativas comienzan a cobrar relevancia por
motivos muy concretos: elpeligro del calentamiento global; la pronta falta
de petróleo; la ventaja de proveer energía eléctrica
a las áreas rurales; el aprovechamiento de fuentes de energía
gratuitas, como el sol y el viento, que además no contaminan.
Día a día avanza la tecnología y
también las leyes que harán, que en un futuro, los
molinos de viento, y también los paneles solares, además
de otros recursos no contaminantes, sean cada vez más usados por
el consumidor común, y por ello, cada vez más accesibles.
Para entender de qué se trata, es necesario saber
que el mundo de la energía se divide en dos: aquella renovable,
que proviene del viento, el agua, el sol en última instancia. Y
aquella que no lo es, que se obtiene del petróleo, gas, carbón
(representan más del 80% de consumo energético mundial) y
todos aquellos recursos que se extinguen, cuya combustión emite
dióxido de carbono, la principal causa del calentamiento global.
La energía renovable es naturalmente inagotable y limpia.
Un buen negocio
Convencer a las grandes empresas de que la tecnología
verde es un buen negocio empieza a ser primordial. Según estudios
recientes publicados por la revista Nature, el peligro del calentamiento
global ya no está tan lejos como para darse el lujo de no pensar
en él. Para el año 2020, la temperatura de la tierra podría
ascender unos 2 grados centígrados, y hacia fines de este siglo,
la cifra podría llegar mínimamente a los 7 grados.
Algunos grados más de temperatura podrían
no preocupar a una persona desprevenida, pero los científicos no
se cansan de explicar que este fenómeno trae aparejado mayores eventos
meteorológicos extremos, como huracanes, inundaciones y sequías,
y expansión de enfermedades como la malaria y el dengue.
Según una nota de The Economist, tras la caida
del Nasdaq por el derrumbe de las empresas de Internet, los inversores
comienzan a ver con buenos ojos a las empresas llamadas de tecnología
energética (TE) dedicadas al mercado de la energía renovable.
Como ejemplo, el gobierno británico tiene como meta producir el
10% de la electricidad a partir de fuentes renovables para el año
2010. El primer ministro británico, Tony Blair, además de
anunciar un fondo de 146 millones de dólares para fomentar la inversión
en estos campos, dijo que se avecina una "revolución industrial
ecológica" e instó a las empresas a invertir en tecnología
ecológica.
La Royal Dutch/Shell Group escuchó el llamado,
y comienza a volcarse hacia la energía limpia a través de
su departamento llamado Shell Renovables. Allí funciona Shell Solar
que es la cuarta compañía en el mundo en investigación,
desarrollo y manufactura de energía fotovoltaica. El grupo anunció
el año último que invertirá en los próximos
5 años un billón de dólares en energía solar
y eólica.
El fin del petróleo
El amor a la onda verde no es el único impulso
que obliga a los gobiernos a pensar en energías alternativas. Hace
décadas que científicos, investigadores y empresarios se
preguntan hasta cuándo el mundo contará con el petróleo
como principal fuente de energía.
Según un informe de la revista Newsweek del 17
de abril último, en 1970 se pronosticaba el fin del petróleo
para el año 2003. Este año, las mismas proyecciones extienden
el plazo hasta el año 2046, aunque el polémico Kenneth Deffeyes,
profesor de la universidad de Princeton, vaticine que en dos años,
o tal vez seis el declive de la producción de petróleo se
hará notar en todo el mundo. Lo cierto es que los expertos coinciden
en que definitivamente para el año 2100 la utilización del
petróleo y de otros combustibles fósiles podrían ser
abandonados completamente. Y esto produce un gran alivio entre aquellos
que quieren especialmente después del 11 de septiembre
independizarse de Oriente Medio (que tiene dos tercios de las reservas
de petróleo en el mundo).
Soplo argentino
En nuestro país, a pesar de tener buena materia prima para aprovechar
otro tipo de energías como la eólica y la solar, actualmente
más del 90% de nuestro consumo energético proviene de fósiles.
Pero sus posibilidades de crecimiento comienzan a verse.
Según una investigación publicada en la
página web ecodigital.com.ar, en el mundo, más de 150 millones
de hogares reciben la energía que se genera gracias al viento. Esta
es una industria que tiene un crecimiento sostenido que supera el 25% anual.
Actualmente, la Argentina cuenta con nueve parques eólicos,
y uno que se inaugurará próximamente en La Pampa, que tendrá
los molinos más potentes de América del Sur, gracias al esfuerzo
de la Cooperativa de Servicios Públicos de General Acha (Cosega).
Esta instalación abastecerá un tercio del consumo de los
11.800 habitantes de la población.
Según explica el ingeniero Spinadel, la energía
eólica puede utilizarse en la Argentina a tres niveles de potencia:
- kW: para puntos aislados, por ejemplo, una chacra rural. Puede cargar
baterías o complementar un grupo diesel existente. La Asociación
Argentina de Energía Eólica, junto con varias Universidades
de nuestro país y con la Universidad de Ciencias Aplicadas de Stralsund,
Alemania, ha desarrollado el denominado Proyecto Hacienda con esta finalidad.
- MW: para granjas eólicas. El excedente se puede
volcar a la red pública.
- GW: megaproyectos. En este nivel se puede exportar el
viento, después de haberlo transformado en hidrógeno.
Instalar un molino tiene un costo aproximado de 2500 dólares
por kW. Para entender a cuánto asciende esta cifra, conviene saber
que una escuela en Castelli tiene un molino de 2 kW que abastece perfectamente
sus necesidades.
En Argentina, entre 1994 y 2001 se pasó de 10 a
21 megavatios de potencia instalada. Sí, el mercado ha crecido,
pero todavía se encuentra muy por debajo de los valores que se manejan
en otros países: Alemania (produce 9.500 MW); España (3.500
MW); USA (3.200 MW) o Dinamarca (2.600 MW). A nivel mundial hay hoy en
día instalados aproximadamente 24.000 MW.
Las cifras son contundentes, teniendo en cuenta que la
Patagonia, por sí sola, estaría en condiciones de generar
suficiente energía como para abastecer todo el Mercosur y exportar
un importante excedente al mundo entero.
En Comodoro Rivadavia, el 10% de la energía es
de origen eólico. Tierra del Fuego, Santa Cruz y Chubut tienen un
potencial eólico extraordinario, como Río Negro, Neuquén
y la costa marítima de la provincia de Buenos Aires.
No sólo el sur de nuestro país tiene esta
virtud. La provincia de Buenos Aires tiene una capacidad eólica
similar a la de Alemania, el país con mayor potencia eólica
instalada.
Pero, políticas gubernamentales hicieron como
se verá más adelante que esta sea una industria con
viento en contra.
A pesar de todo, algunas cooperativas privilegiadas, no
obstante las limitaciones originadas por la privatización del mercado
eléctrico, fueron las encargadas de estos emprendimientos.
Legislación
Tal como afirma Spinadel, todos los países que
utilizan masivamente la energía eólica para la generación
eléctrica cuentan con una legislación adecuada para ello.
En la Argentina, Greenpeace ha desarrollado una intensa campaña
nacional para lograr una serie de instrumentos legislativos que permitan
desarrollar la energía eólica a gran escala.
Ninguna fuente energética se impone en el
mercado sin que exista una decisión política al respecto,
afirma Juan Carlos Villalonga, coordinador de Energía de Geenpeace
Argentina.
Se ve claro, por ejemplo, en los Estados Unidos, donde
para impulsar el mercado doméstico, el ex presidente Clinton anunció
en 1997 una campaña para instalar sistemas solares sobre un millón
de edificios en los Estados Unidos para 2010. Y en Madrid, ya está
regulado el uso de la energía solar: los edificios nuevos y reciclados
obtendrán de esta manera agua caliente.
"En el caso de las energías renovables asegura
Villalonga se necesitan en Argentina decisiones que les permitan
competir con mayor lealtad con respecto a las fuentes convencionales. "Por
ejemplo, cuando se carga el auto con nafta, no se paga por el impacto ambiental
que causarán los gases tóxicos. Implícitamente hay
un gran subsidio ambiental. Si se incorporaran estos costos, las energías
limpias serían competitivas y su precio bajaría en el mercado".
Con participación de Greenpeace, se estableció
a finales de 1998 el Régimen Nacional de Energía Eólica
y Solar (Ley 25.019). "En realidad, afirma el integrante Greenpeace
la ley fue pensada para promover la energía eólica. Su finalidad
es otorgar seguridad jurídica a quien invierte en este rubro, y
lograr el pago de un reembolso de un centavo por cada kW de energía
que se genere, para que la ecuación económica de quien invierte
sea más atractiva. El precio de la electricidad en el mercado
mayorista es de unos 2,8 centavos y el costo de generación de energía
eólica supera los cuatro centavos. Este canon lo deben pagar
el resto de las fuentes de energía" afirma el integrante de
Greenpeace.
Desde su óptica, Villalonga relata increibles idas
y venidas con respecto a esta norma: "en septiembre de 1998 se promulgó
la ley. Inmediatamente, por diferentes consideraciones, Menem la vetó.
El congreso la volvió a aprobar, pero hasta diciembre de 1999 no
se reglamentó. Recién a comienzos de 2001 se pusieron en
marcha las resoluciones internas, pero hasta ahora no se pagó un
solo centavo. Dice Villalonga que "el golpe final lo dio Cavallo cuando
los fondos acumulados a través de esta ley se usaron en diciembre
para pagar al FMI. Entonces se pregunta ¿qué
credibilidad tenemos ante los inversores extranjeros?" Este desorden
dio pie a que el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, por decreto,
posibilite que Brasil y no Argentina sea el boom del desarrollo eólico
en América Latina, y ya fabrique sus propios molinos de viento.
Una decisión política
Según Thomas Johansson, del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) "El cambio hacia formas renovables
de obtención de energía no contaminante, como la solar, y
la eólica es posible, pero demandará un largo plazo, posiblemente
un siglo".
"Toda la energía disponible de un país,
en el futuro, podría provenir de fuentes renovables, pero para esto
hace falta crear conciencia en las autoridades, marcos legales e incentivos
para el sector privado. También hay que tratar de que se bajen los
costos de producción y de adquisición".
¿Por qué este sistema no ha adquirido mayores
dimensiones? Según el funcionario de las Naciones Unidas, el dilema
básico que la comercialización de la tecnología fotovoltaica
ha enfrentado durante casi 20 años es que los mercados explotarán
cuando el precio de los módulos baje.
"Uno de los temas más politizados a nivel
mundial es el de energía", concluye Spinadel.
Premisa que parece agudizarse en la Argentina, donde se
emprenden ambiciosos planes para obtener réditos electorales a corto
plazo, pero que se desintegran en el mediano y largo plazo.
Hector von Rave, director ejecutivo de la Asociación
Argentina para el Uso Racional de la Energía (A.A.P.U.R.E) brinda
un dato alarmante. En este caso, se refiere a la provincia de Buenos Aires.
Existen 376 escuelas rurales energizadas. Sería una buena
noticia si no fuera porque están abandonadas. Unas cuentan con energía
eólica, otras con energía solar y otras tienen ambas, combinadas.
Pero como no se les realiza ningún tipo de inspección o mantenimiento,
se trata de una inversión completamente venida a menos.
Es decir, el mundo avanza en el sentido de la energía
renovable. La Argentina da sus primeros pasos y tiene espléndidas
ventajas potenciales. Pero para seguir adelante, el impulso político
debe soplar a favor.
Agradecemos la colaboración del Ing. Victor
Flaker. vflaker@hotmail.com
por: Paula Urien
Fuente: La Nación
Julio 2002
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