La diversidad biológica es el fundamento
de la vida en nuestro planeta y uno de los pilares del desarrollo
sostenible. La riqueza y la variedad de la vida en la Tierra
hacen posibles los servicios indispensables que nos proporcionan
los ecosistemas: agua potable, alimentos, cobijo, medicamentos
y ropa. Los entornos de una gran diversidad biológica
tienen la capacidad de regenerarse después de un desastre
natural. Todo esto reviste especial importancia para los ciudadanos
más pobres del mundo. Las personas que sobreviven con
sólo unos dólares al día dependen de
la diversidad biológica para cubrir sus necesidades
básicas. Si no conservamos la diversidad biológica
y hacemos un uso sostenible de ella, no lograremos cumplir
los objetivos de desarrollo del Milenio.
Sin embargo, la diversidad biológica
está disminuyendo a un ritmo sin precedentes y ello,
a su vez, menoscaba gravemente la capacidad del planeta para
albergar vida. Por este motivo, los líderes mundiales
que asistieron a la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible
celebrada en Johannesburgo en 2002 se comprometieron a conseguir
para 2010 una reducción importante del ritmo de pérdida
de la diversidad biológica. Ese compromiso se reiteró
en la Cumbre Mundial 2005. Los objetivos en materia de diversidad
biológica para 2010 están ya plenamente integrados
en el marco de los objetivos de desarrollo del Milenio y,
en una nueva muestra de apoyo, la comunidad internacional
decidió declarar el año 2010 Año Internacional
de la Diversidad Biológica.
A medida que la comunidad mundial presta
también más atención al cambio climático,
va también poniéndose de manifiesto la interrelación
entre el cambio climático y la diversidad biológica.
En la evaluación de los ecosistemas al iniciarse el
milenio, que fue una estimación de los ecosistemas
del mundo y los servicios que proporcionan, realizada aplicando
las técnicas más avanzadas, se determinó
que el cambio climático era una de las principales
causas de la pérdida de la diversidad biológica
de nuestro planeta, junto con los cambios en las modalidades
de uso de la tierra. Por otra parte, en un informe publicado
recientemente, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre
el Cambio Climático dejó muy claro que el cambio
climático es real y que continuará afectando
a nuestra vida y a los ecosistemas durante muchos años.
Una de sus consecuencias será la extinción de
un número cada vez mayor de especies, que contribuirá
a la degradación de algunos ecosistemas que ya de por
sí son frágiles.
El lema de este año para el Día
Internacional de la Diversidad Biológica, “La
diversidad biológica y el cambio climático”,
es, por tanto, muy apropiado. Sin duda, la conservación
y el uso sostenible de la diversidad biológica son
elementos esenciales en toda estrategia de adaptación
al cambio climático. Los manglares y otros humedales
costeros constituyen un baluarte que nos protege de los fenómenos
meteorológicos extremos y la elevación del nivel
del mar. Ante la aridez y el calentamiento progresivos de
las tierras agrícolas, la diversidad del ganado y de
los cultivos de cereales podría brindar a los agricultores
alternativas para adaptarse a las nuevas condiciones. Los
bosques, las turberas y otros ecosistemas absorben dióxido
de carbono de la atmósfera y, con ello, contribuyen
a mitigar el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En virtud del Convenio sobre la Diversidad
Biológica y la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático, la comunidad internacional
se comprometió a conservar la diversidad biológica
y a luchar contra el cambio climático. La respuesta
mundial a estos desafíos tiene que ser mucho más
rápida y más firme a todos los niveles —mundial,
nacional y local. Por nuestro bien y el de las generaciones
futuras, debemos alcanzar los objetivos fijados en esos instrumentos
trascendentales.
Todos los seres vivos y su entorno de aire, agua
o tierra, se encuentran en una delgada capa que rodea el planeta,
conocida como la "Biosfera". La biosfera es todavía
poco conocida para la ciencia: las estimaciones sobre el número
de especies que existen en el planeta varían de cerca de
2 millones hasta 100 millones. Solamente cerca de 1,7 millones de
especies han sido descriptas científicamente.
La biodiversidad es la variedad de formas de vida
y de adaptaciones de los organismos al ambiente que encontramos
en la biosfe ra, constituye la gran riqueza de la vida del planeta.
En el año 1994, la Asamblea de la Organización
de las Naciones Unidas declaró el 22 de mayo como Día
Mundial de la Diversidad Biológica al entrar en vigor el
Convenio sobre este tema.
De acuerdo con el Convenio la Biodiversidad es:
"la variabilidad de organismos
vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas
terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los
complejos procesos ecológicos de los que forman parte; comprende
la diversidad dentro de cada especie (genética), entre las
especies y de los ecosistemas."
"Biodiversidad", abarca un amplio
espectro y por lo tanto tiene diversas implicaciones.
En primer lugar, como consta en su definición,
incluye tres niveles:
1. Los ecosistemas
Un ecosistema
está formado por una comunidad de organismos que interactúan
entre sí y con el medio circundante. Son complejas redes
ubicadas en espacios geográficos determinados y pueden
ser naturales o creadas por los seres humanos, como los campos
de cultivo o las ciudades.
Evaluar la diversidad de ecosistemas, es decir,
la diversidad a escala de hábitat o comunidad, es un asunto
problemático. No hay una forma única de clasificar
ecosistemas y hábitats. La diversidad de los ecosistemas
puede evaluarse en términos de distribución mundial
o continental de tipos de ecosistemas definidos con carácter
general, o bien en términos de diversidad de especies dentro
de los ecosistemas. Hay varios esquemas de clasificación
mundial, que hacen mayor o menor hincapié en el clima, la
vegetación, la biogeografía, la vegetación
potencial o la vegetación modificada por el hombre.
Estos esquemas pueden aportar una visión
general de la diversidad mundial de tipos de ecosistemas, pero proporcionan
relativamente poca información sobre diversidad comparativa
dentro de los ecosistemas y entre ellos.
La diversidad de ecosistemas suele evaluarse en
términos de diversidad de especies.
2. Las especies
Una especie es
un conjunto de organismos que comparten muchas características
-entre ellas las genéticas- y que pueden procrear descendientes
fértiles.
Así, por diversidad de especies se entiende
la variedad de especies existentes en un lugar determinado. Este
lugar puede ser toda la Tierra, un país, una región
o una isla. Sin embargo, las especies no están distribuidas
uniformemente sobre el planeta.
El número de especies se puede contar
en cualquier lugar en que se tomen muestras y se puede medir de
muchas maneras, pero los científicos no se han puesto de
acuerdo sobre cuál es el mejor método.
Es posible estimar un número en una región
o un país, aunque el error aumenta con la extensión
del territorio. Esta medida, llamada "Riqueza de Especies",
constituye una posible medida de la biodiversidad del lugar y una
base de comparación entre zonas. Es la medida general más
inmediata y, en muchos aspectos, más útil de la biodiversidad.
La riqueza
de especies varía geográficamente: las áreas
más cálidas tienden a mantener más especies
que las más frías, y las más húmedas
son más ricas que las más secas; las zonas con menores
variaciones estacionales suelen ser más ricas que aquellas
con estaciones muy marcadas; por último, las zonas con topografía
y clima variados mantienen más especies que las uniformes.
Suramérica es el que alberga la mayor biodiversidad. Abarca
19 millones de km2 que se extienden a lo largo de ambos hemisferios
terrestres, desde los 12°15' de latitud norte, hasta los 55°
de latitud sur. Sus costas son bañadas por el mar Caribe
y los océanos Pacífico y Atlántico.
Posee vastas extensiones de bosques tropicales,
cordilleras que alcanzan cerca de 7.000 m de altitud y formaciones
geológicas que se remontan a los orígenes de la vida
sobre la tierra.
La
selva, uno de los ecosistemas más biodiversos
Pero
aunque el número o riqueza de especies es un concepto práctico
y sencillo de evaluar, sigue constituyendo una medida incompleta
de la diversidad y presenta limitaciones cuando se trata de comparar
la diversidad entre lugares, áreas o países.
La "diversidad taxonómica", otra
manera de estimar la diversidad de especies, tiene en cuenta la
estrecha relación existente entre unas especies y otras.
La diversidad es mucho mayor cuando las especies que habitan una
región no están relacionados estrechamente. Por ejemplo,
las especies terrestres están más estrechamente vinculadas
entre sí que las especies oceánicas, por lo cual la
diversidad es mayor en los ecosistemas marítimos que lo que
sugeriría una cuenta estricta de las especies.
3. Los genes
Los genes son
una parte de las células donde está almacenado
el material hereditario que pasa de una generación a
otra. Cada gen posee información sobre una o varias características
físicas, controla funciones reguladoras de la vida o
puede albergar información relacionada con el comportamiento.
Sin embargo, los genes de los diferentes miembros de una misma
especie no son copias exactas.
Por diversidad genética se entiende la
variación de los genes dentro de especies. Esto abarca poblaciones
determinadas de las misma especie o la variación genética
de una población.
Su conservación se ha convertido en un
tema de debate muy actual en el mundo y en especial en los países
del Sur, donde la erosión genética ocasionada por
la utilización de pocas variedades, así como la fuga
ilegal de material genético al exterior, constituye una amenaza
grave a este recurso estratégico.
Los tres niveles de la biodiversidad no son excluyentes;
por el contrario, éstos se compenetran a plenitud. Los genes
están dentro de las especies y éstas constituyen una
parte fundamental de los ecosistemas.
Además, la biodiversidad, implica dos
componentes: uno tangible y otro intangible.
El componente tangible de la biodiversidad
está conformado por la variedad de genes, de especies y de
ecosistemas que podemos identificar, manejar y usar. En otras palabras,
lo conforman el material genético, las poblaciones naturales
y los recursos de los ecosistemas que pueden ser evaluados físicamente.
El componente intangible de la biodiversidad,
por otro lado, está constituido por la variedad de conocimientos,
innovaciones y prácticas, individuales o colectivas relacionadas
con la diversidad biológica. Dentro de este componente se
incluyen los saberes de los pueblos indígenas y de las comunidades
campesinas, así como las tecnologías modernas y las
innovaciones científicas para usar los recursos.
La definición se extiende hacia un tercer
plano pues sus connotaciones están cruzadas también
por valores.
La naturaleza ha sido observada como un objeto
que debe ser explotado. Bajo este modelo de desarrollo, cuyos objetivos
son la acumulación de riqueza y el consumo, lo que "vale"
es el dinero: si se pregunta el "valor" de algo, la respuesta
será un precio.
Pero además de ser una fuente de ingresos
económicos, la naturaleza tiene otros valores que son de
todo tipo: ecológico, ético, cultural, científico,
recreativo y estético. Por supuesto, dichos valores pueden
ser analizados desde perspectivas distintas y sus implicaciones
pueden sobreponerse y complementarse.
Los organismos que han habitado la Tierra desde
la aparición de la vida hasta la actualidad han sido muy
variados. Los seres vivos han ido evolucionando continuamente, formándose
nuevas especies a la vez que otras iban extinguiéndose.
Los distintos tipos de seres vivos que pueblan
nuestro planeta en la actualidad son resultado de este proceso de
evolución y diversificación unido a la extinción
de millones de especies. Se calcula que sólo sobreviven en
la actualidad alrededor del 1% de las especies que alguna vez han
habitado la Tierra.
Siguen descubriéndose nuevas especies;
inclusive nuevas aves y mamíferos, aunque ya estan descubiertas
casi en su totalidad. Otros grupos, como los invertebrados, están
todavía lejos de haber sido descriptos completamente, sobre
todo los insectos, ya que en las selvas tropicales hay gran diversidad
de estos y se hace imposible para los taxónomos muestrear
todas las especies existentes.
El proceso de extinción es, por tanto,
algo natural, pero a lo largo del tiempo, surgieron culturas humanas
que se adaptaron al entorno local, descubriendo, usando y modificando
recursos bióticos locales. Muchos ámbitos que ahora
parecen "naturales" llevan la marca de milenios de habitación
humana, cultivo de plantas y recolección de recursos, y los
cambios que los humanos estamos provocando en el ambiente están
acelerando muy peligrosamente el ritmo de extinción de especies.
Se está disminuyendo alarmantemente la biodiversidad.
Cerca
de 6.000 especies animales se consideran amenazadas de extinción
y la principal causa es la modificación de su hábitat
natural, la mayor amenaza que enfrenta la biodiversidad del mundo
contemporáneo. Algunos estudios sugieren que si una mancha
de hábitat se reduce hasta la décima parte de su superficie
original, es probable que pierda la mitad de las especies que tenía.
Puede utilizarse esta relación entre área y especies
para predecir las tasas de extinción.
Existen dos consecuencias principales e independientes
de la destrucción del área de un ecosistema particular.
El Koala se encuentra en grave peligro
de extinción
La
primera es la disminución de la cantidad o calidad del hábitat
disponible, que ocasiona usualmente la extinción inmediata
de algunas especies escasas, o su distribución en forma de
parches, y el aumento de la probabilidad de extinción de
las especies remanentes por la disminución de sus tamaños
poblacionales. La segunda consecuencia de la intervención
es el aislamiento, ya que la destrucción del hábitat
provoca la fragmentación y da origen a porciones separadas
de un ambiente que anteriormente formaba un continuo ininterrumpido,
creando barreras para la dispersión de los individuos entre
fragmentos diferentes.
Como la mayor parte de las especies viven en las
selvas tropicales húmedas, suscita especial inquietud la
influencia que la tala y la modificación de estos hábitats
pueda ejercer sobre la extinción de especies. Aunque no cuentan
con mucho apoyo, si se toman como punto de partida las estimaciones
más elevadas de riqueza de especies de los trópicos
húmedos, la relación entre especies y área
sugiere que las tasas mundiales de extinción podrían
ser extremadamente altas.
En la medida en que la situación económica de los
países tropicales se agrava, la tendencia parece aumentar;
pero este patrón se observa, no sólo en bosques tropicales,
sino también en la mayoría de los ambientes naturales
del planeta.
Factores como la destrucción
del hábitat, la introducción de especies exóticas
y la importación de enfermedades y patógenos foráneos
que pueden afectar a las especies nativas; que actúan en forma
indiscriminada sobre todas las especies independientemente de sus
rasgos particulares, han sido denominados "Factores Extrínsecos"
de extinción.
Por otra parte, existe un conjunto de factores, llamados "Factores
Intrínsecos", derivados de los rasgos particulares de
cada especie, que afectan la sensibilidad de éstas a las actividades
humanas y las hacen más o menos susceptibles a la extinción.
Hectáreas y hectáreas de
cultivos
Estos
factores incluyen estructura y demografía poblacional, grado
de endemismo que se acentúa en el caso de especies insulares,
potencial reproductivo, longevidad, tamaño del cuerpo, nivel
trófico, tolerancia a hábitats secundarios y características
particulares de su comportamiento.
Es muy importante destacar en este grupo los de
índole genética, Cuando una población sufre
una disminución drástica de su tamaño, conocida
como cuello de botella poblacional, una gran proporción de
los genes anteriores desaparecen y se produce una reducción
dramática de la variabilidad genética presente antes
del cambio. Por esta causa, el grado de parentesco entre los sobrevivientes
aumenta al cruzarse con individuos cercanamente emparentados.
También existen características
conductuales que hacen a las poblaciones de algunas especies particularmente
sensibles a la extinción. Una de ellas es la disfunción
del comportamiento social. Cuando existen especies que se alimentan
en grupos extensos, o que forman grandes colonias reproductivas,
son susceptibles a la extinción si no se mantiene un tamaño
mínimo que garantice el funcionamiento de sus interacciones
sociales
Todos estos factores muchas veces actúan
en forma simultánea y sobrepuesta. No obstante, este tipo
de estudios no es fácil ya que hay que integrar en el argumentos
demográficos, genéticos, etológicos y ecológicos,
y para esto se necesitan de profesionales de diferentes disciplinas.
La supervivencia de los ecosistemas (comunidades
de plantas y animales y sus ambientes físicos) tales como
bosques, arrecifes de coral o humedales, depende de su biodiversidad,
o variedad de plantas, animales y hábitats, lo mismo que
de las muchas interacciones entre estas especies. La eliminación
o desaparición de especies puede dañar irreversiblemente
al ecosistema y ponerlo en una situación de degradación.
La pérdida
de biodiversidad es irreversible, y tiene un serio impacto sobre
la capacidad de supervivencia de las restantes especies, incluyendo
a los humanos.
Los humanos dependemos de la diversidad de especies
y de ecosistemas saludables que provean de alimentos, aire y agua
puros, y suelo fértil para la agricultura. De los componentes
silvestres y domesticados de la diversidad biológica la humanidad
obtiene todos sus alimentos y gran cantidad de productos medicinales
e industriales. Aproximadamente el 40% de nuestras medicinas farmacéuticas
modernas derivan de plantas o animales. A nivel mundial, el turismo
dirigido a la contemplación de la naturaleza genera millones
de dólares anuales. Genes extraídos de variedades
silvestres de plantas cultivadas mediante la ingeniería genética,
han servido para brindarles resistencia a enfermedades y aumentar
su productividad.
La biodiversidad se puede ver tambien
en los distintas formas, tamaños y colores de las
papas
Hoy
en día existe una lógica y gran preocupación
por la pérdida de biodiversidad y la reducción del
patrimonio genético de nuestra biosfera, pero el estudio
de la diversidad, como propiedad de las comunidades es mucho mas
antiguo en ecología.
El concepto de conservación ha evolucionado
en las últimas décadas, pasando desde el significado
de preservar y no tocar, hasta el de aprovechar en forma racional.
Este cambio ha originado el surgimiento del principio del uso sostenible
de los recursos renovables como el objetivo moderno de conservación
de la biodiversidad. El objetivo fundamental es que el humano aproveche
los recursos naturales sin agotarlos o deteriorarlos más
allá de su capacidad de recuperación, ya que no tiene
derecho a esto.
La biodiversidad es una sociedad
que funciona perfectamente. Su conservación incumbe a todos
los habitantes de este planeta, y su pérdida implicará
graves consecuencias ecológicas, sociales y económicas.