Todos los seres vivos y su entorno de aire, agua o tierra, se encuentran
en una delgada capa que rodea el planeta, conocida como la "Biosfera".
La biosfera es todavía poco conocida para la ciencia: las
estimaciones sobre el número de especies que existen en el
planeta varían de cerca de 2 millones hasta 100 millones.
Solamente cerca de 1,7 millones de especies han sido descriptas
científicamente.
La biodiversidad es la variedad de formas de vida y de adaptaciones
de los organismos al ambiente que encontramos en la biosfe ra, constituye
la gran riqueza de la vida del planeta.
En el año 1994, la Asamblea de la Organización de
las Naciones Unidas declaró el 22 de mayo como Día
Mundial de la Diversidad Biológica al entrar en vigor el
Convenio sobre este tema.
De acuerdo con el Convenio la Biodiversidad es:
"la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente,
incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos
y otros ecosistemas acuáticos y los complejos procesos ecológicos
de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada
especie (genética), entre las especies y de los ecosistemas."
"Biodiversidad", abarca un amplio espectro y por
lo tanto tiene diversas implicaciones.
En primer lugar, como consta en su definición, incluye tres
niveles:
1. Los ecosistemas
Un ecosistema
está formado por una comunidad de organismos que interactúan
entre sí y con el medio circundante. Son complejas redes
ubicadas en espacios geográficos determinados y pueden
ser naturales o creadas por los seres humanos, como los campos
de cultivo o las ciudades.
Evaluar la diversidad de ecosistemas, es decir, la diversidad a
escala de hábitat o comunidad, es un asunto problemático.
No hay una forma única de clasificar ecosistemas y hábitats.
La diversidad de los ecosistemas puede evaluarse en términos
de distribución mundial o continental de tipos de ecosistemas
definidos con carácter general, o bien en términos
de diversidad de especies dentro de los ecosistemas. Hay varios
esquemas de clasificación mundial, que hacen mayor o menor
hincapié en el clima, la vegetación, la biogeografía,
la vegetación potencial o la vegetación modificada
por el hombre.
Estos esquemas pueden aportar una visión general de la diversidad
mundial de tipos de ecosistemas, pero proporcionan relativamente
poca información sobre diversidad comparativa dentro de los
ecosistemas y entre ellos.
La diversidad de ecosistemas suele evaluarse en términos
de diversidad de especies.
2. Las especies
Una
especie es un conjunto de organismos que comparten muchas características
-entre ellas las genéticas- y que pueden procrear descendientes
fértiles.
Así, por diversidad de especies se entiende la variedad
de especies existentes en un lugar determinado. Este lugar puede
ser toda la Tierra, un país, una región o una isla.
Sin embargo, las especies no están distribuidas uniformemente
sobre el planeta.
El número de especies se puede contar en cualquier lugar
en que se tomen muestras y se puede medir de muchas maneras, pero
los científicos no se han puesto de acuerdo sobre cuál
es el mejor método.
Es posible estimar un número en una región o un país,
aunque el error aumenta con la extensión del territorio.
Esta medida, llamada "Riqueza de Especies", constituye
una posible medida de la biodiversidad del lugar y una base de comparación
entre zonas. Es la medida general más inmediata y, en muchos
aspectos, más útil de la biodiversidad.
La riqueza
de especies varía geográficamente: las áreas
más cálidas tienden a mantener más especies
que las más frías, y las más húmedas
son más ricas que las más secas; las zonas con menores
variaciones estacionales suelen ser más ricas que aquellas
con estaciones muy marcadas; por último, las zonas con topografía
y clima variados mantienen más especies que las uniformes.
Suramérica es el que alberga la mayor biodiversidad. Abarca
19 millones de km2 que se extienden a lo largo de ambos hemisferios
terrestres, desde los 12°15' de latitud norte, hasta los 55°
de latitud sur. Sus costas son bañadas por el mar Caribe
y los océanos Pacífico y Atlántico.
Posee vastas extensiones de bosques tropicales, cordilleras que
alcanzan cerca de 7.000 m de altitud y formaciones geológicas
que se remontan a los orígenes de la vida sobre la tierra.
La
selva, uno de los ecosistemas más biodiversos
Pero aunque
el número o riqueza de especies es un concepto práctico
y sencillo de evaluar, sigue constituyendo una medida incompleta
de la diversidad y presenta limitaciones cuando se trata de comparar
la diversidad entre lugares, áreas o países.
La "diversidad taxonómica", otra manera de estimar
la diversidad de especies, tiene en cuenta la estrecha relación
existente entre unas especies y otras. La diversidad es mucho mayor
cuando las especies que habitan una región no están
relacionados estrechamente. Por ejemplo, las especies terrestres
están más estrechamente vinculadas entre sí
que las especies oceánicas, por lo cual la diversidad es
mayor en los ecosistemas marítimos que lo que sugeriría
una cuenta estricta de las especies.
3. Los genes
Los genes son
una parte de las células donde está almacenado
el material hereditario que pasa de una generación a
otra. Cada gen posee información sobre una o varias características
físicas, controla funciones reguladoras de la vida o
puede albergar información relacionada con el comportamiento.
Sin embargo, los genes de los diferentes miembros de una misma
especie no son copias exactas.
Por diversidad genética se entiende la variación
de los genes dentro de especies. Esto abarca poblaciones determinadas
de las misma especie o la variación genética de una
población.
Su conservación se ha convertido en un tema de debate muy
actual en el mundo y en especial en los países del Sur, donde
la erosión genética ocasionada por la utilización
de pocas variedades, así como la fuga ilegal de material
genético al exterior, constituye una amenaza grave a este
recurso estratégico.
Los tres niveles de la biodiversidad no son excluyentes; por el
contrario, éstos se compenetran a plenitud. Los genes están
dentro de las especies y éstas constituyen una parte fundamental
de los ecosistemas.
Además, la biodiversidad, implica dos componentes:
uno tangible y otro intangible.
El componente tangible de la biodiversidad está conformado
por la variedad de genes, de especies y de ecosistemas que podemos
identificar, manejar y usar. En otras palabras, lo conforman el
material genético, las poblaciones naturales y los recursos
de los ecosistemas que pueden ser evaluados físicamente.
El componente intangible de la biodiversidad, por otro lado,
está constituido por la variedad de conocimientos, innovaciones
y prácticas, individuales o colectivas relacionadas con la
diversidad biológica. Dentro de este componente se incluyen
los saberes de los pueblos indígenas y de las comunidades
campesinas, así como las tecnologías modernas y las
innovaciones científicas para usar los recursos.
La definición se extiende hacia un tercer plano pues sus
connotaciones están cruzadas también por valores.
La naturaleza ha sido observada como un objeto que debe ser explotado.
Bajo este modelo de desarrollo, cuyos objetivos son la acumulación
de riqueza y el consumo, lo que "vale" es el dinero: si
se pregunta el "valor" de algo, la respuesta será
un precio.
Pero además de ser una fuente de ingresos económicos,
la naturaleza tiene otros valores que son de todo tipo: ecológico,
ético, cultural, científico, recreativo y estético.
Por supuesto, dichos valores pueden ser analizados desde perspectivas
distintas y sus implicaciones pueden sobreponerse y complementarse.
Los organismos que han habitado la Tierra desde la aparición
de la vida hasta la actualidad han sido muy variados. Los seres
vivos han ido evolucionando continuamente, formándose nuevas
especies a la vez que otras iban extinguiéndose.
Los distintos tipos de seres vivos que pueblan nuestro planeta
en la actualidad son resultado de este proceso de evolución
y diversificación unido a la extinción de millones
de especies. Se calcula que sólo sobreviven en la actualidad
alrededor del 1% de las especies que alguna vez han habitado la
Tierra.
Siguen descubriéndose nuevas especies; inclusive nuevas
aves y mamíferos, aunque ya estan descubiertas casi en su
totalidad. Otros grupos, como los invertebrados, están todavía
lejos de haber sido descriptos completamente, sobre todo los insectos,
ya que en las selvas tropicales hay gran diversidad de estos y se
hace imposible para los taxónomos muestrear todas las especies
existentes.
El proceso de extinción es, por tanto, algo natural, pero
a lo largo del tiempo, surgieron culturas humanas que se adaptaron
al entorno local, descubriendo, usando y modificando recursos bióticos
locales. Muchos ámbitos que ahora parecen "naturales"
llevan la marca de milenios de habitación humana, cultivo
de plantas y recolección de recursos, y los cambios que los
humanos estamos provocando en el ambiente están acelerando
muy peligrosamente el ritmo de extinción de especies. Se
está disminuyendo alarmantemente la biodiversidad.
Cerca
de 6.000 especies animales se consideran amenazadas de extinción
y la principal causa es la modificación de su hábitat
natural, la mayor amenaza que enfrenta la biodiversidad del mundo
contemporáneo. Algunos estudios sugieren que si una mancha
de hábitat se reduce hasta la décima parte de su superficie
original, es probable que pierda la mitad de las especies que tenía.
Puede utilizarse esta relación entre área y especies
para predecir las tasas de extinción.
Existen dos consecuencias principales e independientes
de la destrucción del área de un ecosistema particular.
El Koala se encuentra en grave peligro
de extinción
La primera
es la disminución de la cantidad o calidad del hábitat
disponible, que ocasiona usualmente la extinción inmediata
de algunas especies escasas, o su distribución en forma de
parches, y el aumento de la probabilidad de extinción de
las especies remanentes por la disminución de sus tamaños
poblacionales. La segunda consecuencia de la intervención
es el aislamiento, ya que la destrucción del hábitat
provoca la fragmentación y da origen a porciones separadas
de un ambiente que anteriormente formaba un continuo ininterrumpido,
creando barreras para la dispersión de los individuos entre
fragmentos diferentes.
Como la mayor parte de las especies viven en las selvas tropicales
húmedas, suscita especial inquietud la influencia que la
tala y la modificación de estos hábitats pueda ejercer
sobre la extinción de especies. Aunque no cuentan con mucho
apoyo, si se toman como punto de partida las estimaciones más
elevadas de riqueza de especies de los trópicos húmedos,
la relación entre especies y área sugiere que las
tasas mundiales de extinción podrían ser extremadamente
altas.
En la medida en que la situación económica de los
países tropicales se agrava, la tendencia parece aumentar;
pero este patrón se observa, no sólo en bosques tropicales,
sino también en la mayoría de los ambientes naturales
del planeta.
Factores como la destrucción
del hábitat, la introducción de especies exóticas
y la importación de enfermedades y patógenos foráneos
que pueden afectar a las especies nativas; que actúan en forma
indiscriminada sobre todas las especies independientemente de sus
rasgos particulares, han sido denominados "Factores Extrínsecos"
de extinción.
Por otra parte, existe un conjunto de factores, llamados "Factores
Intrínsecos", derivados de los rasgos particulares de
cada especie, que afectan la sensibilidad de éstas a las actividades
humanas y las hacen más o menos susceptibles a la extinción.
Hectáreas y hectáreas de
cultivos
Estos
factores incluyen estructura y demografía poblacional, grado
de endemismo que se acentúa en el caso de especies insulares,
potencial reproductivo, longevidad, tamaño del cuerpo, nivel
trófico, tolerancia a hábitats secundarios y características
particulares de su comportamiento.
Es muy importante destacar en este grupo los de índole genética,
Cuando una población sufre una disminución drástica
de su tamaño, conocida como cuello de botella poblacional,
una gran proporción de los genes anteriores desaparecen y
se produce una reducción dramática de la variabilidad
genética presente antes del cambio. Por esta causa, el grado
de parentesco entre los sobrevivientes aumenta al cruzarse con individuos
cercanamente emparentados.
También existen características conductuales que
hacen a las poblaciones de algunas especies particularmente sensibles
a la extinción. Una de ellas es la disfunción del
comportamiento social. Cuando existen especies que se alimentan
en grupos extensos, o que forman grandes colonias reproductivas,
son susceptibles a la extinción si no se mantiene un tamaño
mínimo que garantice el funcionamiento de sus interacciones
sociales
Todos estos factores muchas veces actúan en forma simultánea
y sobrepuesta. No obstante, este tipo de estudios no es fácil
ya que hay que integrar en el argumentos demográficos, genéticos,
etológicos y ecológicos, y para esto se necesitan
de profesionales de diferentes disciplinas.
La supervivencia de los ecosistemas (comunidades de plantas y animales
y sus ambientes físicos) tales como bosques, arrecifes de
coral o humedales, depende de su biodiversidad, o variedad de plantas,
animales y hábitats, lo mismo que de las muchas interacciones
entre estas especies. La eliminación o desaparición
de especies puede dañar irreversiblemente al ecosistema y
ponerlo en una situación de degradación.
La pérdida
de biodiversidad es irreversible, y tiene un serio impacto sobre
la capacidad de supervivencia de las restantes especies, incluyendo
a los humanos.
Los humanos dependemos de la diversidad de especies y de ecosistemas
saludables que provean de alimentos, aire y agua puros, y suelo
fértil para la agricultura. De los componentes silvestres
y domesticados de la diversidad biológica la humanidad obtiene
todos sus alimentos y gran cantidad de productos medicinales e industriales.
Aproximadamente el 40% de nuestras medicinas farmacéuticas
modernas derivan de plantas o animales. A nivel mundial, el turismo
dirigido a la contemplación de la naturaleza genera millones
de dólares anuales. Genes extraídos de variedades
silvestres de plantas cultivadas mediante la ingeniería genética,
han servido para brindarles resistencia a enfermedades y aumentar
su productividad.
La biodiversidad se puede ver tambien
en los distintas formas, tamaños y colores de las
papas
Hoy en
día existe una lógica y gran preocupación por
la pérdida de biodiversidad y la reducción del patrimonio
genético de nuestra biosfera, pero el estudio de la diversidad,
como propiedad de las comunidades es mucho mas antiguo en ecología.
El concepto de conservación ha evolucionado en las últimas
décadas, pasando desde el significado de preservar y no tocar,
hasta el de aprovechar en forma racional. Este cambio ha originado
el surgimiento del principio del uso sostenible de los recursos
renovables como el objetivo moderno de conservación de la
biodiversidad. El objetivo fundamental es que el humano aproveche
los recursos naturales sin agotarlos o deteriorarlos más
allá de su capacidad de recuperación, ya que no tiene
derecho a esto.
La biodiversidad es una sociedad que funciona perfectamente. Su
conservación incumbe a todos los habitantes de este planeta,
y su pérdida implicará graves consecuencias ecológicas,
sociales y económicas.