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No a la Caza de Ballenas
Cada día nuevas alianzas se generan a fin
de evitar que Japón tome control de la Comisión Ballenera
Internacional para reabrir la cacería comercial de cetáceos
a gran escala. Días atrás Nueva Zelanda, Australia
y Gran Bretaña montaron una ofensiva diplomática para
impulsar a la mayor cantidad de naciones para unirse y aumentar
así el bloque anti-ballenero. En Estados Unidos, una coalición
de organizaciones envió una carta al presidente Bush solicitando
una política más agresiva de oposición a los
esfuerzos de Japón por lograr la aprobación internacional
para cazar ballenas. Esta coalición está integrada
por Defenders of Wildlife, Friends of the Earth, Greenpeace, the
Humane Society of the United States, the Natural Resources Defence
Council, Oceana, y Whale and Dolphin Conservation Society. La coalición
pide que se despliegue la diplomacia, comercio y recursos necesarios
para que los Estados Unidos se opongan a la membresía permanente
de Japón en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
hasta ese país respete las leyes internacionales de protección
de las ballenas.
En simultáneo otra Coalición integrada
por gobiernos de doce países, incluida la Argentina, solicitó
a Noruega que detenga la matanza de Ballenas. La temporada de cacería
en ese país se inició el 1 de abril. Este año
el cupo de caza es el mayor desde 1980, se otorgaron permisos para
capturar 1.052 ballenas Minke. A través de un diplomático
Británico en Oslo se entregó la protesta al Ministro
de Relaciones Exteriores, expresando el repudio a la innecesaria
cacería que lleva adelante Noruega y se solicita detener
la matanza y respetar la moratoria internacional a la caza de ballenas.
Argentina firmó esta declaración junto a Australia.
Bélgica, Brasil, Francia, Países Bajos, Nueva Zelanda,
España, Gran Bretaña, Alemania, Austria y la República
Checa.
El mundo le dice No a la Caza de Ballenas mientras
que tres países, Japón, Noruega e Islandia, hacen
oídos sordos a estas declaraciones guiados por sus intereses
comerciales carentes de sentido común. En los próximos
meses, los gobiernos y organizaciones de la sociedad civil que apuestan
a la conservación seguirán generando nuevas estrategias
para contrarrestar la presión de Japón. Las ballenas
no entienden de fronteras políticas. Por eso les pedimos
a todos ustedes, sin importar en qué ciudad o país
vivan, que apoyen las iniciativas y campañas de las organizaciones
que exijan a sus gobiernos la participación activa a favor
de la conservación de las Ballenas. Necesitamos entre todos
unir esfuerzos... porque queremos a las ballenas vivas y le decimos
No a la Cacería.
Hoy, la situación es crítica. A
tan sólo dos meses de la próxima reunión anual
de la CBI en ST. Kitts, Japón tiene a su favor a la mayoría
de las 66 naciones que integran esta Comisión. Muchos de
estos votos favorables a su política comercial y de investigación
letal han sido comprados a cambio de acuerdos comerciales con naciones
pobres. A pesar de esto, es aún poco probable que pueda obtener
la mayoría del 75 % de los votos que se necesita para dar
fin a la moratoria en la caza comercial de ballenas que existe desde
1986. El Ministro de Conservación de Nueva Zelanda, Chris
Carter, en una reciente nota dijo al respecto que aunque la moratoria
continúe la simple mayoría permitiría a los
japoneses tomar la presidencia de la CBI, puesto hoy vacante, eliminar
el Comité de Conservación de la CBI, promover el comercio
de los productos de ballena y ganar apoyo para expandir su tan controvertido
programa científico. Esto convertiría a la CBI en
pro ballenera introduciendo medidas como votos secretos, los cuales
protegerían a países que votan con Japón pero
que son reticentes a hacerlo públicamente.
Hace tan sólo 10 días, la flota
ballenera japonesa regresó del Océano Austral con
un registro de 863 ballenas cazadas, incluyendo 853 ballenas minke
y 10 ballenas fin, una especie en gran peligro de extinción.
Esto es el doble de la cantidad de ballenas que Japón mató
en las mismas aguas el año pasado. Roger Payne, presidente
del Ocean Alliance/Whale Conservation Institute, durante el lanzamiento
de la coalición creada en los Estados Unidos, declaró
lo siguiente: "Los sonares militares, el enmallamiento en redes
de pesca y el calentamiento global representan una gran amenaza
para lograr la recuperación de las poblaciones de ballenas
de la cacería comercial histórica. El aumento del
número de individuos cazados por Japón es demasiado
para muchas especies de ballenas. La continuidad de la matanza y
los esfuerzos de Japón por lograr la aprobación internacional
de la cacería comercial, son serias amenazas para las ballenas
y debemos oponernos de todas las maneras posibles antes que sea
demasiado tarde."
América Latina tiene una oportunidad única
y el potencial para unir esfuerzos para evitar que Japón
controle la CBI. La Declaración de Buenos Aires, iniciativa
que fue liderada en 2005 por el gobierno de Argentina y firmada
por 13 Países de América Latina, el Hemisferio Sur
y España, expresa claramente la condena a la cacería
científica, apoya la continuidad de la moratoria y reafirma
el derecho al uso y gestión no letal de las ballenas, particularmente
a través del avistaje e investigación no invasiva.
Los firmantes acordaron que los Estados miembros de la CBI de América
Latina y del Hemisferio Sur intensificarán la coordinación
de sus políticas en relación a esta Comisión
e invita a aquellos Estados latinoamericanos asistentes, que no
forman parte de la CBI, y que cuentan con sólidas políticas
conservacionistas a sumarse a dicho organismo. Este es el momento
de actuar y ejercer el derecho al uso no letal de los cetáceos.
Muchos países de nuestro continente, argumentan
su no participación por problemas económicos, al no
poder afrontar el pago de las cuotas anuales de la CBI. Este argumento
no es válido cuando está comprobado que el valor de
la cuota para ser país miembro puede ser pagada por las mismas
ballenas. Las ballenas vivas tienen un gran poder económico
al atraer el turismo internacional y generar puestos de trabajo
directo e indirecto por la industria que genera el avistaje. Y lo
más importante es que estos beneficios se mantienen a largo
plazo, pues una ballena viva puede ser avistada durante muchos años,
mientras que una ballena muerta es ganancia pasajera de muy pocos.
Hoy, los argumentos económicos en pro de
la cacería de cetáceos deben ser abandonados. Deben
prevalecer los argumentos éticos que permitan a las naciones
ejercer el derecho soberano al uso no letal y sustentable de las
ballenas que viven en sus mares.
Fuentes de información consultadas :
- Lista de correo de International Wildlife Coalition
- http://science.monstersandcritics.com/news/article_1156158.php/
- http://www.ens-newswire.com/ens/apr2006/2006-04-19-03.asp
Agradecimientos: Mariano Sironi y Julieta Martino.
por Roxana Schteinbarg
Fuente: Lista Franca - boletín del Instituto
de Conservación de Ballenas (Argentina)
Mayo 2006
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