Cambios en la distribución de las ballenas en Península Valdés

El cambio ocurrido en la distribución de las ballenas de Península Valdés entre los años setenta y los ochenta no se trató simplemente del desplazamiento de las hembras con cría desde la Costa Exterior hacia el Golfo Nuevo.

Cuando las hembras con cría abandonaron la Costa Exterior al parecer se desplazaron con idéntica frecuencia hacia el Golfo San José y hacia el Golfo Nuevo de la Península. Luego, a fines de los ochenta las hembras con cría comenzaron a desplazarse desde el Golfo San José hacia el Golfo Nuevo.

Este es un resultado sorprendente pues durante el mismo periodo las actividades humanas en el Golfo Nuevo (navegación, pesca y avistaje de ballenas) comenzaron a desarrollarse mucho más rápido en este golfo que en el Golfo San José, donde todas estas actividades, salvo la pesca, fueron prohibidas por ley, declarando al Golfo San José santuario natural.

En otras áreas de cría de la ballena franca también se han observado cambios en la distribución de las poblaciones.

Entre los setenta y los ochenta, las ballenas francas de Sudáfrica comenzaron a extenderse a la costa occidental y la ubicación de algunas regiones de concentración también varió . Estos cambios son similares a los cambios observados en Península Valdés .

Flexibilidad en la distribución
Nuestros 30 años de observaciones de las ballenas francas de Península Valdés muestran que las ballenas francas pueden ser flexibles en la elección de su hábitat.

A gran escala, un macho fue visto en dos áreas de cría diferentes (Península Valdés y Tristan da Cunha). Dos hembras fueron avistadas en años distintos con cría en dos áreas de cría diferentes (Península Valdés y sur de Brasil). Esta flexibilidad también se observa en el uso de las distintas regiones dentro del área de cría de Península Valdés. Si bien las ballenas se concentran en distintas regiones de la Península, en más de la mitad de los avistajes sucesivos de estos individuos (53%) se observaron desplazamientos entre estas regiones.

Las hembras abandonaron un área de cría importante y establecieron otra sin ningún efecto negativo aparente para el crecimiento continuo de la población. En 1994 y 1997, un grupo de hembras que utilizaban una de las regiones de concentración abandonaron la misma y se desplazaron 50 km al oeste.

Todavía no está claro si alguno de los cambios observados en la distribución puede atribuirse a disturbios. Algunas ballenas que fueron lastimadas por ataques de gaviotas regresaron en años posteriores al mismo sitio donde habían sido lastimadas. El lugar en el que se observó la mayor frecuencia de ataques de gaviotas ha dejado de ser el área preferida por las ballenas, pero las hembras con crías continúan visitándola. Entre 1994 y 1997, el grupo de hembras con crías concentrado en el Golfo Nuevo se alejó del centro de la industria de avistaje de ballenas para dirigirse hacia bahías que presentan una elevada frecuencia de ataques de gaviotas, cerca de Madryn, una región que posee el mayor tráfico de embarcaciones. El hecho de que las hembras en otros años con cría no se hayan desplazado hacia esta zona sugiere que la cohesión social y las preferencias individuales podrían influir en sus desplazamientos en mayor medida que las perturbaciones señaladas.

No hemos podido determinar aún por qué razón las ballenas abandonaron la Costa Exterior de la Península. Es posible que se hayan producido cambios importantes en la topografía del fondo marino, debido a tormentas que destruyeron la protección contra las fuertes corrientes marinas que corren paralelas a la costa. A comienzos de los años setenta, existía un leve promontorio en la línea costera, que formaba un remolino, y que era ocupado frecuentemente por ballenas francas. Después de 1975 este promontorio fue erosionado, y las ballenas se desplazaron más al sur. Pero, en definitiva, aún desconocemos por qué las ballenas están modificando su distribución en el área de cría. Es necesario comprender mejor las características que buscan las ballenas en un área de cría.

Fuente: Instituto de Conservación de Ballenas
Diciembre 2001