Las aguas profundas del océano glacial
Antártico albergan una rica y diversa fauna marina que
permitirá comprender la relación entre el océano
y la distribución de la vida existente en sus aguas. Así lo
constató un equipo internacional de biólogos que,
a bordo del buque oceanográfico alemán, Polarstern,
realizó tres expediciones de extracción entre 2002
y 2005 en el mar de Weddell, entre la península Antártica
y la costa sur de Argentina.
Bajo dirección de Angelika Brandt, profesora
del Museo de Zoología de la Universidad de Hamburgo,
los investigadores identificaron 674 especies de crustáceos,
la mayoría desconocidas. El equipo describe los resultados
de su proyecto, llamado ANDEEP, en el último número
de la revista Nature y señala que la investigación
supone un gran avance en la comprensión de organismos
que habitan un sector crucial de las profundidades del océano,
revelando una gran cantidad de nuevas especies a la ciencia.
Esponjas carnívoras
En distintos puntos del mar de Wedell fueron
extraídas muestras entre los 774 y 6348 metros de profundidad
lo que permitió a los investigadores darse una idea de
la biodiversidad marina existente en distintos puntos del remoto
mar. Entre las nuevas especies descubiertas se encuentran 585
distintas especies de ciempiés marinos hasta ahora desconocidas
por la ciencia. Adicionalmente los investigadores lograron censar
160 especies de gasterópodos y 76 variedades de esponjas,
17 de ellas desconocidas. Entre las esponjas se encontraron
algunas variedades carnívoras.
" La gran biodiversidad existente en las
profundidades marinas del polo sur se debe a un hábitat
muy especial donde la cadena alimentaria es mejor que en las
profundidades de otros océanos", dijo Angelika Brandt
en una conferencia de prensa en Hamburgo. La investigadora destacó que
los indicios indican que el océano Antártico es
cuna de numerosas especies. Muy probablemente algunos animales
que habitan las profundidades marinas en el hemisferio norte
tuvieron sus orígenes en el Polo Sur.
El sistema de los oceános
Todavía en el siglo XIX los científicos creían que a una
profundidad superior a los 600 metros la vida marina era limitada. Ahora se
sabe que las gélidas aguas son paraíso vital para numerosas especies. "Si
queremos comprender la biósfera y el sistema de funcionamiento de los
océanos, entonces no nos queda otra alternativa que analizar sus componentes
más importantes", subrayó Brandt. La investigadora destacó que
las especies de crustáceos como los cangrejos miniatura son un importante
alimento de muchos peces y por eso tienen una gran importancia en la cadena
alimentaria.
Los investigadores quieren averiguar como se
alimentan los crustáceos marinos, como se reproducen
y viven en las gélidas y oscuras aguas de dichas latitudes,
así como su relación entre sí. Más
que su aspecto físico es su genoma el que revela la verdadera
identidad de estos minúsuculos seres que apenas si son
distinguibles por el ojo humano.
Eva Usi
Fuente: Deutsche
Welle
Mayo 2007
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