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La degradación del habitat es una de las principales
causas de biodiversidad
Biodiversidad es un neologismo acuñado por los
ecólogos, que deriva de diversidad biológica,
y se refiere al conjunto de niveles de organización de la vida,
ya sea del planeta o de una zona determinada. Cuando decimos biodiversidad,
estamos englobando los individuos y su variabilidad genética; las
poblaciones; las comunidades; los ecosistemas; los paisajes; los biomas.
Últimamente, se acepta que existen al menos unos
14 millones de especies diferentes de plantas, animales y micro - organismos,
de las cuales la ciencia ha descripto algo así como 1,75 millones.
Conocemos grosso modo el 10 % de las especies. A esto hay que agregarle
nuestro limitado conocimiento de la biodiversidad a otras escalas, por
ejemplo, la variabilidad genética, o las poblaciones.
Además, cada especie puede constar de muchas poblaciones
diferentes, cada una potencial y sutilmente distinta de las demás
en sus aspectos genéticos. Se estima que existen en el mundo 1.000
millones de poblaciones biológicas distintas, como mínimo.
La mayoría de ellas no están siquiera individualizadas.
Especies de aves argentinas en peligro de extinción:
Existen unas 9.800 especies de aves en todo el mundo, de las cuales 1.186
es decir, el 12 % se encuentran en serio riesgo de extinción.
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En la Argentina se conocen alrededor de 1.000 especies, de las cuales
16 son endémicas de este país. Según el último
libro rojo internacional sobre aves silvestres en extinción,
39 especies argentinas se consideran amenazadas en la escala mundial, en
tanto otras 53 se ubican en la categoría casi amenazadas,
informa Aves Argentinas / AOP, la entidad decana de la ornitología
en América del Sur.
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Las aves más próximas a la extinción
se ubican en la categoría Críticas; se piensa
que tienen un 50 % de probabilidad de extinguirse en 10 años. Entre
ellas se encuentran dos especies que, según la mayoría de
los investigadores, ya se han extinguido o pueden existir muy pocos ejemplares
en libertad. Ellas son el playero esquimal, un ave migratoria que visitaba
nuestras Pampas, y el guacamayo azul, un espléndido loro de las
sabanas subtropicales del Litoral. Las otras dos especies en estado crítico
son el pato serrucho, hoy rarísimo en los arroyos de aguas claras
de la Selva Misionera, y el capuchino de collar, un pequeño pájaro
de llamativo plumaje que se encuentra en pastizales y pajonales de la Mesopotamia.
Los agudos procesos de transformación ambiental
ocurridos en algunos ecosistemas argentinos durante el siglo XX se evidencian
en la cantidad de especies amenazadas. En particular, Aves Argentinas está
preocupada por la suerte de los pastizales nativos (Pampas y Campos) que
han sido reemplazados por cultivos, ciudades y forestaciones, y por la
Selva Misionera o Paranaense, que fue desmontada en un 50 % para plantar
pinos foráneos, y realizar agricultura y ganadería.
Esta transformación ambiental se refleja en las
especies amenazadas. Además de las mencionadas, otras especies de
pastizales, principalmente pequeños pájaros altamente adaptados,
agrandan la lista, como el capuchino pecho blanco, la monjita dominica,
los yetapáes chico y de collar, la cachirla dorada, el tordo amarillo
y la loica pampeana (todas ellas en las categorías En Peligro
y Vulnerables). Varias aves de la selva misionera se incluyen
también en estas categorías como la palomita morada, la pava
de monte yacutinga; los loros vinoso, maracaná lomo rojo y charao,
y el carpintero cara canela. El cardenal amarillo, un habitante de los
bosques secos y matorrales, también se considera En Peligro,
y es una víctima frecuente del comercio ilegal de mascotas.
El Libro Rojo de las aves del mundo es compilado periódicamente
por BirdLife International, una federación mundial de organizaciones
dedicadas a la conservación de las aves y sus hábitats, que
en nuestro país está representada por Aves Argentinas / AOP.
La última edición del Libro Rojo (1) es un macizo volumen
de 850 páginas.
La conservación de estas especies requiere revertir
las causas que las llevaron a esta situación de grave amenaza. La
principal causa es la pérdida o degradación del hábitat
natural. Si queremos que esta magnífica diversidad de vida se conserve,
necesitamos que los ciudadanos se comprometan con las medidas que ayuden
a mantener porciones importantes de los ecosistemas silvestres. Los planes
(locales, regionales y nacionales) de ordenamiento del territorio son una
de las herramientas que deberían desarrollarse con fuerza en el
corto plazo. La creación de nuevas áreas naturales protegidas
y el mantenimiento de las existentes son otras medidas de urgente necesidad.
Por último, es necesario boicotear y denunciar el tráfico
ilegal de especies amenazadas con destino al comercio de mascotas.
Fuente: Aves Argentinas
Junio 2002
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