¿Ballenas a salvo?

La Comisión Ballenera Internacional (CBI) se reunió en Londres entre el 23 y el 27 de julio en el encuentro anual del organismo para apostar a favor o en contra de la renovación de la moratoria y la creación de nuevos santuarios balleneros.

La moratoria sobre la caza comercial de ballenas, impuesta en 1985, permanecerá vigente por lo menos un año más.
La Comisión Ballenera Internacional (CBI) dejó de lado una decisión que podría haber abierto las puertas al levantamiento de esta prohibición.

Una moción que pedía a la Comisión que admita un sistema de caza controlada fue abandonada antes de llegar a la votación durante el encuentro anual del organismo que tuvo lugar en Londres.

Esto significa que no hay posibilidad de que la moratoria termine este año.

Para que la moratoria sea levantada, se requiere una mayoría del 75%, pero los países que defienden esta medida -como Japón o Noruega- aún no han logrado conseguir ese porcentaje de respaldo.

La moratoria fue introducida en 1985, en parte por el temor a la extinción de varias especies y en parte por el rechazo de la opinión pública a la caza de ballenas, en varios países de la CBI.

Sin embargo, Japón y Noruega, países que defienden la caza de estos cetáceos, afirman que ahora existen suficientes ballenas de diferentes especies y es posible practicar una caza limitada y sostenible.

En la actualidad Japón practica la caza de ballenas, argumentando fines científicos, mientras que Noruega - que rechaza la moratoria- también se dedica a la captura de estos gigantes de los mares.

En 1986, la CBI vetó la pesca comercial de cetáceos, pero no la que tiene fines científicos.

Los conservacionistas quieren que la moratoria conseguida sea permanente.

El grupo de países contrarios a la caza de ballenas, liderados por Australia y Nueva Zelanda, afirma que las especies de estos cetáceos amenazadas de extinción necesitan más tiempo para recuperarse de las intensas campañas de caza que impulsaron la moratoria de 1985.

Agregan además que el método utilizado para cazar cetáceos es extremadamente cruel, debido a que el animal puede sobrevivir incluso una hora después de que ha sido impactado por el arpón. Alzan la voz contra lo que llaman una matanza indiscriminada.

En un mundo dominado en general por intereses económicos, proteger a las ballenas puede ser un buen negocio.
La necesidad del hombre de acercarse a estas bellezas de los mares deja buenos dividendos a la industria turística de los países, lo que puede ser un incentivo para protegerlas, o un paliativo para los perjuicios económicos por no cazarlas que esgrimen algunas naciones balleneros.

Estos santuarios darían a las ballenas que viven en esa área una protección indefinida, ya que en ellos estaría prohibida la caza comercial y se fomentarían actividades como el turismo de observación y la investigación científica, que beneficiaría mucho a los países en desarrollo.
Sin embargo esta propuesta ha contado con el apoyo de 20 países, lo cual es menos de las tres cuartas partes de los votos necesarios para que la moción prospere. El resto de los votos se repartió de la siguiente forma: 13 en contra y 4 abstenciones.

En la otra orilla se encuentran los países balleneros históricos como Japón, Noruega e Islandia que quieren que se levante la prohibición.

Las tres naciones sostienen que la caza de ballenas es para ellos económicamente esencial y que además, pertenece a su propia cultura como países, algo que no puede ser entendido, según ellos, por los países que no tienen una tradición ballenera.

Japón argumentó frente a las críticas de su programa de investigación ballenera que la población mundial de ballenas consume de 280 a 500 millones de toneladas métricas de peces y crustáceos cada año, equivalente a un monto de 3 a 6 veces mayor al consumido por los seres humanos. Indicando que la protección incondicional de las ballenas debe ser revisada y, para asegurar la sustentabilidad de los recursos marítimos resulta imprescindible la recolección de datos.

Si bien Japón ha encabezado la cruzada por suspender la prohibición de cazar ballenas, no navega solo en esos mares turbulentos. En la flota también ondean las banderas de Noruega e Islandia.

Los noruegos también cazan a pesar de la moratoria.
Reasumieron la caza de cetáceos en 1993 para propósitos domésticos, pero ya anunciaron que están listos para reanudar la exportación de algunos productos derivados de las ballenas, como la grasa.

Islandia, por su parte, se reincorporó en junio a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) -de la que se había retirado en 1993-, pero advirtió que ignorará la moratoria.

Su intención sería recomenzar las operaciones de cacería el próximo año "bajo un régimen sustentable", según afirmaciones del embajador islandés en Londres, Thorsteinn Palsson.

Otras comunidades árticas y del Caribe también cazan cuotas limitadas de ballenas con permiso de la CBI.

Hasta ahora, estos países no han logrado su objetivo de levantar la moratoria, por la oposición de otros países de la CBI que defienden abiertamente la conservación de la ballenas.

Sin embargo, se teme que la medida no podrá ser sostenida por mucho tiempo, por el riesgo de una división dentro de la CBI que deje a dichos cetáceos a la merced de la voluntad individual de los países.

Fuente: ECO2SITE
Agosto 2001