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La vivienda como proyecto social de futuro
Josep Maria Montaner y Zaida Muxi comparten con
nuestros asociados el presente artículo donde comentan acerca de
un caso de planificación urbana en Finlandia, basado en criterios
de sostenibilidad: "Viikki, una nueva área de crecimiento humano
en el corazón de Helsinki, es un modelo de equilibrio, ecologismo
y tecnología. El conjunto se resuelve con una gran diversidad de
tipos de vivienda, siempre rodeados por jardines y huertas, ejes verdes,
parques y campos."
Desde el punto de vista del medio geográfico y de los recursos,
Finlandia es un país pobre. Pobre porque tiene un clima extremo
que les obliga a cuidados y gastos excesivos, y porque la variedad de sus
recursos naturales económicos productivos han sido escasos. Su historia,
con tantos vaivenes políticos y países dispuestos a dominarlos,
ha sido hasta hace poco más de 50 años lo suficientemente
complicada como para haber podido reforzar esta precariedad. Y, sin embargo,
desde el punto de vista económico y social es un país rico.
La conciencia de estas dificultades ha hecho que esta sociedad sea capaz
de crecer y generar riquezas, de ayudarse mutuamente, de crear un Estado
de bienestar real y bastante modélico.
En esta sociedad, que podemos considerar tan avanzada, con educación
pública, laica y gratuita para todos, proyectar la ciudad y su crecimiento
futuro se hace también con la misma seriedad, planificando y previendo
el devenir, articulando el territorio con el entretejido de piezas agrícolas,
naturales, forestales, industriales, residenciales y de equipamiento. Una
articulación basada en un delicado equilibrio natural, en el transporte
público y en garantizar la igualdad de oportunidades de acceso.
Un proyecto reciente refleja emblemáticamente esta manera de hacer
ciudad. Viikki, en el corazón metropolitano de Helsinki, es una
nueva área de crecimiento urbano, situada en relación con
amplias zonas de explotación agrícola y de bosques, que se
mantienen y con los que se entabla un diálogo sinérgico.
El proyecto del nuevo distrito de Viikki estará finalizado en el
2010 y aporta una amplia oferta de actividades y usos múltiples,
entre ellos un parque científico universitario especializado en
biología y en biotecnología que es el que gestiona la inmensa
reserva agraria. Esta extensión planificada de Helsinki se basa
en una explícita voluntad de plurifuncionalidad: trabajo, investigación,
universidad, ocio, comercio y vivienda. Aquí se demuestra que la
nueva sociedad de las tecnologías de la información puede
ser planificada y dirigida hacia el bien de la sociedad y de la sostenibilidad
sin olvidar el beneficio económico.
Para una de las áreas residenciales, Latokarno, se han generado
unos nuevos parámetros de máxima sostenibilidad: evitar el
uso de energías no renovables y de materias primas escasas, proteger
los ecosistemas y prevenir la generación de basuras, polución
y ruido. Todo ello quedaba especificado en las bases del concurso convocado
para la redacción del master plan y ha quedado reflejado en la estrategia
seguida por el proyecto ganador de Petri Laaksonen, basado en una organización
en forma de dedos verdes que articulan las diferentes áreas de viviendas,
fomentando la integración entre paisaje y ciudad y que estructuran
el territorio siguiendo los cursos de agua para su reaprovechamiento.
El conjunto se resuelve con una gran diversidad de tipos de vivienda,
siempre rodeados por jardines y huertas, ejes verdes, parques y campos
de cultivo. Se demuestra como, en la mayoría de las ocasiones, esta
arquitectura ecológica y humana es, también, una arquitectura
formalmente atractiva, como es el caso de un edificio pantalla con paneles
solares porque se utilizan como revestimiento en sus terrazas o de las
viviendas en hilera con las fachadas acristaladas para la captación
de energía solar pasiva y con las chimeneas de la ventilación
natural interior sobresaliendo en la cubierta como si fueran pájaros.
Variedades tipológicas y métricas importantes se suman a
las diferentes opciones de acceso: 50% de renta libre, 25% de protección
oficial y 25% de alquiler. Además, las viviendas comparten algunos
servicios comunes, que sirven para optimizar el uso de la energía,
disminuyendo costos iniciales y de mantenimiento: saunas, lavanderías,
centros sociales, almacenes de bicicletas, etcétera.
Finlandia sufrió el estallido y crisis de la burbuja inmobiliaria
a principios de los años noventa -al igual que Holanda en los años
ochenta-. Esta experiencia, junto a la consecuencia de que su medio ambiente
se estaba degradando, les hizo pensar en un cambio total de estrategias,
proponiendo reforzar el sistema público de control, preparando una
oferta de vivienda realmente asequible e intentando unos estrictos criterios
de sostenibilidad en la construcción.
No se trata de soluciones transportables de una geografía a otra,
pero sí que es un cambio en la manera de proyectar y de pensar el
territorio que nos ha de hacer reflexionar. Primero, porque los tiempos
son pausados, no hay prisas electorales ni marcadas por acontecimientos
ficticios; cada proceso cumple el tiempo necesario para ir construyendo
bien la ciudad. Pensemos que el master plan se realizó en 1995 y
se prevé su culminación para el 2010. Segundo, se parte de
una sostenibilidad en sentido amplio y completo, es decir, social, ecológica
y económica. Tercero, se proyecta un espacio múltiple, para
diferentes grupos sociales. Cuarto, se piensa el área de trabajo
integrada a la nueva área urbana sin olvidar la relación
con el centro, Helsinki, para lo cual se proyecta el transporte público
adecuado. Quinto, cada unidad vecinal cuenta con los servicios de guardería
y centros de día, y a mayor escala se prevén viviendas tuteladas
y escuela primaria y secundaria, así como locales comerciales y
de ocio. Sexto, la relación y el respeto por el medio natural no
se da por sabido ni obvio, sino que se preparan espacios, como Gardenia,
para fomentar el cuidado y el respeto por éste. Séptimo,
se hace compatible la convivencia de los tres sectores clásicos
de la economía: el primario, con la pervivencia de la ganadería
y la agricultura ya existente; el secundario, en el barrio cercano de Arabianranta
donde se ha generado un prestigioso centro de diseño y arte industrial
relacionado con la histórica fábrica de cerámica Arabia,
y el terciario dedicado a la investigación en biotecnología
de Viikki.
Se trata de compatibilizar la planificación y la innovación,
el territorio y las infraestructuras, la ecología y la tecnología,
formulando una respuesta que valore y reutilice el patrimonio del pasado
y construya un futuro sostenible. Por lo tanto, si aspiramos a vivir en
una sociedad del bienestar auténtica, y no insuficiente como la
nuestra, hemos de aprender de estos ejemplos, que no se basan en un exceso
de medios, sino en la voluntad colectiva, en el rigor en las operaciones
y en los presupuestos, y en el objetivo de una sociedad justa, humana y
sostenible.
Josep Maria Montaner - Zaida Muxí
Arquitectes
Fuente: ARQA
Enero 2004 |