| Calefacciona y refresca
la casa
Diseñan un techo solar que ahorra energía
Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
Las mariposas no tienen gruesas capas aislantes
que las protejan del frío, y sin embargo viven perfectamente porque son “configurables”:
poseen un mecanismo de control que les permite regular la captación
de energía solar en sus alas durante el día. Por la noche, éstas
adquieren colores parduscos en su cara posterior que las ayudan a evitar
la pérdida de calor por radiación.
Inspirado en esta sutil imagen, el doctor en ingeniería nuclear
Luis Juanicó, investigador del Conicet y profesor del Instituto
Balseiro, decidió hacer un aporte original a la arquitectura
sustentable: diseñó un techo y un toldo solares que podrían
ofrecer, a costo competitivo, calefacción en invierno y aire
fresco en verano para las viviendas.
El proyecto, que recibió el primer premio del concurso técnico
del Congreso Internacional BIEL 2007 Light and Building, se publicará próximamente
en la revista Solar Energy y ya fue motivo de tres patentes.
"El paradigma actual se orienta a superlativas aislaciones térmicas
que funcionan, pero son muy caras -cuenta, desde su casa en el Centro
Atómico Bariloche-. Los países desarrollados tienen un
consumo energético terrible: casi la mitad de la energía
total se gasta en calefacción. Lo que yo creo haber encontrado
es una dimensión del diseño que estaba huérfana.
Nosotros tenemos más sol y menos frío, por lo que este
sistema permitiría ahorrar un 90% de la energía."
Según explica, hace cincuenta años que se conocen diversos
diseños de colectores solares para calentar el agua. Todos funcionan
bien, pero salen alrededor de 3000 pesos cada uno. "Un techo completo
puede salir 300.000 pesos -subraya Juanicó-. Lo que propongo
es integrar el colector al techo y hacer la casa configurable."
El razonamiento es simple. La naturaleza vive a
través de ciclos:
invierno y verano, día y noche. Gracias a un sistema de circulación
de agua, el techo diseñado por Juanicó también
puede configurarse para que en invierno ayude a calefaccionar la vivienda
y en verano, a refrescarla.
"Las casas estarán provistas de un tanque de almacenamiento
de agua en el sótano. Cuando hace frío, el techo funciona
como colector solar -dice-. De día, el agua se ubica en el techo
y absorbe calor del sol; de noche, se retira y se hace recircular para
proveer calefacción a la casa. Así, el techo funciona
como una cámara aislante. En verano, subo el agua al techo y
logro que se enfríe por evaporación y pérdida en
el infrarrojo. Coloco el toldo y las cámaras me proporcionan
aislación térmica. De noche, uso el agua como si fuera
un sistema de losa radiante y enfrío la casa."
Como utilizan materiales de construcción convencionales, los
científicos aspiran a fabricar este techo configurable con el
mismo costo que tiene uno común de buena calidad. El prototipo
está en marcha en el Bolsón, con financiamiento de la
dirección de programas especiales de la Secretaría de
Ciencia y Tecnología.
"Este diseño es muy versátil, pero sin partes mecánicas
móviles complejas -aclara el científico-. Todo se logra
moviendo agua."
Toldo solar
Dado que es sabido que más de la mitad de la carga térmica
que recibe una casa llega a través del techo, Juanicó también
diseñó un novedoso toldo solar.
"Todos los sistemas que existen son muy buenos para bloquear el
sol -explica-. Yo los estudié y me di cuenta de que tienen un
problema: sean con guías o con cremallera, en cualquier punto
donde se traba la mirilla, se traba todo el sistema. Por eso, si bien
se sabe desde hace cincuenta años que pueden proporcionar ahorro
energético, no se usan por su complejidad."
Para evitar que se trabe, el toldo diseñado por Juanicó en
lugar de un rodillo en una cabecera, tiene dos que permiten que el toldo
permanezca siempre extendido.
"El paño tiene tres veces la extensión del toldo
-explica-. Una parte permanece extendida y las otras dos, enrolladas.
Cada una debería tener distintas propiedades ópticas:
una sería transparente, otro opaca y la última podría
ser una media sombra que permitiera el paso del aire. El paño
transparente permite la acumulación de calor; el opaco genera
un colchón térmico. Y en las noches de verano, la media
sombra hace que salga el calor. Además, le coloqué un
cepillo para que saque la nieve que, si se congela queda meses sobre
el techo, tiene un impacto energético enorme."
La idea lo entusiasma: "En la Patagonia tenemos un territorio
hermoso, pero la gente pasa frío hasta dentro de la casa. El
gas de garrafa es prohibitivo y se usa la leña. Para mí,
la soberanía tiene que empezar desde la ciencia. No podemos copiar
lo que hacen en los grandes centros. Los diseños solares se conocen
hace mucho, pero lo importante era inventar algo que fuera económico.
Yo propongo tomar el ejemplo de la mariposa", concluye.
Fuente: La Nación
Diciembre 2007
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