A partir de la nota anterior
, Arquitectura sustentable - Pabellón japonés en Hannover
2000, surgió la duda entre nuestros lectores de el porqué
de la existencia de un suplemento de arquitectura en una página
de medio ambiente.
La respuesta esta íntimamente ligada a la idea de sostenibilidad
que deseamos manejar. Pensemos en ésta, como una actitud que, de
una manera u otra, afecta o debería afectar a todos los aspectos
y las actividades de la vida humana.
Cuando hablamos de arquitectura sustentable, se ponen en juego problemas
de medio- ambiente, de modelos de crecimiento urbano, de polución,
de recursos naturales y energéticos, de materiales, de reciclaje
y también de justicia social.
Podemos afirmar entonces que nos encontramos frente a una nueva ideología
relacionada con el sentido común, que hoy en día es mas
fácil poner en practica gracias a la tecnología y que difícilmente
se puede separar de toda disciplina relacionada con el medio ambiente.
Escalas que se manejan:
En una primera lectura, podríamos
hablar de dos escalas de aproximación a la sostenibilidad.
Una primer escala arquitectónica,
en la que el edificio, y cada una de sus partes, son pensados desde el
impacto que producen, derivados de los sistemas y elementos que lo constituyen.
La selección de sus materiales; trae consigo consecuencias como:
el impacto de su extracción, procesamiento y fabricación;
la energía para llevar a cabo estos procesos; las emisiones asociadas
con el uso de ciertos productos, así como su mantenimiento, reciclaje
y vertidos posteriores.
En el impacto de los espacios habitados, se distingue, la relación
a cuestiones de calidad del aire, ventilación, buenas condiciones
térmicas, calidad espacial e iluminación.
Y una segunda escala urbana,
en la que importa la interrelación y articulación de distintos
elementos para la formación de la ciudad como un todo.
Se podría hablar de una ecología urbana basada en la adopción
de pautas, normas y reglas jurídicas, económicas, organizativas
y técnicas centradas en esta unidad.
En este caso la figura del arquitecto aparece como una entre tantas, tratando
de encontrar un equilibrio entre lo existente y lo nuevo, buscando un
crecimiento que agote lo menos posible los recursos de cada lugar y que
genere mejores situaciones ambientales.
Otra mirada:
"Una arquitectura sostenible
incorpora en si misma la conciencia de una fragilidad. Incorpora a sus
procesos de formulación el conocimiento del lugar y de los umbrales
de actuación que el entorno es capaz de asimilar. Implica un análisis
pluridisciplinar que tenga en cuenta las repercusiones no inmediatas.
Despliega un proceso de exploración de las diferentes realidades
que coinciden en un mismo lugar. Esto exige un tiempo largo para que el
reconocimiento de los indicios y la definición de los limites sea
posible. El proyecto sostenible, introduce estrategias que se completan
en ciclos extensos y decisiones cuya validez se coteja en un tiempo que
probablemente nos excede".
Conciencia:
Vemos así a la sostenibilidad
como un sistema complejo, que asocia elementos particulares y generales.
Que parte de una conciencia individual hacia una general y social.
Una especie de rompecabezas, en el que cada parte es uno de nosotros,
y el todo es el medio que habitamos.