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Arquitectura de vanguardia y ecología
Margarita de Luxán García
de Diego
Artículo publicado en Arquitectura de Vanguardia
y Ecología. (Universidad Veracruzana, Xalapa, México) .
La edificación es responsable actualmente en los
países desarrollados de la extracción del 50% de los materiales
pétreos y minerales y del consumo de un 30% de la energía
primaria utilizada en climatización e iluminación, sin contabilizar
la energía gastada en la fabricación de materiales y sistemas
y en transporte de los mismos. La edificación es también
la causante del 50% de la contaminación ambiental. No es por tanto
nada extraño que la relación Arquitectura-Ecología
influya cada vez más en el diseño arquitectónico.
Utilizar las condiciones del entorno natural, aprovechar
las energías no contaminantes y minimizar los consumos son factores
que han entrado a formar parte de los procesos de creación de la
edificación contemporánea. Sin embargo muchas veces estas
razones no aparecen en los análisis de arquitectura realizados por
las publicaciones que nos dan cuenta del devenir de las Vanguardias, y
desde las que habitualmente no se hace referencia a estos temas.
Por otra parte, los conocimientos sobre ciencias naturales
y las mediciones y valoraciones de ciclos y factores climáticos
han crecido exponencialmente en este último cuarto de siglo. Esto
evidencia las interacciones entre las actividades humanas y el medio planetario
global, y entre ellas la capacidad de revisar las conexiones de la arquitectura
con su entorno ecológico.
La interacción entre la arquitectura y el medio
ambiente puede establecerse con muy distintos niveles de implicación.
Desde una intención de relación puramente visual entre las
formas del paisaje y las de la edificación, hasta una construcción
radicalmente bioclimática, hay todo un amplio campo en el que los
arquitectos actuales pueden desarrollar sus proyectos según sus
puntos de vista y posibilidades.
Las edificaciones pioneras que se autodefinían como
"arquitectura ecológica", en su mayoría realizadas
como pequeños experimentos por sus propietarios (que en muchos casos
no eran profesionales) hicieron que se extendiera un cierto prejuicio sobre
que la arquitectura, digamos "ecológicamente consciente",
tenía una imagen resultante única y repetida, un grafismo
"naif" y estaba restringida a viviendas de pequeña escala.
Las imágenes publicadas han mantenido estas falsas ideas. A esto
se añade la falta de publicaciones que se hicieran eco del creciente
peso de los factores de consciencia ecológica en los procesos creativos
de los arquitectos de prestigio, y que observaran los resultados obtenidos
en esta vía.
Hay que aclarar sin duda el equívoco anterior. Hay
arquitecturas que buscan una adecuación medioambiental en muy distintas
escalas, edificios de usos diversos y resultados estéticos diferentes.
Cada vez más arquitectos reconocidos explican sus trabajos bajo
este punto de vista, y no sólo los aquí reflejados. La lista
sería interminable y en muchos casos sorprendente: R. Moore, P.Cook
y Ch. Awley, T. Ito, Purini, F. Fisher, Heikkinen y Komonen, Matsunaga,
N. Grimshaw, Ciriani,... arquitectos de todas partes del mundo.
De todo lo cual se desprende que la Arquitectura ecológicamente
consciente, no es el resultado tanto de la aplicación de tecnologías
especiales, como del sostenimiento de una lógica dirigida hacia
la adecuación y utilización positiva de las condiciones medioambientales,
durante el proceso del proyecto, la puesta en obra, la vida y el mantenimiento
del edificio y el modo de utilización por sus habitantes. Aunque
sin perder ninguna del resto de las implicaciones estéticas, constructivas,
funcionales, etc., presentes en la reconocida como buena arquitectura,
pero ampliando y creando una nueva jerarquización en los factores
determinantes de las soluciones construidas.
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La evolución de la postura de algunos arquitectos respecto
al contexto geográfico y natural puede verse reflejada, como
ejemplo, en la sucesión seguida por Vittorio Gregotti en un tema
como es el de relación de un conjunto de edificios con un barranco
y el curso de agua del arroyo que discurre por él:
En 1969 realiza el proyecto del Nuevo Departamento de Ciencias para
la Universidad de Palermo. En él, el conjunto de los edificios
principales se escalona al sur, orillando en paralelo al barranco, sólo
cruzado por caminos con puentes que conducen a las pistas deportivas.
La arquitectura reconoce y respeta, pero no se mezcla con el torrente.
En 1973 realiza la Nueva sede de la Universidad de Calabria, Cosenza.
En ella, el eje lineal edificado más importante del conjunto
atraviesa y puentea una serie de barrancos. La construcción dialoga
y se cruza con ellos, resultando modulada en parte, por el ritmo de
las incisiones del relieve, integrándolas como un elemento del
orden distributivo y del diseño.
En 1979 proyecta un Plan Urbanístico en Cefalú, regulador
de un conjunto de viviendas y locales para 3.500 habitantes. En este
caso, el barranco se convierte en el eje organizativo y compositivo
de la construcción, que lo interpreta como directriz fundamental
del conjunto, y lo reconoce en todos y cada uno de los edificios convertidos
en puentes que se entrecruzan con él.
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Fig 1:Sucesión seguida por Vit. Gregotti
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Desde los últimos años del decenio de los
70 y a la vista de la crisis del petróleo, que hizo presentes las
necesidades de ahorro en las edificaciones, se empieza a apreciar que la
idea de que haya tipologías arquitectónicas universales con
las mismas soluciones en todos los casos y lugares, debe ser revisada ya
que no es lógica desde el punto de vista del consumo energético.
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Tomemos como ejemplo el rascacielos con cerramiento de muro de vidrio.
Un tipo que parecía inamovible, pero del que se descubre que
provoca un consumo insostenible, normalmente por necesidades de refrigeración,
ya que el efecto invernadero sobre las grandes superficies acristaladas
es fuerte, y su densidad de ocupación y el calor producido por
los equipos de trabajo e iluminación, producen sobrecalentamiento.
Este problema crece exponencialmente al empezar a construirlos, dada
su imagen de prestigio comercial, en países en vías de
desarrollo con climas más calientes.
En estos años 70, el vidrio no contaba con las variedades industriales
con las que hoy sí cuenta. Por lo que resulta muy interesante
ver cómo es la variación en el tipo consecuencia de tomar
en consideración las condiciones medioambientales en el National
Commercial Bank, que Skidmore, Owings & Merril construyen en Yedda,
Arabia Saudí, en un clima casi desértico, cerca del Mar
Rojo. El edificio conserva la imagen del rascacielos, con 27 plantas
de altura, pero se cierra a la excesiva radiación exterior y a
los problemas de vientos calientes, trasladando el muro de cristal a
un espacio abierto interior sombreado y protegido con vegetación,
que ayuda a la refrigeración del vidrio de la torre. |
Figura 2: National Commercial Bank. SOM
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Otra apreciación interesante es observar cómo
elementos principales del diseño arquitectónico son sustituidos
por naturaleza viva.
Tradicionalmente, los buenos edificios siempre han tenido en cuenta su
imagen visual en relación con el entorno natural que los rodeaba,
para significarse y realzarse en él. También han tenido presente
el aprovechamiento de las buenas vistas para enmarcarlas desde el interior
y disfrutarlas, pero en todo caso como algo complementario que enriquecía
y se añadía al conjunto de elementos establecido. Actualmente
estamos asistiendo a algo más radical, a que la naturaleza sea un
elemento arquitectónico.
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En este caso se puede tomar como ejemplo la Iglesia
sobre el Agua en Tomamu, Hokkaido, construida por Tadao Ando en 1985.
En un arquitecto como Ando, que al realizar templos
anteriormente siempre ha escogido para la sala de culto espacios cerrados,
concentrados, en los que la única inclusión de factores
naturales era la de haces de luz solar manejada desde su valoración
dinámica, el tratamiento de esta iglesia resulta aún más
sorprendente.
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Figura 3: Iglesia sobre el Agua. Tadao Ando.
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El altar es el espacio exterior, la naturaleza que se extiende
y refleja fuera, atravesando el vidrio invisible y penetrando en el interior
para centrar toda la atención.
Sobre el entorno y la lámina de agua, las estaciones
desarrollan una polifonía cromática y formal que va desde
el blanco inmaculado de la nieve en invierno hasta los contrastes de verdes
y rojos del otoño, desde los vacíos de los esqueletos vegetales
hasta el lleno de las masas de color.
En esta obra, para Ando, en la evolución de lo natural
está lo sagrado.
Esta misma idea simbólica la encontramos en la Mezquita
de la Gran Asamblea Nacional en Ankara (Turquía, 1989) de Bhruz
y Can Cinici, en la que la tradicional orientación del muro de la
"qibla" y del "Mihrab" hacia la Meca se respetan pero
desaparecen, sólo marcados por las carpinterías que modulan
la visión del jardín. Los fieles se encuentran frente a la
naturaleza, con el cielo presente en el reflejo que brinda el estanque
exterior, que por otra parte recuerda la bendición que representa
el agua.
Pueden ya apreciarse cambios en los arquitectos y sus modos
de relacionarse con los entornos naturales, adaptaciones en las tipologías
y en los materiales. Hay unos nuevos planteamientos en el desarrollo de
la edificación derivados de la evolución de una eco-lógica
arquitectónica.
En las respuestas que la arquitectura contemporánea
ha ido dando se pueden distinguir varias tendencias:
Como una reacción primaria ante deterioros ambientales,
y con un cierto temor ante soluciones nuevas que puedan tener consecuencias
negativas, se realizan prohibiciones y se preconiza una vuelta atrás
a antiguas soluciones vernáculas, anatemizando globalmente tipologías
y materiales actuales. Sin embargo, esta posición de retroceso no
es viable ni sostenible dado el crecimiento de la población mundial,
la cantidad de recursos naturales con la que contamos ni la extensión
de ocupación de suelo que supondrían.
¿Cómo podría proponerse como solución
a ciudades de decenas de millones de habitantes, la vivienda baja de muro
de tierra, que puede suponer el movimiento de 25 m3 de material para construir
una vivienda de 35 m2? Las soluciones de vivienda popular utilizaban muchas
veces condiciones y elementos derivados de un modo de vida agrícola:
el acopio de cosechas en cámaras, el calor de los animales, la combustión
de restos vegetales,... que generaban materias y energías inviables
hoy, en el mundo prioritaria y progresivamente urbano en el que vive la
mayor parte de la humanidad.
También es ilógica la prohibición
rígida y definitiva de algunos materiales, por consumir actualmente
mucha energía o contaminar en su fabricación, sin tener en
cuenta que también son mejorables los procesos industriales. Así
ocurre por ejemplo con el vidrio que, tan sólo con la recuperación
planteada en muchos países, se ha conseguido ahorrar un 40% de energía
en su producción. El planteamiento cada vez más amplio de
posibilidades de reciclaje hace que el camino de la adecuación medioambiental
no tenga que ser obligadamente regresivo.
De esta tendencia es aprovechable el análisis de
soluciones locales, no tanto para repetirlas de modo idéntico, como
para aprender de las apreciaciones de las que surgieron e interpretarlas
en el contexto actual.
La tendencia derivada de la anterior, pero con unas visiones
más optimistas, propone arquitecturas solucionadas con sistemas
pasivos. Diseño que parte de mejorar los consumos a partir de análisis
básicos climáticos estacionales, usando energías alternativas
renovables, fundamentalmente controlando la radiación solar en la
edificación, con valoraciones simplificadas de la capacidad térmica
de los materiales habituales de construcción.
En su contra, cabe que se copien y apliquen soluciones
transferidas sin valorar todos los factores del entorno, lo que las invalide
o las haga contradictorias con su fin último de adecuación
ecológica: cubiertas con estanques de agua descubiertos, en lugares
donde ésta escasea o la evapotranspiración es elevada; cerramientos
diseñados para problemas de enfriamiento, en zonas donde éstos
son mínimos frente a los de sobrecalentamiento que agravan; el mal
uso de materias de gran inercia térmica, interesante en lugares
templados con diferencias marcadas día-noche, aplicados en climas
húmedos y tropicales sin apenas oscilación, etc.
Esta tendencia empieza a poder contar con numerosos ejemplos
fácilmente extensibles por su sencillez y economía de medios,
que en muchas ocasiones no implican sobrecosto alguno sobre las construcciones.
Y aunque no consiga unos ahorros totales en climas relativamente duros,
el incremento generalizado de actuaciones de este tipo puede tener gran
influencia a nivel global mundial.
Representantes de esta vía serían O.M. Ungers, B. Van Berkel,
Mecanoo, G. Marcut,... y otros muchos.
Otra tendencia es la de las arquitecturas con sistemas
activos de alta tecnología, que preconizan una minimización
de los problemas derivados del consumo energético. Tienen sólo
en cuenta los gastos de mantenimiento, climatización, iluminación,
etc. de los edificios, pero muchas veces no contemplan la adecuación
ecológica en la utilización de minerales escasos o elementos
no renovables, usados en la fabricación de materiales y sistemas.
Arquitectos con oficinas y estudios de alcance internacional
tienden a apostar por transportar sistemas activos y monitorizados de mínimo
consumo energético en el uso del edificio. Estos arquitectos exportan
proyectos, pero también en muchos casos, no se olvide, tecnologías,
sistemas de construcción y elementos patentados y fabricados por
industrias asociadas a ellos.
De este modo de dar solución a los problemas medioambientales
relacionados con la construcción, surgen edificios que se autodenominan
inteligentes, domotizados, diseñados con la intención de
que contengan soluciones universales. Aparece sobre todo una ciencia de
la piel, de la envolvente del edificio altamente sofisticada, una cáscara
reactiva capaz de responder a todas las solicitaciones casi en cualquier
lugar. Derivan de ello construcciones con sistemas activos, sobredotados,
con una exhibición técnica que en muchos casos podría
simplificarse si se partiese de un análisis más ajustado
de las condiciones locales.
Las oficinas de Ove Arup, R. Rogers, N. Foster, etc. son determinantes
de los avances de la "high tech" en este sentido.
Encontramos también una tendencia con una base eminentemente
poética. Profesionales como Ambasz, que afirma que se pueden cambiar
los elementos del catálogo arquitectónico más allá
de su contenido simbólico, y sin embargo evocar su presencia con
materiales vivos. Que no quiere hablar de naturaleza, quiere hablar de
paisaje. Que asegura que la arquitectura que busca no es el mito de la
Arcadia, que no hay en ella nada romántico, hay un cielo y una tierra
y una serie de mitos cotidianos; pero que el paisaje presenta una capacidad
única para rediseñar la arquitectura, pero también
que hay que rediseñar la naturaleza para que incorpore a la arquitectura
en ella.
Acompañando a E. Ambasz, E. Holl, T. Ando y otros
arquitectos, japoneses y del resto del mundo, buscan una inspiración
para crear espacios vivos que centran la atención en la naturaleza
cambiante que se funde con ellos.
Finalmente, la más avanzada tendencia se dirige
a cambiar el orden y la jerarquía del proceso de diseño arquitectónico.
No se trata en este caso de mantener la praxiología habitual del
proyecto y añadir, a continuación de los factores acostumbrados,
correcciones que minimicen los problemas medioambientales. Se trata de
partir, radical y originalmente, de las capacidades específicas
de cada lugar, aprovechando las posibilidades que el contexto natural brinda.
Representantes más claros de esta vía serían:
R. Piano, algunas obras del equipo SOM, etc.
Algunos arquitectos reconocen cada vez con más frecuencia
la influencia que planteamientos medioambientalistas tienen en sus modos
de proyectar. Y en varios canales culturales, la afirmación de R.
Moneo de que "el lugar dicta el proyecto", empieza a extenderse
y a aplicarse cada vez con más amplitud conceptual y técnica.
Puede afirmarse que una parte de la Arquitectura de Vanguardia
de hoy, se encuentra buscando órdenes espaciales integrados y corresponsables
con un enfoque de la globalidad, para la creación de mejores formas
de habitar hermosa y confortablemente, nuevos ecosistemas para el hombre,
proyectando maclas complejas de naturaleza, materia, forma y energía.
Bibliografía
Croti Vittorio Gregotti (Colección Serie Architettura. Editorial
Zanichelli) .
Revista Domus (1979) National Commercial Bank (Domus 595 Pag 24, 25) .
FISA and The Aga Khan Trust for Culture( 1996) Architecture for a Changing
World
Frampton, Kennet (1987). Tadao Ando. G.A. Architect. (Edita Tokio pag 236,
237) .
Luxán, Margarita (1997) Arquitectura de Vanguardia y Ecología.
(Universidad Veracruzana, Xalapa, México) .
Moneo, Rafael (Diciembre 1997) Conferencia en Lisboa.
Fuente:Arquitectura de Vanguardia y Ecología.
(Universidad Veracruzana, Xalapa, México) .
y Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid / Departamento
de Urbanística y Ordenación del Territorio
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