| GRANADA
La vida bajo tierra
La empresa Biovivienda pretende construir hogares ecológicos
en Granada, inspirados en las casas cueva
EDUARDO TÉBAR //
Las viviendas tienen todo lo necesario, reducen
las emisiones de efecto invernadero y son más resistentes a
terremotos, incendios e inundaciones.
PARADOJAS del tiempo. Las casas cueva, humildes guaridas para subsistir
al frío en invierno y al calor en verano hace cientos de años,
ahora están de moda. En el último lustro, el interés
de los turistas ha disparado su cotización. La provincia de
Granada lidera el 'top cueva'. Los hogares en rocas con tabiques encalados
abundan en la propia capital y en localidades como Guadix, Orce, Benalúa
o Benamaurel. Muchos de ellos, con internet, jacuzzi y otros lujos.
Pero, ¿cómo creamos nuestra propia casa en condiciones
naturales?
Con este pensamiento, un grupo de empresarios granadinos
afincados en Valencia acaban de fundar Biovivienda. La constructora
nace con la
particular ambición de edificar viviendas ecológicas modernas,
tomando como referencia las tradicionales casas cueva. «La idea
surgió de siete hermanos granadinos de Villanueva de las Torres,
que vivieron toda su vida en casas cueva. Pronto se dieron cuenta de
las bondades de no necesitar calefacción ni aire acondicionado.
Tenían calidad de vida, así que el sistema no podía
ser malo», comenta Javier Botía, responsable de marketing
de la empresa. «La biovivienda está inspirada en las casas
cueva, pero presenta las ventajas de un hogar moderno. Queremos romper
el prototipo de chalés en urbanizaciones».
La imagen del proyecto de la familia Martínez sorprende: una
vivienda debajo de tres metros de montículo, cuya construcción
carece de impacto medioambiental. El 85% de su superficie se halla bajo
tierra, lo que mantiene el ecosistema y respeta los espacios verdes. «La
gente se ahorrará un 60% de luz y un 80% de agua gracias a su
reutilización», afirma Javier Botía. En la arquitectura
ecológica y sostenible, el uso eficiente de las energías
alternativas limpias reduce las emisiones de efecto invernadero y no
contribuye al cambio climático. Además, por su fuerte
estructura modular abrigada por la tierra, mantiene una temperatura
y humedad de 18 grados todo el año. Y aseguran que se trata de
la morada con más resistencia frente a terremotos, incendios
e inundaciones.
La vivienda bio también porta el mayor aislante térmico
y acústico del mundo. Con este detalle, buscan la esencia de
las cavernas del sur. Explica Javier Botía que «dentro
de una cueva, uno puede oír hasta el latido de su corazón,
porque el silencio es total».
Una de las grandes bazas con las que cuenta Biovivienda
es su promesa de construir cada una de las casas en no más de treinta días,
lo que requiere una mano de obra muy inferior a la de una obra convencional.
Así, el precio se recorta. La siniestralidad laboral, a su vez,
disminuye al no generar residuos. En principio, la empresa ofrece tres
modelos de biovivienda: de 98, 122 y 146 metros cuadrados. Una opción
diferente a la que añaden caprichos -suelos de madera, duchas
con hidromasaje- y estilo personalizado. Dicen que el límite
es la imaginación.
En Granada
El enclave accitano de Villanueva de las Torres,
famoso por sus cuevas y del que proceden los padres de la idea, acogerá la primera
biovivienda en la forma de un complejo hotelero y de ocio. Después,
piensan seguir para animar la repoblación del municipio y continuar
su onda expansiva.
«Villanueva de las Torres es un término municipal impresionante.
Creo que ni los granadinos son muy conscientes de lo que tienen ahí.
Acaban de encontrar un yacimiento con uno de los mejores mármoles
del mundo. Tienen aguas termales y van a construir la cuarta planta
geotérmica del mundo», cuenta emocionado Javier Botía. «Es
una zona que se está repoblando y, además, piensan instalar
un vino con denominación de origen. ¿Hasta hay construcciones
megalíticas que aún no se han restaurado! Hablamos de
dólmenes de más de 50.000 años. Con Biovivienda
no habrá impacto medioambiental y preservaremos el entorno».
Esperan cumplir su propuesta en marzo de 2008.
Por el momento, existen poblaciones cercanas interesadas. Y tal ha
sido la expectación
por el fenómeno de las bioviviendas, que a la presentación
celebrada hace unos días en Gavarda (Valencia) acudieron una
televisión japonesa y un promotor de México: «Nos
dijo que es la única construcción que se puede desarrollar
en el Desierto de Sonora». Por lo tanto, ¿quién
sabe?, quizá el viejo y ancestral recurso termine predominando
en el futuro. Cuando vivamos al natural, arropados por la tierra.
Fuente: ideal.es
Agosto 2007
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