Fuente: La Prensa Abril 11, 2011 | Abril 15, 2011 Recomendar esta nota Recomendar

Bioenergía: el nicho donde el país corre con ventaja

La Argentina, primer exportador de aceite de soja y gran productor de biodiesel. Nuestro país elabora anualmente 2,4 millones de toneladas de combustible a base de soja, y 860.000 quedan en el mercado interno. Este año el corte en el gasoil llegará al 10%. Se facturan U$S 1.400 millones. El impacto sobre el suelo y la población.

Desde el inicio de la difusión y puesta en marcha de la producción de biocombustibles a nivel mundial tres temas han estado siempre en la mesa de discusión y controversia: los balances energéticos, la competencia con los alimentos y la preservación del medio ambiente.

Los biocombustibles han penetrado en los mercados mundiales de la mano de diferentes instrumentos de fomento como son los cortes obligatorios, beneficios impositivos y subsidios. Una buena parte de dichos apoyos fueron basados en promover una fuente de energía alternativa que redujera los impactos adversos del empleo de los combustibles fósiles.

Ante las controversias las administraciones buscan asegurarse que estas premisas sean cumplidas imponiendo análisis y restricciones al ingreso de biocombustibles que no cumplan con determinadas pautas preestablecidas.

Esta creciente preocupación acerca de la sustentabilidad de los biocombustibles ha llevado a instituciones científicas, académicas y gobiernos a trabajar intensamente en estos temas. Dada la significativa participación de la Argentina como primer exportador mundial de aceite de soja y biodiesel se analiza con suma atención su evolución.

PRODUCTIVIDAD

La capacidad de producción de biodiesel ronda los 2,4 millones de toneladas, de las cuales 860.000 han sido asignadas al mercado interno, cupo que se amplió con la decisión de llevar el corte obligatorio al 7% -casi 1,2 millones de toneladas-, planeándose llegar al 10% de corte antes de la finalización del año 2011.

En el mercado de exportación, la Argentina sigue batiendo records y se encuentra entre los primeros vendedores, facturando más de 1.400 millones de dólares, basado en el empleo de un subproducto de la soja como es el aceite.

Los factores que explican el crecimiento son el mercado interno creado a partir de la puesta en vigencia de la ley y un mercado externo en el cual la Argentina posee grandes ventajas competitivas. Nuestro país emplea para la producción un subproducto de la industrialización de la soja que se cultiva para la elaboración de alimentos proteicos con destino humano y animal. Hasta no hace muchos años los aceites constituían un producto de difícil colocación.

Este crecimiento implica para el productor agropecuario sumar estabilidad a los precios dado que se agrega un nuevo factor de demanda. Esto se ha podido constatar con la reducción del impacto que hubiese producido en el mercado local la actual suspensión de envíos de aceite a China.

En el mercado mundial de los biocombustibles el mayor volumen está aportado por el bioetanol proveniente de plantas de altísima eficiencia como son la caña de azúcar y el maíz. El biodiesel se desarrolla desde el punto de vista estratégico para reducir la dependencia del gasoil, elemento vital para mover la agricultura y el transporte en el mundo.

La materia prima proviene de subproductos de la industrialización de cultivos como la soja o de cultivos específicos productores de grandes cantidades de aceite, como la palma aceitera en países de climas tropicales. Sumados ambas fuentes los valores de producción son muy inferiores a los de bioetanol.

El Programa Nacional de Bioenergía del INTA contempla la temática de la sustentabilidad como uno de sus pilares básicos de creación y en este marco se encuentra en desarrollo un proyecto específico que toma en cuenta lo referido a balance de energía, gases efecto invernadero, biodiversidad así como el área posible de expansión de los diferentes cultivos y fuentes de materia prima.

La realidad del desarrollo del conocimiento implica grandes incertidumbres sobre diversos impactos de la actividad humana, y dentro de ellos los biocombustibles no son una excepción.

De esta forma, a todos los requisitos que los biocombustibles deben cumplir, como respetar normas de calidad establecidas, ser competitivos económicamente o estar ampliamente disponibles en volúmenes suficientes para su consumo masivo, se agregan una serie de análisis que toman en cuenta como extremos la implantación de los cultivos y su empleo final por el consumidor.

Dichos análisis culminan en el cálculo de un valor que muestre el ahorro total de gases efecto invernadero que producirá el empleo del biocombustible reemplazando al gasoil. Para el caso del biodiesel, la Unión Europea ha establecido un límite del 35% a partir de diciembre del presente año, y del 50% en el año 2017.

Según los nuevos cálculos de los organismos técnicos de la UE, el biodiesel de soja se encontraría en un 57% como promedio a nivel mundial, aunque se reconoce los mejores resultados que logra el producto de Argentina.

Por todo esto, es importante que los posibles beneficios medioambientales de los biocombustibles puedan ser medidos, para así ser mejorados y comparados también con los combustibles convencionales a los que pretenden sustituir. Este tipo de mediciones y análisis, conocidos como Análisis de Ciclo de Vida (ACV), posibilitan la cuantificación de todas las consecuencias para el medio ambiente que lleva consigo la producción y uso de los combustibles alternativos, permitiendo de esta forma evaluar su viabilidad y factibilidad.

EL SUELO

El mayor consumo de biocombustibles implicaría un cambio de uso del suelo dentro del territorio y puede inducir a modificaciones extrafrontera, ya sea reemplazando la superficie de cultivos en los países consumidores o para satisfacer las demandas de biocombustibles.

Existen diversas propuestas que están siendo analizadas que se basan en modelos econométricos a escala planetaria pronosticando cambios en diversas regiones del mundo.

El INTA ha encarado el estudio de estos modelos para el caso argentino e interviene activamente en los foros de discusión. Se han encontrado graves errores sobre nuestro territorio y se están realizando las advertencias necesarias sobre esta nueva modalidad remota de análisis.

Otra de las temáticas en pleno estudio es la referida a las emisiones de óxido nitroso de los suelos, dado el fuerte impacto invernadero que tiene este tipo de gases. Se emplea por lo general la metodología del Panel intergubernamental para el cambio climático (IPCC), sistema que ha sufrido una evolución y su última versión aún no adoptada oficialmente implicaría una baja significativa en el caso de Argentina.

LOS RESIDUOS

En lo atinente a aprovechamiento de residuos, el esfuerzo está concentrado en la adaptación y puesta en marcha de tecnología que permita la captura y empleo del metano mediante el manejo de la digestión anaeróbica. Alianzas con la GTZ CIM han permitido contar con expertos que acrecentaron las capacidades de respuesta en esta línea de trabajo.

Los biocombustibles ofrecen una alternativa más para cubrir el amplio abanico de opciones alternativas de producción de energía necesarias para dar respuesta a un incesante crecimiento de la demanda, pero tienen bajo las tecnologías actuales limitantes en cuento al volumen a aportar.

La humanidad se enfrenta con nuevos desafíos para el futuro y se deberá replantear la actual dilapidación que se realiza del recurso, aumentando significativamente la eficiencia de su uso.

POR JORGE HILBERT

Ingeniero agrónomo, coordinador del Programa Nacional de Bioenergía del INTA.

En http://www.laprensa.com.ar/Note.aspx?Note=373470