Fuente: Eco2site | Mayo 09, 2012 Recomendar esta nota Recomendar
Basura electrónica: Una Problemática Actual

Basura electrónica

Basura electrónica: Una Problemática Actual

            Dicen por ahí que los hombres mueren como viven, entonces podría decirse, que las sociedades contaminan como viven. Estamos tan inmersos en la tecnología, que tal vez la tecnología nos termine dañando a nosotros.

            Piensen que tan seguido se cruzan con alguien que cambió su celular, piensen que podría haber hecho esa persona con ese celular viejo, piensen en lo que ustedes hicieron cuando cambiaron su celular. ¿Lo tiraron a la basura? ¿O todavía lo tienen guardado en un cajón? ¿En donde termina nuestra basura electrónica?         

           Solo en Argentina, se tiran 120.000 toneladas de basura electrónica por año, con un promedio de 3kg por persona, que asciende a 4kg en Capital Federal. De este total, solo un 5% es reciclado. El resto, termina invariablemente en los rellenos sanitarios, donde contribuyen a la contaminación del ambiente.

            Antes de continuar, definamos el concepto de basura o chatarra electrónica. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) un desecho electrónico es todo dispositivo alimentado por energía eléctrica cuya vida útil haya terminado o haya sido truncada por el usuario. Entonces, la basura electrónica abarca desde los celulares, pasando por las nuevas tablets, hasta los cotidianos lavarropas.

             Gracias a la revolución permanente de las tecnologías, nuestros artefactos se vuelven "obsoletos" con mayor rapidez. Esto es en parte gracias a los productores de los mismos, quienes los fabrican con lo que se denomina "obsolencia programada", es decir, que no están destinados a durar, por ejemplo, más de 5 años funcionando. Las grandes campañas de marketing también colaboran en este fenómeno.

             Mientras los dispositivos están en uso, no producen contaminación, pero cuando se los tira a un basural común y se rompen, pueden liberar ácidos o materiales tóxicos como mercurio, cromo, y berilio, que pueden afectar al suelo y al agua del relleno sanitario donde se encuentran, sin mencionar los riesgos potenciales para la salud. Todos estos electrodomésticos, contienen sustancias como hierro, aluminio, bronce, plata, oro, etc., que son completamente reutilizables. Según un cálculo efectuado por Greenpeace, de haberse reciclado los 10 millones de celulares descartados en 2011, se habrían obtenido US$ 12,5 millones en oro, US$ 1,8 en plata y US$ 664.000 en cobre.

             Se ha comprobado que el reciclaje de los residuos electrónicos es un negocio lucrativo por la gran cantidad de metales preciosos que contienen, sin embargo, en muchos países faltan tanto reglamentaciones específicas como iniciativas empresariales para su tratamiento sustentable. El litio extraído de la batería de un celular, es más puro que el que se extrae directamente de las minas, esto es un claro ejemplo que nos habla de como, con una iniciativa adecuada, se podría sacar un fuerte provecho económico y ambiental del reciclaje de la basura electrónica.

             Como señaló Gustavo F. Protomastro, director una de las 5 organizaciones nacionales que se dedican al reciclado de la basura electrónica, “La ecología tiene sus costos. Si no convencemos a la gente por lo ecológico, hay que hacerlo por los beneficios económicos. Un ejemplo: los envases de cerveza. Si los supermercados y los almacenes no nos pagaran por devolverlos, habría depósitos de botellas vacías en las casas. Si funciona con la cerveza, por qué no con otras cosas".

            En Argentina, casi no hay organizaciones gubernamentales que se encarguen de este problemática, pero si hay iniciativas particulares como es el caso de Silkers, que fomenta lo que se conoce como minería urbana, donde un minero, recorre la ciudad en busca de minerales preciosos alojados en tecnologías desechadas. Como indicó Verónica Calona, representante de la organización, "La actividad que realizamos en esta empresa es 100% ambiental. Lo que no se puede separar se envía a refinerías que están en Bélgica, Alemania o Suecia. La minería urbana tiene un doble impacto positivo: por un lado, permite recuperar metales o materiales cada vez más escasos y cuya obtención, a través de la minería tradicional, genera un alto impacto ambiental. Por el otro, frena el impacto que estos residuos generan en el ambiente al degradarse en basurales contaminando las napas de agua, los suelos y el aire".

            Aún ante las negras expectativas que esta problemática nos presenta (se espera un crecimiento exponencial anual de desechos electrónicos), nuestro país no cuenta con una ley nacional que la regule, ni que apoye el reciclado de la basura electrónica.

Por María Sol Olivera

     redaccion_sol@eco2site.com

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