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Informe final del servicio de sanidad
Un ratón es el causante de las mutilaciones
del ganado
Se lo conoce como "hocicudo" y su población se multiplicó
- Dicen los investigadores que creció por efecto de la humedad
y cambios en su alimentación
- Los animales estudiados murieron por enfermedades o falta de nutrientes
Un ratón conocido vulgarmente conocido como "hocicudo rojizo"
es el principal responsable de las curiosas mutilaciones de más
de un centenar de vacunos en La Pampa, Buenos Aires, Entre Ríos
y otras provincias.
Esa es la conclusión final del informe elaborado por la Universidad
Nacional del Centro (Unicen), con sede en Tandil, presentado ayer en el
Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo
que encargó el estudio.
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El "hocicudo rojizo", principal depredador, tiene no más
de 16 centímetros y se alimenta de lombrices, babosas, caracoles,
arañas y pequeñas hormigas, pero por razones que aún
no se determinaron modificó sus hábitos alimentarios.
Sin embargo, sí se tiene certeza de que la población de
este roedor creció notablemente, posiblemente por la combinación
de la elevada humedad y las temperaturas benignas registradas en los dos
últimos años, más un cambio en las condiciones de
producción en la zona pampeana, por un crecimiento de la agricultura.
"Esto merece un estudio", admitió Ofelia Tapia, técnica
toxicóloga de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Unicen.
Los técnicos aclararon que este animal no ataca al hombre. "No
habrá invasión a las ciudades", señaló,
con ironía, Cané.
La investigación se realizó sobre 30 animales de 18 establecimientos
agropecuarios de los partidos bonaerenses de Olavarría, Tandil,
Tres Arroyos, Coronel Pringles, Coronel Dorrego y Balcarce. Y participó
una red de profesionales privados y del Estado del INTA, el Senasa y las
universidades de Buenos Aires, Río Cuarto (Córdoba), General
Pico (La Pampa).
Acción de alimañas
Según explicó el rector de la Unicen, Néstor Auza,
la demora en encontrar una explicación a las mutilaciones se debió
a que los técnicos observaron animales que llevaban diez días
de muertos. Una vez que pudieron observar vacunos que habían fallecido
48 horas antes, notaron que, a diferencia de los primeros testimonios,
había rastros de animales carroñeros, roedores y aves.
Incluso, colocaron animales muertos junto a los otros denunciados y,
al cabo de pocas horas, se verificó que presentaban lesiones similares
en las aberturas naturales (boca, orejas, glándula mamaria, recto
y vulva).
Además, los roedores fueron atrapados y se los alimentó
con órganos de los animales muertos. "Mostraron una especial
voracidad por los órganos suministrados", señala el
informe.
Otra conclusión de la investigación es que los cortes de
los cuerpos no fueron tan precisos cuando se analizaron animales con pocos
días de muertos.
Por último, el presidente del Senasa sostuvo que "todos los
organismos públicos" coincidieron en que los animales encontrados
murieron en forma natural y no provocada.
Cristian Mira
Fuente. La Nación
Julio 2, 2002
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