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Cuando la biodiversidad
regula la economía
Laura Plitt
BBC Mundo, Medio Ambiente

Para las empresas de turismo, el impacto negativo
de la pérdida de biodiversidad resulta más que obvio.
Uno de cada cuatro directores ejecutivos de empresas
a nivel global ve la pérdida de la biodiversidad como una
cuestión estratégica en el crecimiento empresarial.
Y los más preocupados por este tema son los empresarios de
los países en desarrollo ricos en recursos naturales, como
las naciones latinoamericanas y africanas.
Ésta es la conclusión del informe
más reciente elaborado por TEEB (siglas en inglés
de The Economics of Ecosystems and Biodiversity), una iniciativa
amparada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA), que busca poner de relieve el valor económico del
capital natural y la biodiversidad.
Más del 50% de los directores ejecutivos
encuestados en América Latina consideran la pérdida
de la biodiversidad como un desafío al crecimiento económico.
En África este porcentaje alcanza el 45%, mientras que en
Europa Occidental, el índice de preocupación no supera
el 20%.
Palabras... y acciones
El resultado del sondeo incluido en el informe
presentado este martes en Londres, Reino Unido, parece contradecir
la percepción generalizada sobre la relevancia de la problemática
ambiental para las compañías que operan en América
Latina.
Para algunas empresas se trata sólo
de mantener las apariencias, pero otras, acompañan estas
preocupaciones con acciones, porque saben que su negocio depende
del mantenimiento de la biodiversidad
Josh Bishop, coordinador del informe de TEEB
¿Se trata acaso de una preocupación teórica,
un ejercicio en el campo de las relaciones públicas o este
temor por la reducción de la biodiversidad se ve reflejado
en acciones concretas?
"Es una mezcla. Para algunas empresas se
trata sólo de mantener las apariencias, pero otras, acompañan
estas preocupaciones con acciones, porque saben que su negocio depende
del mantenimiento de la biodiversidad", le dijo a BBC Mundo
Josh Bishop, coordinador del informe de TEEB y economista en jefe
de la Unión Internacional para la Conservación de
la Naturaleza.
"Los exportadores de bienes agrícolas,
por ejemplo, saben que sus productos dependen del suministro de
agua, de la polinización de los cultivos, de la fertilidad
del suelo. Si quieren mantener su mercado, necesitan invertir en
la biodiversidad", señala Bishop.
El hecho de que esta clase de empresas (entre
las que también se incluyen, además de la agricultura,
la silvicultura, la pesquería, la minería, la extracción
de petróleo o gas) estén relacionadas más directamente
con la naturaleza es quizá, en opinión del economista,
una de las razones que podrían explicar por qué el
reconocimiento del valor de la biodiversidad y los riesgos de perderla
sea más marcado en los países latinoamericanos.
Otros factores que pueden haber influido en este
resultado, dice Bishop, "es el rápido crecimiento que
están experimentando estas economías, el cambio acelerado
que se está dando allí en el uso de la tierra, así
como la atención que le están prestando al tema los
medios y las campañas de educación al consumidor".
El poder de los consumidores
Por otra parte, el informe hace hincapié en el grado de conciencia
sobre el valor de la biodiversidad para los consumidores.
La diferencia allí no es tan marcada entre
el mundo en desarrollo y el desarrollado, sino entre las áreas
urbanizadas y las rurales, y entre la gente con mayores y menores
ingresos.
Según Achim Steiner, subsecretario general
de la ONU y director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para
el Medio Ambiente, "estamos entrando en una era en que las
pérdidas de varios billones de dólares en recursos
naturales están empezando a influir en los mercados y a preocupar
a los consumidores".
"La forma en que las empresas respondan a
estos riesgos, realidades y oportunidades, definirá su rentabilidad",
señaló el funcionario.
No sólo eso, agrega Bishop. "Si las
empresas no toman en cuenta el impacto negativo de la pérdida
de la biodiversidad, aunque depende que compañía se
trate, fracasarán sus modelos económicos, porque -entre
otras cosas- no podrán satisfacer las expectativas de sus
clientes, que ahora incluyen (la protección) del medio ambiente".
El informe final de TEEB será presentado
en octubre, durante el encuentro del Convenio sobre Diversidad Biológica
de la ONU que se llevará a cabo en Japón, donde los
gobiernos examinarán los motivos que hicieron fracasar las
promesas hechas en 2002 para reducir la pérdida de la biodiversidad
para 2010.
Fuente: BBC Mundo
Julio 14, 2010
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