| Botnia
y el medio ambiente
La Corporación Financiera Internacional,
organismo que depende del Banco Mundial, dio a conocer el primer
informe de seguimiento ambiental elaborado sobre la base de las
mediciones realizadas durante los primeros seis meses de funcionamiento
de la planta de producción de celulosa de Botnia, ubicada
en Fray Bentos, Uruguay. Ese informe expresa que el desempeño
de la planta cumple con los parámetros de calidad del aire,
el agua y los suelos previstos en el diseño, y que cumple
los límites establecidos por los permisos ambientales emitidos
por la Dirección Nacional de Medio Ambiente del Uruguay (Dinama).
El informe fue preparado por la firma consultora
ambiental EcoMetrix, de Canadá. La evaluación se apoyó
en datos de monitoreo obtenidos por la Dinama, la propia empresa
Botnia, Obras Sanitarias del Estado (Uruguay) y el Laboratorio Tecnológico
del Uruguay. Las mediciones comenzaron antes de la puesta en marcha
de la planta, con el fin de comprobar fehacientemente sus efectos
posteriores. En los primeros seis meses de producción, la
planta alcanzó a 405.000 toneladas, un promedio diario del
81 por ciento de su capacidad. Los monitoreos abarcaron 17 estaciones
ubicadas a lo largo del río Uruguay, cinco estaciones de
aguas subterráneas, dos de suelos y una de aire. Además
se vigiló permanentemente la generación de olores.
Según los estudios sobre las aguas, no es
perceptible el impacto de la planta. El agua empleada en el proceso
recibe un tratamiento que permite restituirla al río prácticamente
en las mismas condiciones en que es captada, con una merma en volumen
que no es significativa en relación con los caudales utilizados
y con los del propio río. La capacidad del sistema de tratamiento
de líquidos permitirá que en él se procese
próximamente el efluente cloacal de la ciudad de Fray Bentos,
lo que contribuirá positivamente a mejorar las condiciones
preexistentes del río Uruguay.
Los parámetros referidos a diversos índices
fisicoquímicos del agua luego de la operación de la
planta se mantienen, de acuerdo con el informe, bien por debajo
de los máximos permitidos y no difieren prácticamente
de los que se miden aguas arriba. No han sido detectadas dioxinas
ni furanos, elementos que eran temidos por grupos ambientalistas.
Comprobaciones igualmente tranquilizadoras parecen
surgir de las mediciones del aire, suelos y aguas subterráneas.
La percepción de olores se verificó en seis oportunidades,
por períodos que en ningún caso alcanzaron una hora
de duración y sólo en dos oportunidades llegaron al
área urbana cercana. Ello ocurrió en ocasión
de detenciones no programadas en el período de la puesta
en marcha o debidas a caídas del sistema eléctrico
regional, o por algún otro imprevisto. La operación
no produce olores ya que con la nueva tecnología el residuo
que los ocasiona es enviado a la caldera y consumido sin contaminación
alguna.
Firmas independientes como la consultora Hartfield,
o profesionales conocedores de los más recientes avances
en la industria celulósica, emitieron informes y escribieron
artículos para decir que si la planta cumplía con
las modernas normas de la Unión Europea no había motivos
para temer contaminación. Así lo sostenía,
en un artículo publicado por LA NACION en 2006, el químico
Mario Féliz, especialista en industria celulósica.
La provincia de Corrientes ha expresado recientemente su deseo de
radicar plantas celulósicas de última generación
para dar valor agregado a su producción forestal, y las provincias
de Santa Fe y Misiones están controlando la puesta al día
de la tecnología de varias de sus plantas para eliminar la
contaminación.
Los resultados de las mediciones de la Dinama y de
los organismos internacionales o uruguayos en la planta de Fray
Bentos, pese a todo, no pueden ser tomados como los únicos.
Deberían ser cotejados con los que hayan realizado organismos
argentinos, cuya difusión sería muy importante. Porque
tampoco debe ignorarse que toda actividad industrial contamina,
y también aquella que, como Botnia, emplea modernos procedimientos
para atenuar el impacto ambiental. Así lo precisa un informe
técnico elaborado por la Asamblea Ciudadana Ambiental de
Gualeguaychú. Está en juego la tranquilidad de los
vecinos de esa ciudad entrerriana.
El curso del procedimiento en la Corte Internacional
de Justicia de La Haya relativo al alegado incumplimiento del Tratado
del Río Uruguay no debe inhibir la más pronta dilucidación
de la cuestión ambiental, aunque incida en su desarrollo.
No debe dejar de tenerse en cuenta que hay una comunidad
que, en la medida en que cuente con información suficiente
y correcta, podrá no sólo tranquilizarse, sino también
revisar sus reclamos, si es el caso, incluido el perjudicial e irregular
corte de frontera.
Fuente: Diario La Nación, Argentina
Agosto 22, 2008
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