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EN TOTAL SE QUEMARON UNAS 70 MIL HECTAREAS
La lluvia apagó los incendios del Delta y quedan cuatro
focos controlados
Además del agua, para que terminaran 25
días de fuego influyeron la humedad y la baja en la temperatura· Ahora
los bomberos vigilan las cenizas para evitar que se reaviven.
Se acabó el fuego. Quedan sólo cuatro focos -en Baradero,
Campana y dos en la isla Talavera- y están controlados. "Estamos
en la guardia de humo y cenizas, lo que significa que se mantiene el
operativo por si algún costado se levanta", dijo a Clarín
Sergio Rusak, coordinador del Plan Nacional de Manejo del Fuego de la
secretaría de Ambiente y Desarrollo Humano.
"Los acabó la naturaleza. Nosotros sólo podíamos
trabajar en controlar que el fuego no se propagara y apagar lo que podíamos.
Pero terminar con esto, terminó la propia naturaleza", dijo
ayer, sincero, Jorge Puentes, jefe de Bomberos Voluntarios del cuartel
de Ibicuy, en Entre Ríos.
A pesar de la buena noticia, el tránsito siguió complicado.
Como el domingo, fue la niebla la principal causante del trastorno en
las rutas de la zona.
La Dirección de Vialidad Nacional dispuso un operativo de tránsito
asistido mediante patrullas de la Gendarmería en las rutas 9,
12 y 14. Las rutas 3, 5, 8, 205, 41 y 51 estuvieron habilitadas a la
circulación, pero con recomendación de "extrema precaución".
El puente Rosario-Victoria, cortado en la noche del domingo, fue reabierto
a la 6. Y muchas compañías de transporte hacia la zona
mantuvieron suspendidos sus servicios
Desde el Plan Nacional se montaron cuatro centrales, donde ayer seguían
trabajando los bomberos: 130 en Záarate, 57 en Victoria, frente
a Rosario, 40 en Baradero y 74 en Ibicuy y Paranacito.
A la tarde, decía Rusak: "Hicimos un relevamiento de la
zona y encontramos siete puntos calientes, con apenas un poco de humo".
En Zárate encontraron cuatro lugares calientes. No llovió mucho,
pero fue mejor que nada: unos 7 milímetros en la zona, y 22 milímetros
en Victoria.
"Nosotros -dijo Rusak- nos quedamos tranquilos cuando llueve más
de 50 centímetros. Menos de eso ayuda, pero no apaga del todo.
Moja a los pastizales, pero donde hay álamos el agua ni siquiera
llega al suelo. Lo que genera son condiciones más favorables
para trabajar". Jorge Puentes, un bombero de Entre Ríos,
pedía un poco más de agua para estar totalmente tranquilo. "Que
el agua penetre hasta adentro de la tierra apagando los focos subterráneos".
Miguel Dupont, coordinador de Defensa Civil de la costa del Uruguay
en Entre Ríos, coincidió con el diagnóstico: "No
hay más fuego: todo está controlado", dijo aliviado. "El
oficial y licenciado en Seguridad Jorge Bonnet, representante del Plan
Nacional de Manejo de Fuego en esta provincia, sobrevoló las
zonas afectadas. De la observación, concluyó que los focos ígneos
desaparecieron y permanecen focos de humo, indicadores de actividad
bajo tierra, que están siendo controlados".
En la provincia de Buenos Aires, Jorge Venturini, superintendente de
Seguridad Siniestral, contó como muestra de lo frío que
estaba el suelo que an algunas zonas quemadas el ganado volvió a
pastar. "Hoy sobrevolamos durante dos horas la 'zona negra': Campana,
Isla Talavera, Isla Falsa Botija, Isla Baradero y Norte de Atucha. Solo
habían dos pequeños focos, pero humeantes, pero sin llamas,
llamados 'fumatas'. Estaban en Campana y en el centro de Isla Talavera.
El suelo y la vegetación están mojados y no hay fuego.
En algunas zonas que se quemaron ya volvió a pastar el ganado".
Para poder jurar que el fuego está controlado, los funcionarios
volaron toda la zona. Una amplia extensión que ocupa 80.000 hectáreas. "Excepto
en Paranacito por la mañana -contó Rusak- pudimos volar,
en algunos casos transportando personal, tirando agua y haciendo observación.
Una vez detectado los lugares calientes se los combate de manera muy
artesanal: la cuadrilla baja y con herramientas de mano, como palas,
da vuelta lo que se está quemando y cuando terminan el trabajo,
vuelven a volar. Con estas condiciones, el trabajo rinde mucho, pero
vamos a permanecer hasta que pique el sol fuerte y ver que no se levante
humito". Si esto no ocurriera, luego de 48 horas levantarán
los campamentos utilizados por bomberos voluntarios, policiales de las
provincias, gendarmes y personal del Ejército, Armada, Prefectura,
Parques Nacionales y Policía Federal. De todas maneras, algunos
ya comenzaron su regreso a casa ayer (ver Bomberos...)
Como diría Jorge Puentes, jefe de los voluntarios de Ibicuy: "Hoy
(por ayer) les dimos el golpe de gracia. Somos muy optimistas. Tendrías
que haber visto las caras de los bomberos y brigadistas. Después
de 16 días de trabajo a destajo, nos enteramos de que por fin
podríamos descansar".
Fuente: Clarín-
MR
Abril 29, 2008
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